Antonio Orejudo. 28-11-2007
ANTONIO OREJUDO// ¿SOY YO O ES LA GENTE?
Había rumores sobre el libro y la tinta electrónica. Todo el mundo conocía a alguien que conocía a alguien que conocía a alguien que había visto un prototipo en alguna reunión secreta y que hablaba maravillado de su resolución.
Pero todos los intentos de comercialización habían fracasado. Por mi parte no es que negara la extinción del papel, pero pensaba que todavía quedaban cuatro o cinco décadas antes de que el libro electrónico fuera la primera opción de los nuevos lectores. Porque serán ellos, los lectores que todavía no leen, quienes marquen el ritmo de esta sustitución.
Amazon Kindle
Sin embargo, la aparición hace unos días del dispositivo Amazon Kindle (www.amazon.com) a 399 dólares, que se quedan en doscientos ochenta y tantos euros, me ha hecho ver que las cosas van más deprisa de lo que me temía. No es que sea un adicto a los ‘gadgets’ y que haya caído fascinado por el nuevo aparatito. Al revés: me parece que las cosas empiezan a cambiar precisamente porque el Amazon Kindle no me gusta. Lo que me demuestra que el momento de la transición ha llegado es precisamente lo que me disuade de comprar el aparatito: su aspecto.
Armatoste
El Amazon Kindle tiene la misma pinta antediluviana de mi primer portátil, un Dell que compré por correspondencia en Estados Unidos en el año 91 y que conservo como una reliquia. Eso es precisamente lo significativo: que nadie va a adquirir este artefacto porque sus potenciales compradores saben que la carrera ya ha empezado, que dentro de un año alguien comercializará un modelo más estilizado que quedará obsoleto al año siguiente con la aparición de un dispositivo aún más audaz que será superado inmediatamente por el que venga después.
Almacenaje
Yo no estoy a favor ni en contra del libro electrónico, sino todo lo contrario. Me gusta mirar y pensar en las consecuencias que traerá este imparable proceso. Cambiará la manera de leer, de escribir y el modelo de negocio. Ya ha sucedido antes. El libro y lo que le rodea se ha modificado mil veces. Para llegar desde las tablillas de cera o desde los enojosos rollos de papiro hasta el libro de bolsillo, tan amigable y perfecto, ha habido que recorrer un largo camino y vivir varias revoluciones, entre ellas la de la imprenta, sólo comparable a nuestra revolución de internet. El único punto débil de nuestro libro es su almacenaje. Cualquier bibliotecario o cualquier lector que haya hecho una mudanza sabe de lo que hablo. Y por ahí es por donde los sucesores del Amazon Kindle se impondrán.
CON CEDILLA // SEBASTIÀ ALZAMORA, escritor
Verán ustedes: un servidor ha decidido convertirse finalmente en un ciudadano consciente, positivo, progresista y responsable y, para ello, he empezado por dejar de fumar. Ya sé que puede haber a quien le parezca que este avatar de mi vida privada no es en principio tema para esta columna, pero quiero aprovechar para saludar a todos mis seres queridos y anunciarlo bien alto: he dejado de fumar. Y les puedo asegurar lo que más hace la puñeta al ex fumador en proceso de desintoxicación no es el mono de la abstinencia ni los sueños extraños en los que se ve a si mismo fumando a escondidas en lo alto de un árbol en el parque: no, todo esto es duro, pero lo que más te hace sufrir es la indiferencia con que se lo toma el resto del mundo. ¿Cómo pueden quedarse tan tranquilos? Uno se convierte en un ciudadano consciente, positivo, etc, ¿y no merece un aplauso? ¿Golpecitos de afecto en la espalda? Lo menos que pueden hacer los amables lectores es escribir a la dirección que figura al pie de la presente columna y colmarme de felicitaciones.
