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¿Cuánto vale una persona?

30 abr 2008
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YO TAMPOCO ENTIENDO NADA// CAMILO JOSÉ CELA CONDE

A mí me suspendieron la Filosofía en el preuniversitario, que era como se llamaba entonces al curso que daba acceso a la facultad. Me pusieron como tema a desarrollar el de la persona humana, y escribí que el ser humano no se había convertido en persona hasta la Revolución Francesa. Cosas de la poca edad, supongo. O del mucho discernimiento, a juzgar por los chuzos políticos que caían, de punta por cierto, en aquellos años. Hoy somos más sabios, o menos osados, y podemos incluso calcular no sólo lo que es sino cuánto vale un ciudadano. Richard Dieter, director del Centro de Información de la Pena de Muerte, una oficina que tienen, menos mal, en los Estados Unidos, lo ha hecho. Sale más barato mantener en la cárcel a un
preso que matarlo.

A tanto el kilo
Si sumamos el agua, los hidratos de carbono, las grasas, los azúcares y los minerales del cuerpo humano, tanto material junto cuesta lo que se dice una miseria incluso ahora, cuando por mor de las pocas lluvias vamos camino de tener que pagar un pastón si queremos aliviar la sed apurando el contenido de un vaso. Pero, por contra, al echar cuentas de lo que sale vacunar al nene –o a la nena–, llevarlo al colegio, apuntarlo a clases de piano, gimnasia y así, campamento de verano va, primera comunión viene, cumpleaños y santos, desparecen los ahorros incluso antes de meter al retoño en la universidad. Cuestión, pues, de cálculos.

¿Al contado o a plazos?
Pero el señor Dieter, el mandamás de las informaciones acerca de la pena capital, se refería a la comparación oportuna entre lo que cuesta tener encerrado a alguien o darle matarile a las primeras de cambio. La noticia no trae hoja Excel, ni resumen del presupuesto. Hay que fiarse de su palabra cuando dice que es mucho más costoso ejecutar a alguien que mantenerlo en la cárcel de por vida. De ser cierto, el fundamento mismo de los negocios hipotecarios cobra una fuerza inmensa. No sale a cuenta comprar –ejecuciones, al menos– al contado. Es preferible cargarse al caballero, o a la dama, aunque el reo suele ser varón, negro, pobre y de pocas luces, poco a poco, un pelín hoy, otro mañana, minándole la salud y la moral hasta que se nos muere él solo de viejo.
Ya ve: si es usted un ciudadano responsable y le meten en la cárcel, optará por el suicidio. Hablo de los Estados Unidos; aquí los costes los medimos de otra manera. 100.000 euros de fianza arriba o abajo, y cualquier sinvergüenza se va a su casa a disfrutar de lo robado.

Ecología literaria

29 abr 2008
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¿SOY YO O ES LA GENTE? // ANTONIO OREJUDO

Llegan las ferias del libro. Es curioso cómo en este país, donde nadie lee, gusta mucho pasear entre las casetas. Debe de ser que dan buena sombra. Esta columna es para recordar a los señores visitantes que además de las firmas y de las editoriales habituales hay otras especies literarias, la mayoría en peligro de extinción.

Suicidas

Qué raro. En los tiempos del libro electrónico, un puñado de suicidas en diferentes partes de España están invirtiendo sus ahorros y sus energías en levantar pequeñas editoriales. No pueden equivocarse dos veces, de ahí que extremen el cuidado al decidir lo que publican. La adversidad del medio como garantía de calidad. Es el caso de Periférica (www.editorialperiferica.com) de la que hablaba aquí el otro día o de El Gaviero Editores (www.elgaviero.com). A ver si con el libro de papel va a pasar como con el teatro, que se supone que se murió al llegar el cine. El Gaviero son Ana Santos y Pedro de Miguel, dos madrileños afincados en Almería. Y como los cactus de aquella tierra, su editorial florece con poquita agua. Acaba de sacar dos libros estupendos.

