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Delicias varias

25 jun 2008
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Yo tampoco entiendo nada // Camilo José Cela Conde

Una cadena de comida rápida de las que llegaron de la mano de la globalización acaba de idear, a título de reclamo publicitario, la hamburguesa más cara del mundo. Contiene ternera australiana, cebolla al champán, jamón de pata negra, balsámico de Módena, mahonesa orgánica, canónigos, pan de azafrán iraní y trufa blanca espolvoreada. Por 120 euros, cualquiera puede presumir de comerse todo un récord. La hamburguesa en cuestión duplica el precio de su predecesora de lujo, cuyos ingredientes no han trascendido.

Triunfo del disparate

El lograr hitos históricos por la vía del disparate no es ninguna novedad. Cuando yo estudiaba para ingeniero, el profesor nos decía que la presa de bóveda de hormigón armado más grande del mundo estaba en España. Pese a que corrían los años del Imperio, el buen hombre no se callaba los por qués: más allá de un determinado tamaño, esas presas no eran rentables. La traducción actual de ese absurdo estaría en el yate propiedad de un jeque árabe –de su exmujer, creo– atracado en ocasiones en el puerto de Palma de Mallorca. Puesto a lograr que fuese más caro todavía, y no sabiendo qué hacer a tal respecto porque contaba ya con todos los gadgets tecnológicos imaginables, le pusieron de oro las letras del nombre. Incluso si se trata de una leyenda urbana, viene al caso.

Tontería y negocio

Pese a la evidencia de que añadir ingredientes muy caros para que suba el precio del plato es una estupidez de muy dudoso resultado gastronómico, la hamburguesa inflacionista parece haberse abierto ya camino. Son legión, dicen, quienes se interesan no acerca de dónde comprarla sino de cómo venderla, cosa que lleva desde la tontería al negocio. De eso va en el fondo el asunto de los vinagres, las reses y los panes exóticos: de hurgar en el mundo de la extravagancia que se vende muy cara.

Menos por más

Cualquier restaurante con ínfulas ofrece vinos de coste similar a lo que cobran los mileuristas a lo largo de un mes de trabajo. Se supone que tal vino será exquisito pero lo más probable es que su verdadero propósito quede cumplido sin necesidad siquiera de comprobar si está a una temperatura aceptable.Una de las maravillas de la cocina balear consiste en medio panecillo apenas tostado al que se restriega tomate de ramallet, se añade aceite de Soller y se sazona con sal marina. Cuesta poco, claro es, pero en algún que otro bar emblemático de Mallorca se le llama llagosta, langosta. Dudo mucho que mereciese ese nombre añadiendo especias de Singapur, pétalos de orquídeas del Amazonas y embutidos de rinoceronte.

La selección española

24 jun 2008
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Por Antonio Orejudo

Inés Ayala Sender, María Badia Cutchet, Enrique Barón Crespo, Carlos Carnero González, Alejandro Cercas, Bárbara Dührkop Dührkop, Juan Fraile Cantón, Vicente Miguel Garcés Ramón, Iratxe García Pérez, Miguel Angel Martínez Martínez, Antonio Masip Hidalgo, Manuel Medina Ortega, Emilio Menéndez del Valle, Rosa Miguélez Ramos, Javier Moreno Sánchez, Francisca Pleguezuelos Aguilar, Teresa Riera Madurell, María Isabel Salinas García, María Sornosa Martínez, Antolín Sánchez Presedo, Luis Yañez-Barnuevo García.

Recorta por aquí
Aunque la lista se me come medio artículo, merece la pena transcribirla. Son los sujetos y sujetas del PSOE que se han dejado llevar por las tripas o por lo que ellos creen que pide la gente: mano dura contra el nefando vicio de la inmigración. Recorta la lista, plastifícala y métetela en la cartera. Consúltala de vez en cuando, que no se te olviden sus nombres, porque alguno de ellos, ya lo verás, volverá a aparecer en nuestras vidas, y saldrá hablando en la tele como Gran Defensor De Los Negritos Del África Tropical. De hecho, es impresionante el currículum progre de todos ellos: que si un articulito sobre el Sahara, que si una delegacioncita para los países del Magreb… Pero a la hora de votar, han votado que cualquier gobierno de la Unión pueda retener personas sin cargos durante más de un año y separar a los niños de sus padres para enviarlos a terceros países.