Ahorro
Como buen catalán, el cambio radical ha despertado el espíritu ahorrador que hay en mí, aunque hasta ahora no lo supiera. Me he comprado una hucha de ésas de barro en forma de cerdito –no se rían, es cierto— y, de ahora en adelante, voy a guardar en ella el dinero que solía gastarme en el infame tabacote (estoy intentado aprender la terminología del buen fumador pasivo, pero todavía no me manejo muy bien): el precio de dos paquetes al día acaba sumando, al cabo de los meses, una pasta considerable. Llegado el momento, cuando el cerdito esté bien lleno, me imagino con qué ilusión empuñaré un martillo y, después de proceder a la matanza (del cerdito; es metáfora, no se asusten), recontaré el dinerito acumulado mientras respiro un aire ejemplarmente libre de humos. Ya lo ven, soy todo actitud positiva y proyectos de futuro, y mi karma está cada día más equilibrado.
Inversión
Pero claro, una vez causada la ruina del señor Philip Morris, que conmigo ha perdido su mejor cliente, habrá que ver en qué invierto el pastón que sin duda habrá generado la operación hucha: ¿en un viaje? ¿en libros de autoayuda? ¿en jamones de bellota? Esta última opción sería una bonita y poética forma de rendir homenaje al sacrificado cerdito de barro. Aunque quizá lo mejor sería destinar ese dinero a iniciar una cuestación popular a favor de la incomparable Magdalena Álvarez, la malagueña que no se parte ni se dobla. O aun mejor, para el fascinante don Mariano Rajoy, que anda tan preocupado por lo mal que se encuentra el español en España. En fin, lo bueno es que, como ven, dejar de fumar me ha llenado de buenas intenciones. Qué bien me siento.
DE AQUÍ PARA ALLÁ // MARTÍN CASARIEGO
Hasta el 13 de enero puede verse en la Fundación MAPFRE de Madrid la primera exposición en España de Camille Claudel (1864-1943), la malograda escultora artística y sentimentalmente unida a Rodin.
La leyenda
Las vidas casi nunca –o nunca- son fáciles, y querer triunfar en el mundo del arte suele ser un pasaporte hacia la frustración. El personaje de Camille Claudel reúne los ingredientes típicos de una receta de mucho éxito: la del artista maldito. Atraída desde niña por la escultura, Claudel se mudó con diecisiete años a París. Impresionado por su talento, Rodin, su maestro, la incorporó a su taller. Se inició así una relación tormentosa, en la que se mezcló el arte, la ambición y el amor, que se prolongó hasta 1898. La joven, además de servirle como musa y modelo, ayudó a Rodin en Las puertas del Infierno. Rodin no abandonó nunca a Rose Beuret, y su relación con Claudel terminó. Ésta empezó a tener crisis nerviosas, y en 1913 su familia la internó en un psiquiátrico, de donde ya nunca salió. Su hermano, el poeta Paul, escribió, con sentido de tragedia griega: “todos esos maravillosos dones que le había repartido la naturaleza no han servido más que para causar su desgracia”.
La obra
Ver sus esculturas sirve para confirmar que, más allá de la leyenda romántica y del cotilleo retrospectivo –al que los seres humanos también somos aficionados-, Claudel fue una artista exquisita, moderna y turbadora, como vio en su momento Octave Mirbeau. Supo plasmar el movimiento, como en El vals, la derrota, como en El hombre agachado, la gracia del cuerpo joven (Muchacha con gavilla) y la decadencia del viejo (Cloto), y se muestra igual de hábil con la terracota, el mármol o el bronce. En La edad madura, su obra cumbre, cargada de sentimiento y significado, una anciana arrastra a un hombre maduro, ante las súplicas de una mujer joven. Interpretada en su momento como el ocaso, como el adiós a los placeres y a la vida, a partir del texto de 1953 de Paul, Mi hermana Camille, se ve en clave autobiográfica: Rodin abandona a Claudel por Rose Beuret.