Gatos

T. S. Eliot escribió Old Possum’s Book of Practical Cats (El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum), quince poemas para niños, que sirvieron de inspiración a Cats, el musical. Juan Bonilla, el autor de la traducción, lo ha titulado Libro de los gatos sensatos de la vieja Zarigüeya. Laia Arqueros es la autora de las divertidas ilustraciones. Me da rabia que nadie lo haya reseñado y que libros como este queden sepultados bajo el ruido de las compras obligatorias. La traducción de Bonilla es genial. No se ha ceñido a la literalidad del texto. Es un trabajo muy libre, en el que ha primado el ritmo y la sonoridad del verso sobre la fidelidad. No se trataba de hacer una edición filológica de Eliot, sino de rescatar el espíritu intrascendente y juguetón con que Eliot escribió estos poemas sobre gatos para divertimento de los hijos de su editor.

‘Inopia’

Juan Manuel Gil (Almería, 1979) acaba de poner su grano de arena en la pugna contemporánea: argumentistas contra fragmentarios. Inopia es un libro peculiar e interesante. Es evidente que su autor se siente incómodo con los relatos lineales, que ya no le resultan verosímiles porque hace tiempo que las cosas dejaron de suceder unas detrás de otras. Pero al mismo tiempo no renuncia a la trama. Sabe que la retórica de lo fragmentario solo aguanta un libro o dos, y que dentro de cada lector sigue habiendo un niño ávido de argumentos con principio, nudo y desenlace.

Retorno a ‘Omega’

28 abr 2008
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CON CEDILLA// SEBASTIÀ ALZAMORA

Los del festival Primavera Sound se han apuntado un tanto realmente tremendo al incluir, en la programación de este año, a Enrique Morente interpretando nada menos que su mítico disco Omega, junto con los granadinos Lagartija Nick y (espero) su hija Estrella Morente. Al cantaor no hace falta elogiarlo porque su nombre ya es un elogio por si mismo: la discografía de Enrique Morente reúne unas cuantas obras maestras de difícil discusión, y quien haya asistido a alguno de sus conciertos seguro que no podrá olvidar la experiencia mesmerizante que supone escuchar en directo su voz enorme. Pero, dentro de todo esto, Omega sigue suponiendo un punto y aparte: el disco se publicó en 1996, y desde entonces muchos no hemos podido cerrar la boca de admiración.

Pobres puristas
Y es que el proyecto de un disco de flamenco que incorporase a un grupo de rock (y no de rock mainstream, precisamente) como un instrumento más, y que tomara como puntos de partida a Leonard Cohen y al García Lorca de Poeta en Nueva Cork podía desembocar perfectamente en un despropósito sin pies ni cabeza, en manos de según quién. En las de Morente, el proyecto se resolvió en un conjunto perfectamente coherente de canciones que, por otra parte, hacían trizas todo tipo de prejuicios y convencionalismos, ya provinieran del mundo del flamenco, del rock o de la literatura. Puristas de diversos pelajes se echaron las manos a la cabeza, mientras otros asistíamos deslumbrados a un ejercicio de libertad y poderío creativos que abría caminos hasta entonces insospechados. Pero por encima de todo estaban esas canciones magníficas, que al escucharlas se encienden y ya no se apagan nunca más. Para quien conoce Omega, resulta imposible leer algunos poemas de Lorca (como Aurora de Nueva York, El pastor bobo o Norma y paraíso de los negros) sin que acuda la voz de Morente a su cabeza y a su corazón. Por no mencionar las canciones de Leonard Cohen: la sobrecogedora versión de First we take Maniatan que construyeron Morente padre e hija con los Lagartija Nick es toda una lección de respeto, talento y capacidad de diálogo musical.