Que no se te olvide
Luego, cuando nos neguemos a votar la contaminada lista donde aparezca uno solo de estos nombres, nos llamarán izquierda exquisita. ¿Ellos qué son? ¿Izquierda zafia? Con Solana de Alto Representante de la Unión y Rubalcaba de ministro del Interior estaba claro que los socialistas españoles no iban a defender la decencia. Sólo Josep Borrell y Raimon Obiols votaron en contra. ¿Los expedientarán? Estoy ansioso por saber qué hará Zapatero. ¿Y la ministra de Igualdad no tiene nada que decir? ¿O la Igualdad no tiene nada que ver con esto? Oí a Rubalcaba explicar con siniestra pedagogía que se necesitan 18 meses para identificar a los ilegales. Como son negritos y visten ropas multicolor es difícil distinguirlos. Luego leí a Delors y Rocard, que me inspiran más confianza: el proceso de identificación no lleva más de 10 días.

Dentro de unos años, vota
Como se descuiden un pelo, el nuevo PP de Súper-Rajoy —que limpia bien limpio— los deja en la extrema derecha. Puestos a dar soluciones fáciles y populistas a problemas complejos, prefiero el fascismo directo de Berlusconi al fascismo vergonzante de nuestros socialdemócratas.

Libros, lectores, dinero

22 jun 2008
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MARTÍN CASARIEGO // DE AQUÍ PARA ALLÁ

Hay mucha gente que no lee con la excusa de que los libros son caros. En realidad son baratísimos, si pensamos en lo que cuestan y el tiempo que se tarda en leerlos. Además, hay ediciones de bolsillo, promociones en los periódicos, bibliotecas que los prestan gratis…

Baratos
La gente que no lee es porque no quiere, pues si cuesta algo es esfuerzo, no dinero. Por eso en la última Feria del Libro de Madrid, con muchos días de lluvia y entrando en una crisis económica que ya notamos casi todos, han aumentado las ventas. Los libros siguen con su mala salud de hierro de costumbre. Lo que no sabemos es si siempre será así. Veo en el horizonte dos peligros: la educación de los ciudadanos y la forma de editarlos.

Alardear
Es muy respetable que quien no quiera leer no lea, faltaría más, pero me parece triste que se presuma de ello. Tengo la impresión de que antes la gente inculta se avergonzaba de su condición, mientras que ahora muchos alardean de ella. “No he leído ni los libros del cole”, declaraba hace poco un futbolista. Podrían rastrearse muchos otros ejemplos de este tipo, entre gente de muy variada profesión. Cada uno puede hacer y decir lo que quiera. Lo preocupante sería que esto fuera un síntoma de la pérdida de prestigio de la cultura en nuestra sociedad. Y eso sí empeoraría la mala salud de hierro de los libros.

E-libros
El otro peligro son los nuevos “dispositivos de lectura”, que pueden facilitar el pirateo. Sony, Philips, Amazon, ya venden los e-libros, del mismo tamaño que los tradicionales, aunque con capacidad de guardar hasta doscientos títulos, y en los que se puede subrayar, escribir, buscar una palabra…. Aunque la mayoría sigue prefiriendo los de papel, los e-libros tienen bastante aceptación entre los menores de 30 años, y su venta crece rapidísimamente en EEUU o Japón. En España las ediciones pirata -en Hispanoamérica, desgraciadamente, es distinto–  no existen, porque no son rentables. ¿Qué pasará cuando la gente –como ocurre con la música y las películas– pueda descargarse en los e-libros las novedades gratis? Si una novela costara 1.000 euros, nadie la compraría; pero, de la misma forma que un precio desorbitado acabaría con los libros, me pregunto si en el futuro la gratuidad acabaría con los escritores. A nuestros descendientes siempre les quedarían los clásicos, lo ya escrito, pero una cultura que no se renovara habría empezado ya a morir, como esos escritores maduros que presumen –en un alarde tan ridículo como el del ignorante–de no leer a los jóvenes.