Arte y locura
A menudo relacionamos locura y arte. En realidad, entre los artistas, los hay locos y cuerdos, y el mundo está lleno de dementes a los que su mal impide hacer cualquier cosa. La enfermedad mental de Claudel destruyó a la artista que había en ella. “Yo le enseñé dónde podía encontrar oro; pero el oro que encuentra es suyo”, escribió Rodin. Por un momento, mientras paseo por la exposición, ese oro también es mío.
COLOFONOSCOPIO// TONINO, periodista y humorista.
“¡Hola! ¿Hay alguna anciana moribunda que necesita mi ayuda? ¡Sólo por estar ahí, cien euros! ¡Y un beso a toda la España profunda!”. A mi compañero de trabajo se le saltan las lágrimas leyendo esta parodia de Jose Luis Moreno en su Noche de Fiesta que me divierto en escribirle como modelo del esperpento vigente. Él no conoce a esa vieja supuestamente inventada; yo sí conozco a miles de señoras que llaman a los números de pago para lograr un premio y a jovencitas que envían sus mensajes escritos con la contrakultural K para jalear a sus ídolos de la tele-realidad. Mi compañero de trabajo es de los millones de jóvenes que fueron a votar el 14-M y que decidirá la suerte de Zapatero en las próximas elecciones. Me es difícil dibujarle un universo más amable que el de lo grotesco, porque poco a poco le han convertido en un consumidor más que un ciudadano libre. Sabe que tiene que elegir entre dos únicos partidos que persiguen el control de todo: la prensa, la justicia, las subvenciones, los candidatos, las autonomías y los trabajos. De lo que tenga, dependerá en gran medida su felicidad, porque una vez con el corazón arrancado por el muermo de los jóvenes emprendedores españoles llamados Santiago que reciben cartas de José María y viven con holgura y sin complejos progres, difícil será que la bondad, la belleza y la esperanza puedan encontrar un lugar en su vida de lunes a viernes y sábados por la mañana.
Contacta con Tonino en: toninoguitian@hotmail.com
¿SOY YO O ES LA GENTE? // ANTONIO OREJUDO, escritor
Lars Vilks es el autor de aquellas viñetas en las que Mahoma aparecía con cuerpo de perro. El chiste no hizo gracia, y uno de Al Qaeda puso precio a su cabeza: 72.000 euros, que te sacan de un apuro. Vilks se cambió de casa y de ciudad, pero afortunadamente no se amilanó y ahora está preparando un musical tipo ‘Jesucristo Superstar’ sobre la vida del profeta.
Grotesco, estrafalario y extremista
Me pregunto si Vidal-Quadras tendrá el mismo coraje que Lars Vilks y será capaz de montar un musical sobre Blas Infante, después de lo que ha pasado. El eurodiputado del PP dijo el pasado 28 de octubre que Blas Infante era entre otras cosas un “cretino integral”. Blas Infante fue un notario de izquierdas, inspirador del nacionalismo andaluz y fusilado en 1936, que ha sido canonizado como Padre de la Patria Andaluza en el preámbulo del nuevo Estatuto de Autonomía. Damos por hecho que Vidal-Quadras no lo conoció personalmente y que su descalificación se refiere a su dimensión pública, a sus ideas sobre el nacionalismo andaluz.
Fatwa
PSOE, IU y el Partido Andalucista han aprobado en el Parlamento andaluz una proposición para que Vidal-Quadras renuncie a su acta de eurodiputado. En Casares, el pueblo natal de Blas Infante, lo han declarado persona non grata y no ha faltado quien haya propuesto prohibirle la entrada al territorio andaluz. El PP ha dicho que no está de acuerdo con Vidal-Quadras y que el partido respeta la figura de Blas Infante. Pero esto no ha sido suficiente para Manuel Chaves. El Presidente regional quiere que el PP tome “medidas serias” y exige una “sanción política”. Me pregunto qué precio le pondría yo a la cabeza de Vidal-Quadras. ¿72.000 euros estaría bien?