A no perdérselo
Omega abrió de un golpe la puerta del flamenco más inquieto y abierto, el mismo en que ha continuado perseverando Morente o que después ha practicado con brillantez Miguel Poveda, por ejemplo. En fin, podríamos seguir cantando alabanzas hasta llenar el periódico entero, pero, para resumir, emplacémonos al próximo 31 de mayo para el que sin duda va a ser el concierto del año. Y corran a conseguir entradas, que sin duda van a volar. Yo ya tengo las mías, claro.

Anonimato

25 abr 2008
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LETRAS DE CAMBIO// EVA ORÚE

El fenómeno es frecuente en el mundo del cine: la desaparición, cuando se promocionan películas potencialmente muy comerciales, del nombre del director, preterido en beneficio de los actores, mucho más taquilleros. Pero en el terreno de los libros es inhabitual.

Desaparecidos
No es lo acostumbrado que se publicite una obra literaria omitiendo el nombre de quien, en definitiva, es su único responsable: el escritor. La diferencia entre un arte y otro es notable. Un filme es el resultado último de un esfuerzo (artístico, técnico) colectivo, en tanto que un libro, y aún admitiendo que ciertos editores desempeñan una labor importante en la definición de su contenido, estructura y estilo, es sobre todo fruto del trabajo de quien o quienes lo escriben. Que casi siempre son los que lo firman.

El caso: que a pesar de todo lo expuesto, una editorial, Suma, viene anunciando en la radio algunas de sus apuestas haciendo exclusivo hincapié en el argumento del libro, en su éxito en países que se nos presentan como ejemplares, y en que vienen enjaezados con ciertos aditamentos que convertirán la lectura en una experiencia inolvidable.

¿Resta?
Cierto es que los nombres que lucen las portadas de los libros (El castillo de cristal y El laberinto de la rosa) así voceados (Jeannette Walls y Titania Hardie respectivamente) no son muy conocidos en estas latitudes lectoras, pero se me ocurre que desdeñar a las escritoras como si de dos pelafustanas se tratara,  condenarlas al anonimato, no es muy elegante.

Y el olvido estratégico choca aún más en estos tiempos personalistas, en los que la mera mención de un nombre (Ken Follet, Ruiz Zafón) basta para desencadenar una furia adquisitiva ajena por completo a la obra que sale a la venta. Justificada, que no es poco, por éxitos anteriores, aunque no siempre un acierto previo garantice una diana posterior. Pero no negaré que si los libros se venden es porque los autores son ellos, ni dejaré de recordar que para algunos compradores, esas obras constituyen su única experiencia literaria (pseudoliterarias, tal vez) del año, porque son las únicas que van a leer.

Me los quitan de las manos
Para ser justa, he de añadir que todo lo escrito sirve para libros nacidos con la legítima voluntad de venderse, sin aspiraciones de gloria artística. De todas formas… déjenme que le dé otra vuelta, porque a lo peor resulta que esto de que en las campañas publicitarias se abandone toda reivindicación de la autoría no es tan malo. Con un poco de suerte, el lector así captado juzgará el libro por lo que es, y no por lo que, en consonancia con la fama de su autor, debería haber sido. Llámenme ilusa, pero yo conservo la esperanza.

Tóxica y corrosiva

24 abr 2008
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UNO DE LOS NUESTROS// PEIO H. RIAÑO 

Me gustaría escribir como lo hace ella. Con la punta del estómago, con el vómito a reventar, con la salmodia repetitiva e insistente de la mala leche condensada. Sin querer saber nada de la trama, nada del nudo, ni nada del desenlace. Sólo atender a la voz. Porque detrás de la voz corre el conflicto, la denuncia, la miseria y toda la podredumbre moral del ser humano. Ella es la voz de la conciencia mancillada. Me gustaría ver más teatro como el que hace Angélica Liddell (Figueres, 1966): ella se piensa, ella se escribe, ella se cocina y ella se interpreta. Dramaturga, directora y actriz, que en 14 años de vida escénica, junto a esa sombra casi infinita de apellido Puche, ha montado una escena poética, reflexiva y ritual.