La cronista más sexy

21 jun 2008
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JULIO VILLANUEVA CHANG / HORÓSCOPO CHINO

A Gabriela Wiener podría encomendársele tocar la puerta del infierno y al día siguiente regresaría a ser la misma chica tímida de su casa que va a escribir una historia sobre ángeles caídos. En Sexografías (Melusina), una antología de sus crónicas, Wiener se pasea tres días por una cárcel de hombres pidiendo a asesinos, ladrones y narcotraficantes que se quiten la camiseta para descifrar sus tatuajes, visita a la pareja de una mujer que fue hombre y un hombre que fue mujer, se queda un par de noches de huésped en la casa de un polígamo y sus seis mujeres, dona un óvulo para la felicidad de una mujer desconocida y ve cómo el actor porno Nacho Vidal eyacula en sus zapatos. Es un engañoso catálogo de circo sexual, pero en verdad es una de las más divertidas aventuras de conocimiento por la sexualidad contemporánea. Y en primera persona. En Hispanoamérica, Wiener es la gran heredera del gonzo, ese reportero que no sólo acompaña a los protagonistas desde una prudente distancia profesional sino que también vive en carne propia y es narrador protagonista de ese mundo que se ha propuesto explicar. Lo advierte Javier Calvo en su prólogo: “El libro cautiva porque su protagonista cautiva”. Hay en ella un don que despierta entre gente extraña una confianza a primera vista, un salvoconducto del carisma que le permite entrar a sitios incómodos sin parecer intrusa y de volver de ellos con la sonrisa ilesa. Hay historias que parecen estar hechas sólo para uno. Gabriela Wiener es la prueba de que hablar de sí mismo puede seguir siendo periodismo y que casi nadie puede olvidarlo.

Naturalidad de equilibrista

Tal vez la crónica más memorable de Sexografías es en la que ella va con su marido a un club de intercambio de parejas. Antes de Wiener, las crónicas sobre clubes de swingers solían ser escritas por hombres que se jactaban de fisgonear, que contaban banalidades desde su ombligo miope y cuyo máximo efecto eran las risitas morbosas de quien no estuvo allí. Wiener narra su historia sobre swingers con la naturalidad de una equilibrista sobre la cuerda floja, sin caer en la apología ni en la condena. Los episodios más dramáticos son las marchas y las contramarchas entre ella y su marido, unos swingers en su edad de piedra tratando de entenderse de súbito allí adentro, y cuyo lado liberal se veía enfrentado al ridículo y a los celos. Además de explicar el discurso político de los swingers, Wiener exhibe sus miedos y sus complejos, pero también su curiosidad y sus fantasías. La suya es una voz lejana de cualquier profesionalismo, una voz inteligente en la emoción, que se interroga y se ríe de sí misma, sincera y fresca hasta la desnudez y tan excepcional en los predios de la prensa que luego de publicada su historia algunos reporteros y amigos creyeron que lo había inventado todo. Por fortuna, su mama le creyó.

Bloomsday

16 jun 2008
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Con Cedilla//Sebastià Alzamora

Además de por su bendita negativa al tratado de Lisboa y a la chamba de burócratas de Bruselas, los irlandeses son noticia porque ayer, como cada año por el 16 de junio, se celebró el Bloomsday. De hecho, el Bloomsday se celebra en todo el mundo pero muy especialmente en Dublín: lógico, tratándose como se trata de una celebración dedicada a Leopold Bloom, el personaje protagonista de la enorme novela Ulises, de James Joyce. Los impulsores del Bloomsday son generalmente grupos de admiradores de la obra magna de Joyce que, cada 16 de junio (fecha en que transcurre la acción de la novela, escogida a su vez por el autor porque ése fue el día en que tuvo su primera cita con Nora Barnacle, quien se convertiría en su paciente y amante esposa, talmente una Penélope dublinesa), se dedican a revivir y/o escenificar los momentos más relevantes de la novela. Pasacalles, fiestas de disfraces, citas gastronómicas, representaciones teatrales, acciones multidisciplinares y, últimamente, iniciativas virtuales en Internet que guardan alguna relación con Leopold Bloom, Stephen Dedalus, Molly Bloom y el resto de sus compañeros de ficción se multiplican por doquier; aunque por supuesto es en Dublín donde el Bloomsday alcanza su máximo esplendor y razón de ser: desde los recorridos urbanos por los escenarios de la novela hasta lo que ustedes quieran, el Bloomsday es en Dublín un fiestorro impresionante en torno a uno de los capolavoro de la literatura moderna.