Todo el mundo salía con unas cuantas copas de más
En la calle no hay rastro de esta polémica. Como lo del Estatuto, esto es cosa de Juan Palomo. Los únicos que se hincan de hinojos y se abren el pecho son los cuatro políticos de siempre, especialmente los socialistas con su presidente a la cabeza. Para la gente normal Blas Infante carece de importancia. El peligro es que a fuerza de salir en la tele hipando por la dignidad ultrajada, estos cuatro irresponsables extiendan la caspa entre nosotros. Y la caspa es inflamable. Tras una carrera política sin grandes altibajos, Chaves quiere pasar a la historia por haber hecho de Andalucía una región paleta, integrista y tenebrosa, donde ya ni siquiera se pueda opinar. Pero no hay que permitírselo. Como Lars Vilks, no hay que amilarse. Vamos a por el musical.
CON CEDILLA// SEBASTIÀ ALZAMORA
La semana pasada tuve el placer de participar en un coloquio sobre Baltasar Porcel y su obra, organizado en Palma por la Universitat de les Illes Balears: el hecho en si mismo ya es digno de celebración, puesto que no nos acordamos de cuándo fue la última vez que el estamento académico catalanohablante se acordaba de valorar como es debido la obra de uno de los escritores catalanes más importantes de su tiempo, y de hacerlo en vida de éste. Aunque la excepcional y feliz circunstancia se entiende mejor si se tiene en cuenta que detrás de la iniciativa se encontraba el gran Damià Pons, uno de los intelectuales y políticos (fue un brillante conseller de Cultura del gobierno balear en tiempos del primer Pacto de Progreso, antecesor del actual) de mayor fuste y envergadura con que cuenta la cultura catalana actual.
Gigante
Por lo que respecta a Baltasar Porcel, su figura, tan discutida hasta hace pocos años, con el tiempo se ha agigantado. El motivo no es otro que su obra, una de las más valiosas que ha dado la literatura catalana de los últimos cincuenta años. Porcel es un novelista de una potencia expresiva extraordinaria, capaz de recrear el pulso más básico, más primario de la vida humana en construcciones narrativas de una sofisticación impresionante. Es también un prosista excelente, y su labor periodística (que continúa en plena expansión con su columna diaria en La Vanguardia) resulta, tanto en su forma como en muchos de sus contenidos, referencial para diversas generaciones de lectores. Después está la energía casi brutal que desprende su persona, que últimamente se ha manifestado en combate contra un cáncer que Porcel parece haberse sacado de encima como si fuera un bicho. Tremendo, el hombre.
Cosas veredes
La suma de todas estas cualidades ha terminado por tumbar todas las resistencias y convertir al escritor en eso que suele llamarse un clásico viviente. No ha sido fácil, y más de una vez a punto estuvo Porcel de verse retirado del circuito literario a copia de maledicencias y maniobras de descrédito. Pero al final, como si fuera uno de sus personajes nietzscheanos, él y su obra se han impuesto sobre el vértigo y el desorden: su caso es un ejemplo del famoso lema de Cela, “quien resiste, gana”. Y quizá por eso, en el coloquio de la pasada semana fue posible ver y oír a algunos que le denostaban no hace tanto tiempo, deshaciéndose ahora en elogios. Cosas veredes, que harán temblar las paredes. Pero bienvenidas sean las caídas de caballo, aunque sean un pelín tardías.
DE AQUÍ PARA ALLÁ// MARTÍN CASARIEGO
Jay Leno, presentador de un programa satírico nocturno de la NBC, declaró, en el primer día de huelga de los guionistas estadounidenses: “Sin ellos estoy muerto, no soy gracioso”.
El sentido del humor
Dejando aparte que debe de ser un tipo modesto, pues, bien mirado, esa declaración es bastante graciosa, Leno apunta hacia donde a menudo no se mira: la importancia del guión. Algunos lo minusvaloran, como Godard: “Si la gente ríe o llora cuando lo lee, lo único que se puede hacer es imprimirlo y venderlo en librerías”. Otros, más sensatos, como Clint Eastwood, lo consideran esencial, y a lo mejor por eso acaban teniendo una trayectoria más sólida. Agustín Díaz-Yanes, presidente de ALMA (la asociación de guionistas españoles más importante), explica que por un guión se cobra la misma miseria que hace quince años. Aunque los productores suelen reconocer su importancia, lo pagan mal. ¿Por qué? Azcona cuenta que, cuando se lo pregunta, no contestan, simplemente se ríen. Y es que el sentido del humor no es patrimonio de Leno o de los guionistas: los productores también lo tienen.