Animal dolorido
Ella, metida en un cuerpo pequeñito, estrecho y brioso, llegó del submundo de lo alternativo, para triunfar en la escena oficial y llevarse premios impensables para alguien que hace trizas una experiencia teatral acomodada. Después de levantar la laca de las señoronas del Centro Dramático Nacional, con Perro muerto en tintorería: los fuertes y El año de Ricardo, saltó a la agenda de los programadores de Brasil, Eslovaquia y Alemania. Y por fin de Barcelona, tierra prohibida para su compañía Atra Bilis hasta el momento, porque el 2 y 3 de mayo, con El año de Ricardo, estará en el Teatro Lliure. 

Cucarachas contra hombres
Desde aquel Tríptico de la aflicción ha hecho público su dolor privado sobre el escenario para que los demás hagan lo que puedan con eso. Ahí os lo dejo. Plaff. Un gran marrón, en el que se mezcla lo podrido y las cucarachas, visiones inevitables por las que también pasó Thomas Bernhard, referencia de nuestra invitada. Para ponerle cuerpo a toda esa porquería o te vuelves loca o eres una desequilibrada, y como no puede pedirles la demencia a sus actores lo prefiere hacer sola. Siempre sola, con Sindo. Con toda la fuerza –pronunciar con muchas erres, fuerrrrrrrza–, salta la técnica, se agarra –más erres, por favor– a la expresión y reivindica la idea por encima de todo. Es el teatro del espectáculo moral.

Cólera a borbotones
Angélica tiene un grave problema de rebelión contra la autoridad: le resulta imposible someterse a ella, dejarse hacer, dejarse llevar, dejarse atrapar. Y por eso uno está tranquilo al pensar que nunca renunciará a la crítica, que nunca dejará que el reto artístico esté condicionado al éxito, que nunca el entretenimiento acabará con la dignidad. Y a uno le tranquiliza saber que le queda ira para rato. Ira con la que piensa, digiere y da esplendor.

¿Hay alguien ahí?

23 abr 2008
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YO TAMPOCO ENTIENDO NADA// CAMILO JOSÉ CELA CONDE

Fieles al principio de que cada palo ha de aguantar su vela y, cada época, su George Bush, los japoneses han puesto a punto un nuevo sistema capaz de comunicarse con el más allá. Si hasta ahora se estilaban los oráculos, los veladores de tres patas y el tablero ouija, las nuevas tecnologías y los avances en materia de innovación apuntan hacia fórmulas electrónicas. El móvil, por ejemplo. Existe ya uno por lo visto que escanea tumbas, sea lo que sea eso, y permite llevar a cabo relaciones mucho más dinámicas, creativas y modernas con los antepasados siempre que éstos, claro es, no respondan con alguna que otra maldición.

Señas codificadas
Gracias a un código de barras, e igual que sucede con los paquetes de pan de molde o las latas de aceitunas, se dispone de todo tipo de información acerca del producto gracias a la lectura por medio de un aparato que en este caso se llama, como es natural, e-tumba. Así aparece, como por arte de birlibirloque, la semblanza del difunto: sus gustos, sus alegrías, sus canciones preferidas; sus vídeos, incluso. Los detalles médicos de alergias, enfermedades y demás pormenores propios del pasaporte sanitario no parecen pertinentes pero también cabría incorporarlos a título estadístico. E incluso el material ideológico-político, con himno como música de fondo. Se trata de un avance que dejaría en nada las esquelas revanchistas sobre la Guerra Civil, tan  en boga hoy.