Bloom y los demás
Publicada en 1922, Ulises se convirtió de inmediato en motivo de controversia: para Virginia Woolf, se trataba de una novela “horrible y pornográfica”; para T. S. Eliot, el alcance y la envergadura de la obra de Joyce eran tan mayúsculos que ser contemporáneo suyo significaba una responsabilidad casi insoportable. El propio Joyce respondió como pudo a tantos ditirambos, afirmando que el problema de Ulises era que todo el mundo insistía en tomársela en serio, “cuando, por mi honor de caballero”, enfatizaba, seguramente burlándose, “el libro no contiene ni una sola línea escrita con seriedad”. Aún hoy pulula un número no del todo despreciable de memos solemnes que insisten en intentar soslayar la importancia de Ulises, tildándola de aburrida, abstrusa, pedante o cualquier otra tontería que se les ocurra: incluso hay quien todavía busca las coquillas en una supuesta falta de moral que creen ver en la obra o en el propio autor. Da igual: lo cierto es que, como decía el mismo T. S. Eliot, son bárbaros los pueblos que no honran a sus poetas. Así pues, conviene felicitar a los irlandeses por mantener año tras año la celebración del Bloomsday, alejándose así un poco de la barbarie que a todos nos acecha. No estaría mal que, en otras latitudes –las nuestras, sin ir más lejos– se tomara ejemplo.

En busca del chico perdido

15 jun 2008
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DE AQUÍ PARA ALLA// MARTÍN CASARIEGO

Recuerdo –pero soy consciente de que el cerebro a menudo inventa los recuerdos- que en 1981, cuando vi En busca del arca perdida, los espectadores se quedaban a ver los títulos de crédito, como ocurría, diez o quince años antes, con las películas de Bergman, por poner un ejemplo.

Religiones
No me convence ninguna religión, tampoco las laicas, así que pienso que en eso sí ha acertado el cine moderno: en poner al final las interminables listas de nombres y oficios con que empezaban las películas antiguas. Con todo, esa actitud reverencial con la primera entrega de Indiana Jones podría tener sentido: aquel largometraje cambió muchas cosas en el cine. Fue una novedad, una refrescante mezcla de acción trepidante, humor y efectos especiales que aun hoy tiene numerosos imitadores.

Cristales
Veintisiete años después, la cuarta entrega de la saga es muy parecida a las primeras, y por lo tanto, mucho peor. No hay nada nuevo bajo el sombrero de Indy. Y quizá sea peor sin más: sospecho que ha rebajado la edad del público al que se dirige. El guión casi iguala la estupidez del de Piratas del Caribe 3. Un guión de cristal, pero después del batacazo: de cristal hecho añicos. Y total, ¿qué más les da a sus creadores, si ambas son máquinas de ganar dinero que arrasan en EE.UU, en España y en todo el mundo? Por cierto, el desenlace de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se parece mucho al de una de las aventuras de Tintín, Vuelo 714 para Sidney. Como Lucas y Spielberg llevan tiempo amenazando con una trilogía sobre el joven reportero, cabe pensar que se trata de algo más que una casualidad. La pena es que, ya puestos a buscar inspiración en Hergé, lo hagan en uno de sus finales más flojos.