Los malos de la película
En España, donde todo lo relacionado con el cine es raquítico si se compara con Hollywood, los guionistas no sólo cobran mucho menos que allí (lo que es normal), sino que tienen menos derechos reconocidos. Los estadounidenses nos llevan quince o veinte años de ventaja. Sin embargo, aquí no habrá ninguna huelga: falta organización, y también, seguramente, autoestima. Así que los malos de la película no son sólo los productores: los propios guionistas tenemos parte de la culpa, quizá la mayor. Por cierto, el Gobierno, al elaborar la nueva Ley del Cine, llamó a diferentes sectores de la industria audiovisual, pero se olvidó de los guionistas. Todo el mundo se olvida de los guionistas. Hay un viejo chiste que dice que una actriz era tan tonta, tan tonta, tan tonta, que para conseguir un papel se acostó con un guionista.
Sorpresas da la vida
Aquí somos muy reivindicativos y solidarios. Y de pronto, mientras estamos hablando, criticando el imperio y su cine y sus abusos, 12.000 guionistas sindicados se ponen en huelga en EE.UU. Quieren -con justicia- participar en los ingresos proporcionados por las nuevas tecnologías: internet, móviles… Organizan piquetes y amenazan con parar su potentísima industria audiovisual. Y nosotros seguiremos criticándoles, pero ahora mirándoles con sorpresa y un punto de indignación. ¡Pero cómo se atreven, los de izquierdas somos nosotros!
COLOFONOSCOPIO // TONINO, periodista y guionista
No seré el primero que afirme que la manera de conducir dice mucho de cómo se conducen las personas. La hermana de Belén Rueda me preguntó en una ocasión si yo conducía con una maestría asombrosa o si me ayudaban ángeles invisibles para no chocar contra los obstáculos: le respondí, sin dudar, que lo segundo.
Pero a pesar de haber visto a nuestra la Familia Real elegantemente al volante de sus coches, me es imposible recordar a ningún presidente al mando del suyo. Quizá sea porque, en ese trance, todas las emociones que en Europa creemos dominadas se mantienen en plena lozanía, excepto la prudencia.
Poned a un europeo al mando de un pequeño utilitario: se transforma en un individuo audaz, lleno de recursos, gloriosamente ilógico y eficaz. Dadle un problema político sencillo y lo convertirá en algo insoluble.
El coche proporciona la sensación de amenaza que da picante a la vida, rehabilita el inconformismo, encauza los excedentes de energía y nos libera los sentidos.
La misoginia y la misantropía se canalizan a través de un volante, como nuestros abuelos se retaban en duelo o invadían tierras ignotas. ¿Cómo conducirán Sotelo, González, Aznar o Zapatero? Cuando quiero dormir en paz me los imagino a bordo de sus autos, en trayectos que mi mente les procura, con las primeras damas al lado y esta tonta gimnasia me reconcilia con la vida.
Contacta con Tonino en: toninoguitian@hotmail.com*
Horóscopo chino// JULIO VILLANUEVA CHANG
El fotógrafo Paco Grande conoce a un astrofísico que se parece a él: alguien que toma fotos del universo con un telescopio electrónico, pero que mientras lo hace no puede ver lo que fotografía. Paco Grande es un fotógrafo ciego, un artista de la visión con retinitis pigmentaria, esa enfermedad hereditaria y degenerativa de la vista que padecen más de tres millones de personas en el mundo. Este español no es el único fotógrafo ciego. También están la estadounidense Flo Fox, el mexicano Gerardo Nigenda, el japonés Toun Ishii y el esloveno Evgene Bavcar, un ex profesor de geografía que es doctor por la Sorbona y cuya especialidad es el desnudo femenino. “Se dice que los fotógrafos somos una raza de ciegos. Que en los más hermosos rostros no vemos más que una relación entre luces y sombras, que en contadas ocasiones admiramos y que nunca amamos. Se trata de un error que intento destruir”, dijo Lewis Carroll.