Knocking on the Heaven’s Door
Pero qué duda cabe de que la e-sepultura, baluarte puntero del e-negocio, no quedará completa mientras esté por lograrse la conexión completa, la conversación vía telefónica con el espíritu, con el kharma, con ese mundo que protegía, hasta ahora con bastante éxito, el perro Cerbero. Ahí es nada poder hablar, por más que sólo sea a través de mensajes SMS, con quienes, liberados de las ataduras mortales, deben guardar opiniones muy interesantes acerca de lo que dejaron atrás. Sin necesidad de entrar en los detalles técnicos acerca de la desaparición de las barreras del tiempo —aspecto que daría paso, qué sé yo, a que el interlocutor khármico se aviniera a dictarnos los números de la Primitiva de mañana— sólo contar con un atisbo de lo que terminará sucediendo entre Obama y Clinton, o entre Mariano y Espe, merecería la pena de la inversión.

Seis mil euros piden por el móvil e-sepulturero, de momento. Eso de la trascendencia cuesta una pasta, según se ve. Pero, ¿quién dijo que la vida eterna habría de salirnos barata?

Iguales

22 abr 2008
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¿SOY YO O ES LA GENTE?// ANTONIO OREJUDO

Ministerio de Igualdad. ¿Quién puede estar en contra de un Ministerio de Igualdad? Si hay uno de Justicia y otro de Defensa, ¿por qué no va a haber uno de Igualdad? Lo que me parece mal es que Zapatero no haya encontrado hueco en su organigrama para un Ministerio de Felicidad, otro de Ilusión y un tercero de Fantasía y Buen Humor.

Hombres y mujeres
Espero que la igualdad que pretende este ministerio no se limite a hombres y mujeres. Esta sería una tarea, pero no la única, de las muchas que se me ocurren para este nuevo departamento. La desigualdad recorre en diagonal la sociedad entera, desde la Economía de Solbes hasta la Cultura de De Molina. El año pasado murieron 72 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. La cifra es brutal, y sirve además para calibrar mejor el número de trabajadores muertos ese mismo año: 1.152. La igualdad en este asunto es conseguir que estas muertes provoquen la misma repulsión social que los asesinatos de mujeres, que haya más medidas de seguridad y que los empresarios que no las cumplan sean estigmatizados como los maltratadores.

Ricos y pobres
Toda desigualdad tiene su origen en la enseñanza, pero no creo que la ministra prohíba los colegios privados o acabe con la enseñanza concertada, un negocio particular financiado con el dinero de la escuela pública. También podría corregir la desigualdad con la que el Estado trata a las diferentes religiones, una faena que duraría toda la legislatura, pero tampoco creo que denuncie los acuerdos con el Vaticano. O podría exigir igualdad en la lucha contra el fraude fiscal: que los técnicos de Hacienda, que ahora pueden investigar de oficio a particulares y pequeños negocios, pero no meter mano a las grandes fortunas o a las empresas de gran tamaño sin el permiso de su superior, puedan tratar igual a los pobres y a los ricos.

Ministros y ministras
No me gustaría estar en el pellejo de la ministra Aído. Su ministerio es de los que no admiten medias tintas. O el jefe cree en él honestamente y lo hace funcionar con todas sus consecuencias, y entonces se pone todo patas arriba; o lo considera una guinda sin poder ni presupuesto, aunque con simpáticas y vaporosas competencias. Las primeras señales dan mala espina: si este Ministerio de Igualdad naciera de un verdadero deseo de cambio, Aído sería la vicepresidenta primera del Gobierno, por encima de Solbes. Pero no es así, de modo que yo vuelvo a poner todas mis esperanzas en la clonación. Cuando esta técnica se perfeccione todos los hombres serán iguales.

Sant Jordi y la pela

21 abr 2008
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CON CEDILLA// SEBASTIÀ ALZAMORA

Mañana es Sant Jordi, una de las fechas más señaladas del calendario catalán. Sant Jordi viene a ser el patrón nacional de Catalunya, y se nota porque, a pesar de no constituir ninguna festividad oficial, resulta muy especialmente celebrada: Sant Jordi, reza la leyenda, mata la araña y mató al dragón, cuya sangre esparcida se convirtió en espléndidas rosas, y eso justifica que, aún en día laborable, las calles y plazas de Catalunya entera se llenen de paradetes donde se venden rosas y libros, y que los catalanes salgan casi en tromba a la vía pública para hacerse presente de ellos. Sin sombra de duda ni de coña, es una fiesta realmente bella.