Bromas
No me quejo de haberla visto. El error fue mío: ir a ver a mi edad una película para chicos de diez o doce años sin acompañar a un chico de diez o doce años. Y disfruté, a mi manera. Pensando, por ejemplo, en que los chistes sueltos eran flojos, pero la película, en su conjunto, era una broma bastante aceptable. Algunos peruanos –el ministro de Exteriores, entre ellos- se han enfadado por sus errores (por decir uno, que Indiana aprendiera quechua con hombres de Pancho Villa). Su equivocación es tomarse en serio semejante sarta de disparates, cuya simple enumeración desbordaría el espacio de este artículo. Pero es lo que es, y punto. Y yo sabía a qué me arriesgaba. Pretendía encontrar, en la butaca del cine, al chico que en 1981 vio En busca del arca perdida. Y por supuesto, no lo encontré.

Un amante de los hipopótamos

14 jun 2008
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HORÓSCOPO CHINO// JULIO VILLANUEVA CHANG

En todos los lugares donde vive Mario Vargas Llosa, hay un hipopótamo. En realidad, una manada de ellos. «Tengo un cariño por ese feo y enorme animal, que es uno de los más benignos que haya creado la naturaleza, el del paladar más delicado y con una deliciosa proclividad por el amor». Cuando Vargas Llosa estrenó en Inglaterra su obra de teatro Kathie y el hipopótamo, los actores le regalaron unos en miniatura y desde entonces ellos y otros más habitan su escritorio. A pesar de esa risueña serenidad que despiertan en el escritor, los hipopótamos son el animal más peligroso de África. Siendo vegetarianos en un año matan a más seres humanos que leones y hienas. Otros, como la ex Miss Sudáfrica Diana Tilden-Davis, salvan de morir del ataque de un hipopótamo y se la pasan tres años visitando un hospital. No parecen ser las bestias más eróticas. Acostumbrado a convivir con cocodrilos en ríos y lagunas, un hipopótamo defiende sus crías y su territorio con una agresividad inesperada para una criatura que inspira tanto a Vargas Llosa como a fabricantes de juguetes de peluche. Sus más de tres toneladas, distribuidas en casi cinco metros de longitud, y unos dientes de marfil más duros que los de un elefante hacen que este mamífero tan simpático en dibujos animados sea una amenaza disimulada por su horripilante pero cómica redondez. El hipopótamo ha sido siempre una bestia carismática. Su cuerpo parece una broma pesada de la naturaleza. Su nombre, una obra maestra de la cacofonía. Una bestia como el hipopótamo puede gustar por distintas razones a un novelista y a un narcotraficante.
 
Mientras Vargas Llosa los iba coleccionando en miniatura en su escritorio, Pablo Escobar compraba nueve para su zoológico privado. En un futuro libro, José Alejandro Castaño, ese cronista con una puntería quirúrgica para convertir en extrañas las tragedias más comunes, publicará «Adónde van dos hipopótamos tristes». Se trata de una historia muy conocida en Colombia, pero que resume una de las caras de ese país que, como los hipopótamos, despierta tanta simpatía como miedo. «El narcotraficante más famoso del mundo ordenó construir una versión del Edén con cada animal que deseó –escribe Castaño–. Un ejército de mil hombres construyó una geografía de colinas, valles y lagos como si aquello fuera un inmenso campo de golf para bestias salvajes». Pablo Escobar reunió un caprichoso bestiario en su hacienda Nápoles, donde no aceptó ningún tigre porque lo consideraba un animal peligroso. Cuando lo asesinaron, nadie pudo seguir gastándose esa fortuna en alimentar a sus animales. Los sobrevivientes fueron trasladados a otros zoológicos, excepto los hipopótamos. Nadie se los pudo llevar de allí. Pronto los nueve se duplicaron, pero sólo un macho podía dominar la manada. Fue cuando dos hipopótamos machos se fugaron de ella. Hoy Castaño presume que deambulan tristes por Puerto Triunfo, a unos trescientos kilómetros al norte de Bogotá, cerca de unos campos minados, buscando una hembra para aparearse donde nunca habrá. «Pueden ser muy crueles los hipopótamos», le advirtieron a Vargas Llosa cuando estuvo en África. Lejos de allí, el escritor, fascinado por los que lo acompañan en su escritorio, prefiere pensar que practican el sexo con una gran convicción.