Un día Evgene Bavcar publicó un anuncio en Paris-Match: “Fotógrafo ciego solicita modelos”. Nadie le contestó. En cambio, Paco Grande nunca ha buscado modelos, aunque estuviera casado con la actriz Jessica Lange, se separara de ella durante la gira de King Kong y se divorciara el año que ella triunfaría con El Cartero Llama Dos Veces. Amigo del legendario Robert Frank, Paco Grande vive ahora en el Cuzco y dice ser el último de los fotógrafos amateurs. “No retrato para vender. Fotografío para regalar y para tener un fichero de memoria”. Cree que lo trágico de la fotografía comercial es que, a fin de cuentas, la foto será de otro. Una vez, con un grupo de amigos fotógrafos de Nueva York, Paco Grande se instaló en una plaza una cámara antigua y artesanal, de esas de velo negro y caja de madera. “La fotografía de plaza es esperar que te busquen”, dice él, un ciego con una cuenta bancaria visual que en sus sueños le permite ver a la perfección.
Cuando vivía en Nueva York, Paco Grande era un fotógrafo ciego que leía The New York Times y andaba por sus calles con un perro lazarillo. Recuerda que por entonces en España no lo dejaban subir a los buses con él, pero que en la ciudad de los rascacielos le permitían entrar con el perro hasta al Metropolitan, donde una vez fue a oír Tristán e Isolda de Wagner. Antes caminaba con bastón y trataba de tomar fotos. Luego con su guía labrador seducía a más mujeres. En uno de sus tantos viajes, el perro se perdió y él tuvo que volver a su bastón. “Tengo menos de uno por ciento de vista en mi ojo izquierdo: me he vuelto un izquierdista”, se ríe. No ve nada con el derecho. Paco Grande siempre ha hecho su vida y ésta ha sido más que una radionovela. Un día dictaba un taller de cine sin cámaras en Minessota. Otro día, un taller de fotografía intuitiva en Islas Canarias. “Nunca se ve tanto como cuando no se puede ver”, escribió sobre él Mario Bellatin. Su oculista, un señor menos poético, prefiere describirlo como un televisor desenchufado.
¿? // JOSÉ LUIS GARCÍA SÁNCHEZ
Hay que ver la afición que tiene el catolicismo por el cine. Unas veces para prohibirlo, para condenarlo como aberración. Otras para utilizarlo como plataforma catequística. Ahora como medio publicitario para pedir ayuda.
Antes era peor. Antes la iglesia, además de pedir dinero con cepillos, huchas, cestas, concordatos, etcétera… usaba el cine en plan artístico.
Había curas guionistas, productoras de la iglesia, cineclubs evangelizadores… Había hasta curas actores. Uno, incluso, especializado en hacer de sacerdote facha con la ventaja que supone el ser depositario de la verdad.
Ojalá se conformen con hacer spots para pedir dinero y un poco de radio para oponerse al progreso.
¿Se imaginan si se ponen a hacernos sitcoms de misioneros bautizando a los negritos que llegan en patera, in articulo mortis, con resplandores celestiales y coros arcangélicos… O si unas abnegadas, simpáticas y juveniles monjitas se ponen a combatir musicalmente la interrupción del embarazo ajeno… O si hacen una serie a base de chavales marroquíes conversos en el suburbio… O un Gran Hermano en un convento de clausura…
El problema que tienen es que ahora que están llenas las escuelas de cine, se les han vaciado los seminarios. Y así, ¿quién va a hacer las películas?
Hasta la radio se la tienen que encargar a unos seglares, y, entonces, pasa lo que pasa…