Los números
Aparte de una fiesta de las letras, la diada de Sant Jordi también lo es de los números: sin entrar en el sector de la floricultura, que por supuesto hace su agosto en ese día de abril, el del libro –editores y libreros— puede llegar a despachar, con motivo del 23 de abril, en torno al 20 o 25 por ciento de su facturación anual. Eso, como pueden ustedes imaginarse, es una pasta larga: tanto, que quien más quien menos hace lo posible para vender tanto como pueda en ese día. Y todo hay que decirlo, “hacer lo que se pueda” en los últimos años ha querido decir de todo: desde consagrar como valor mercantil al llamado libro mediático –productos de merchandising de los programas de éxito en TV3, mayormente recopilaciones de chistes del humorista de turno o refritos de guiones de culebrones— hasta lanzar ofertas que poco tienen que ver con el placer de la lectura, como descuentos en grandes almacenes, promociones de hoteles u gangas en muebles. Es decir, que los product managers, o como se llamen, han visto el filón y se apuntan rápido. La pela es la pela, como bien sabemos desde los tiempos del senyor Esteve.

Los resultados
Para completar el panorama, hay que tener en cuenta que Catalunya (y muy especialmente Barcelona) cuenta con un sector editorial sólido y potente: de hecho Barcelona es, desde hace tiempo, la capital editorial de España, aunque a algunos eso les duela, que les duele y mucho. Tal cosa es posible, claro, no sólo por el libro en catalán, sino también por la edición en castellano, que sigue teniendo en Barcelona a su principal centro de producción: sin ir más lejos, el que sin duda va a ser el éxito de este Sant Jordi, El juego del ángel de Ruiz Zafón, ha sido publicada aquí. Otra cosa es que después nos encontremos con que un 80% de los libros vendidos sean en castellano, por un 20% en catalán: una prueba más de la terrible persecución que el castellano sufre en Catalunya, y una señal clara de lo mucho que queda por hacer en cuanto a oferta editorial en la lengua que hablaba Aznar en la intimidad.

Factura

15 abr 2008
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¿Soy yo o es la gente?// Antonio Orejudo

Una bióloga, Garmendia, acaba de ser nombrada ministra de Ciencia y Tecnología. La Universidad dependerá de ella. Pero en la Universidad no sólo hay ciencia y tecnología. También hay humanidades. Sí, ya sé que las humanidades son parte de la ciencia. Todo ese etcétera me lo sé. Lo que quiero decir es que los humanistas deberíamos luchar como las feministas para hacernos visibles en el lenguaje. Ministerio de Ciencia, Tecnología y Humanidades. Eso hubiese estado bien. Eso sí que hubiera sido luchar por la igualdad. Lástima que Zapatero se haya quedado
solamente en la igualdad de sexos.
Historia
El desmantelamiento de las humanidades y la pasividad con la que los ministerios del PSOE han presenciado el proceso vienen de lejos. Recuerdo los comienzos políticos de Rubalcaba. La primera imagen que tengo de él. Era secretario de estado con el ministro Maravall de Educación. Había una huelga salvaje de estudiantes de Enseñaza Media. Manifestaciones con cargas policiales que rompieron el himen socialista. Eran los tiempos del Cojo Manteca, que en paz descanse. Rubalcaba debatía en la tele con un chico del Sindicato de Estudiantes y se acaloró. Le dijo al chaval, que estudiaba 1º ó 2º de Historia: a ti lo que te pasa es que estás amargado porque estudias una
carrera devaluada.
Jubilación
En las glosas a los nuevos ministros de estos días ni siquiera se menciona al pobre César Antonio de Molina, ministro de Cultura. Soy un ingenuo, ya lo sé, por pensar –en plena crisis económica– que hay que proteger las humanidades. Sé que lo importante es la economía y las disciplinas que proporcionan dinero. Se quiere cambiar el modelo económico para no depender del ladrillo. Ahora creo que vamos a inventar nosotros. La lengua, la literatura, la geografía, la historia y la filosofía no caben en esta España de nuevos ricos tecnológicos, no generan riqueza económica. Los profesores de humanidades notamos todos los días el aliento del desprecio en nuestra nuca. Por eso de la nueva ministra sólo espero que dé los primeros pasos para una generosa jubilación. Basta de medias tintas. ¡Fuera las humanidades de la Universidad!
Tecnología
No fue un texto de Heidegger ni de Kant. No fue una página del Manifiesto comunista. Ni siquiera fue Pío Baroja. Ahora se ha sabido que el texto del Informe PISA que nuestros chicos no consiguieron entender del todo era la factura de una tienda de ciencia y tecnología de Barcelona. Había que extraer el precio del artículo y la fecha de compra, y a continuación rellenar el impreso de garantía. No aprobaron por los pelos.