Pim, pam, pum

11 jun 2008
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YO TAMPOCO ENTIENDO NADA// CAMILO JOSÉ CELA CONDE 

Los diarios, los catalanes en especial, se hicieron eco la semana última de la operación de traslado de las piezas de artillería que vigilaban, dentro del castillo barcelonés de Montjuic, el patio de armas. El edificio histórico fue cedido a la ciudad hace un año, como ha pasado ya tantas veces con tantos otros enclaves y, lo más común siempre que eso sucede, es que ni los obuses, ni las bombardas, ni las culebrinas ni los morteros tengan entidad suficiente como para quedarse formando parte del recuerdo. Con una excepción esta vez: permanecerán en Montjuic los cañones que apuntan a la ciudad y al puerto.

El enemigo interior
Aplaudo el gesto. Los castillos se erigen pensando no tanto en el enemigo remoto como en la amenaza cercana. Apuntar a los ciudadanos para que no alberguen pensamientos disolventes de los que llevan a levantarse en armas —en las pocas armas de las que suele disponer la ciudadanía— es la razón misma de las fortalezas urbanas. Repásese la historia; la de la revuelta de la Jamancia, por ejemplo, cuando los cañones de Montjuic acallaron, por orden de Prim, los ecos del chiriví. ¿Qué amenaza más en general al bienestar palaciego, los tártaros de las fronteras o las canciones populares?

Memorias que guardar
El argumento más sólido que hay en favor de los cañones es bien simple: dar fe de que existieron. Ningún pasado de oprobio se borra eliminando su memoria; bien al contrario, lo que procede es no olvidar nunca aquello que sucedió. En el patio del convento de santo Domingo de Valencia, allí donde se reúnen los jurados del Premio Rey Jaime I de las ciencias, hay medio a guisa de almacén un rincón donde se encuentra la estatua ecuestre del general Franco. No sé cuál de ella: cada capital tenía la suya y, tras el advenimiento de las formas democráticas, terminaron casi todas en el trastero. Mal hecho: más nos valdría recordar para siempre quién fue.

El exorcismo
Acordarse de Franco, del general Prim, de aquel maravilloso oficio de sumisión del claustro universitario de Cervera a Fernando VII con el “lejos de nosotros la funesta manía de pensar” por delante, es un ejercicio de higiene mental. Aunque sólo sea para evitar la maldición lanzada por Santayana a los pueblos que olvidan su Historia. A la hora de los exorcismos, lo suyo es mirar hacia el futuro; tal vez así se logre que los cañones no apunten nunca más hacia sus propios ciudadanos. Y si, de paso, tampoco apuntan hacia los tártaros, pues aún mejor.

Que les den morcilla

10 jun 2008
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¿SOY YO O ES LA GENTE?// ANTONIO OREJUDO 

Asisto un poco estupefacto al ascenso social de los cocineros. Los restauradores, como les gusta llamarse, ocupan el lugar que un día perteneció a los escritores. Para lo bueno y para lo malo.

Doctores
Dice la Universidad de Aberdeen que hay una conexión entre Ferran Adrià y “las tendencias artísticas y filosóficas del siglo XX, desde el surrealismo hasta la nueva crítica del movimiento teórico de deconstrucción”. Parece mi libro de literatura de BUP. Su trabajo, dicen, es comparable al de Dalí, Picasso, Miró y Buñuel. La verdad es que no lo sé. Nunca he ido a El Bulli, y mis únicas experiencias con el pijerío gastronómico son los huevos fritos de Casa Lucio y el foie de Viridiana. Admiro a quien hace bien de comer, pero esta elevación de los cocineros me resulta un poco obscena. Lo siento pero no puedo dejar de pensar en los 800 millones de hambrientos mientras saboreo los canutillos pixelados de bacalao al lecho de las mandarinas semipresenciales. Los cocineros, que hace unos años eran unos señores respetables que habían estudiando formación profesional y a los que les salían muy bien las lentejas, se parecen cada vez más al gremio nada respetable de los escritores.

