El biógrafo de una vaca

12 Abr 2008
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HORÓSCOPO CHINO// JULIO VILLANUEVA CHANG

Juan Pablo Meneses, uno de los más divertidos cronistas en español, se compró una vaca para ser testigo del viaje de ella hasta un plato de comida. Su exquisito propósito, nada ameno para las organizaciones de amantes de los animales, era engordarla y mandarla al matadero. Su aventura –tan de él como del ganado vacuno– la narra en “La vida de una vaca”, un libro que mira a la Argentina como un gigantesco camal donde comer carne es una religión monoteísta en la dieta de millones de habitantes. Meneses, que no es argentino pero como a todos le gusta hablar de ellos, había llegado a Buenos Aires persiguiendo a una mujer. Era una época en que Argentina sufría la peor crisis económica de su historia y sus calles eran una olla de presión social que llevó a este país a tener cinco presidentes en sólo una semana. Ya en 1999, Richard Read había perseguido un vagón de papas fritas desde un campo de cultivo en Estados Unidos hasta una sucursal de McDonald’s en Indonesia como una estrategia narrativa para explicar la crisis financiera de Asia. A un Meneses recién llegado a aquella explosiva Buenos Aires, le sorprendía que, a pesar de los diarios saqueos a supermercados, la carne de res continuara omnipresente en todos los platos. Entonces se compró una ternera recién nacida, la bautizó “La Negra”, y se convirtió en un ganadero de bolsillo para, bajo esa carnada, explicar cómo los habitantes de un país se volvieron los mayores carnívoros del mundo.

Meneses continúa en español una tradición de libros que en Estados Unidos llamaron “Popular Meat Writing” y que empezó con el ya clásico “Fast Food Nation” de Eric Schlosser y tuvo quizás su ejemplo más curioso en “Portrait of a Burger as a Young Calf: The Story of One Man, Two Cows, and The Feeding of a Nation”, de Peter Lovenheim, que cuenta cómo compra dos vacas y explica su vida antes de que acaben en hamburguesas. En una época en que en Hispanoamérica sólo se consagran libros de periodismo sobre narcotraficantes, guerrilleros, secuestrados, políticos corruptos, multimillonarios e inmigrantes, un libro que indaga en un país desde la crianza de una vaca es bienvenido, sobre todo si está bien escrito. La novedad en Meneses es adoptar una estrategia de creación colectiva: antes de publicar su libro, fue contando su historia en varias revistas y blogs de la región, y su público votaba a favor o en contra de matar a la vaca. El lector, vegetariano o no, cual matarife amateur, ha tenido la ilusión de poseer en sus manos el destino de esa pieza única de la Ganadería Meneses. Mientras Susan Orlean, la autora de “El ladrón de orquídeas”, escribe un libro sobre Rin Tin Tin para explicar una verdad más allá de aquel pastor alemán de Hollywood, Juan Pablo Meneses ya desentrañó la carnalidad argentina, continúa siendo carnívoro y cree que, si alguien lee su libro, ya no podrá ser el mismo ante un plato de bistec.


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