Provocadores y disciplinantes

13 abr 2008
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DE AQUÍ PARA ALLÁ// MARTÍN CASAREGO

En este mundo lleno de ruido, para destacar hay que hacer las cosas bien, tener suerte y a veces, además, contactos. Claro que, como lo primero es muy difícil, hay quienes toman el atajo del grito. Si tienes suerte y contactos, el grito será amplificado y se superpondrá al ruido.

Una sociedad llena de ruido
Si alguien se limita a hacer muy bien su trabajo, a menudo, en esta sociedad llena de ruido, eso no es suficiente. Cierto que provocar, insultar, gritar, puede también ser un mérito. Pero depende de qué se diga, y dónde, y cuándo. Para gritar, por ejemplo –sí, admito que el grito puede ser un acto poético y artístico–, “¡Viva el Tibet libre!” en el centro de Pekín, hace falta mucho valor. Para hacerlo en la Plaza Mayor de Madrid, basta con estar muy concienciado.

Provocadores
En nuestros días, criticar a la Iglesia Católica es facilísimo, en la Plaza Mayor y en cualquier parte: ella misma nos proporciona numerosísimos motivos, y encima sale gratis. No se precisa ni ingenio ni valor. Por eso hay tantos artistas provocadores que lo hacen. A mí me resultan muy aburridos… ¿Por qué cualquiera pinta una Virgen desnuda con un consolador, y muy pocos osan caricaturizar a Mahoma? La respuesta es evidente: reírse de Dios, cuando Dios se llama Alá, puede costar muy caro. Ser valiente es difícil, y los artistas no suelen serlo más que el resto de los mortales.

Disciplinantes
A veces, sin embargo, hay que reconocer que la Iglesia riza el rizo. La penúltima polémica se debe a una exposición de uno de esos artistas agitadores de conciencias (así se llaman ellos), Alfred Hrdlicka. En La Última Cena, los doce Apóstoles y Jesús, borrachos, parecen protagonizar una orgía homosexual. En La Crucifixión, un verdugo azota a Cristo, a la vez que le agarra los genitales. Hasta aquí, como ven, todo bastante normal y trillado. Lo que hace diferente este asunto es el lugar de la exhibición: el Museo de la Catedral de Viena. Los católicos austriacos y alemanes están indignados, no con el artista, sino con quien ha permitido la exposición, Christoph Schönborn, cardenal de Viena, y tenido por ultraconservador. Quizá lo sea, tanto que es como uno de esos disciplinantes, que se fustigan a sí mismos. Muchos se han ido de la Iglesia por voluntad propia. Parece que a los que aún quedan, la propia Iglesia les quiere echar, y esto sí que es nuevo. De pronto se me ocurre que quizá la verdadera obra de arte, el verdadero happening, sea el del cardenal Schönborn, y nadie -ni el mismísimo Hrdlicka- se ha enterado.