Autismo
Los escritores también somos capaces de escribir estupendas novelas metaliterarias mientras el mundo se derrumba a nuestro alrededor. También nos cuesta hablar de los colegas con admiración. No me imagino a un cineasta escribiendo el  artículo de Muñoz Molina el sábado pasado en Babelia. Y mira que era elegante. O el de Javier Marías en el dominical de El País, regañón como siempre. Seguro que todos los gremios son tan cainitas; pero me da la impresión de que los médicos, los pintores o los músicos guardan más las formas. Salvo los cocineros que, como digo, cada vez se parecen más a nosotros. El cocinero Santamaría quiere vender libros y acusa a los compañeros de usar productos químicos para cocinar, y los otros lo acusan de fracasado.

Pornografía
Todas las publicaciones tienen su pornografía: esas páginas de decoración y de cocina que estimulan la imaginación. Secciones que te hacen desear lo que no existe. Al menos para el 95% de los lectores. Esos áticos, ¿quién los tiene? Y ese plato, que nunca queda igual: merluza, cebollas, pimientos, ajos y…. guindas tiernas de malvavisco limeño caramelizado. A Ferrán Adrià acaban de nombrarlo doctor honoris causa por la Universidad de Aberdeen. Enhorabuena. Pronto los platos sustituirán a los libros en los suplementos culturales. Buen provecho.

Vondelpark

04 jun 2008
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YO TAMPOCO ENTIENDO NADA// CAMILO JOSÉ CELA CONDE 

Vondelpark es el nombre del parque más famoso y concurrido de Amsterdam, el que está situado muy cerca del barrio de Leidseplein y queda a un tiro de piedra del museo de Van Gogh. Por lo que se acostumbra a hacer allí, equivale más al Hyde Park londinense que al Retiro madrileño. Pero pronto carecerá de parangón alguno entre los alivios verdes de las ciudades de Europa.

Haga el amor
Yendo en avión he leído, en una de esas revistas que dan para alejar a los pasajeros de los pensamientos más lúgubres, una noticia digna de reflexión. La ley autorizará en breve a los ciudadanos holandeses a hacer el amor, de día y al aire libre, en el Vondelpark. Como no he consultado el texto normativo, desconozco si los residentes y turistas tendrán también tal derecho aunque imagino que sí, porque no es cosa de mandar a la policía a inmiscuirse en tales momentos en demanda de pasaporte y visado. De tal suerte, Holanda va a sentar un precedente de enorme peso por lo que hace a la pudibundez de doble moral, a esas prácticas que llevan a la comisaría a una pareja si va más allá de besarse en  público pero permiten llenar las páginas de los diarios de reclamos de burdeles, por ilegal que sea la prostitución.

Perros, no
El talante liberal de los Países Bajos queda, no obstante, en entredicho porque en el Vondelpark seguirá estando prohibido el llevar perros sueltos, sean cuales fueren su comportamiento y grado de educación. Haga el amor y sujete a la perra es una traducción postmoderna bien adecuada de lo que, en la época de las flores, suponía un mantra contra el conflicto del Vietnam.

Sensibilidades diversas
Imagino que se trata de una cuestión de sensibilidades, de calibrar qué les molesta más a los ciudadanos en un parque, el que una pareja esté dedicándose a aquello que la selección natural construyó para que las parejas existan, o que haya un perro libre olisqueando y marcando el territorio. La paradoja se plantea sólo en Holanda, claro es, pero se me ocurre un experimento mental interesante: ¿qué sucedería si la coyunda pública llega hasta nuestras Cortes como proyecto de ley? A juzgar por los aullidos de quienes se enrabietan con la educación para la ciudadanía, supongo que las radios y los periódicos —según qué radios y según qué periódicos— iban a llamar no ya a la guerra santa, actividad a la que están convocadas las personas de piadosas costumbres desde hace cinco años, sino al apocalipsis mismo venido de la mano, esta vez, de Satanás.