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La factura de Argelia

30 ago 2011
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La noticia se ha confirmado: Argelia ha acogido a la esposa y tres de los hijos de Gadafi. La reacción de los rebeldes en Libia no se ha hecho esperar, asegurando que el asilo significaría un ‘acto de agresión’ al Consejo Nacional de Transición (CNT). Y, sin duda, desde su óptica, así sería. Pero Argelia está siendo consencuente con su planteamiento desde que estallara el conflicto. A pesar de formar parte de la Liga Árabe, que apoyó la intervención de la OTAN, el gobierno de Abdelaziz Bouteflika siempre se ha opuesto a ella -junto con Siria, fue el único país de la Liga que se opuso-. Ahora, es una incógnita si finalmente dará asilo a la familia del dictador o no. Podría hacerlo, aferrándose para ello a una mera cuestión de tiempos: no entregarlos hasta que el gobierno y las instituciones libias estén formadas, sean sólidas.

¿Qué elementos de juicio tiene Argelia ahora? Mira a Libia y ve un país en guerra, que no ha conseguido establecer aún la paz, que cuenta con un Gobierno que no toda la Comunidad Internacional reconoce, en cuya formación y funcionamiento ya se está entrometiendo Occidente y, a pesar de eso, el CNT se niega a entregar a Gadafi a la Corte Penal Internacional por considerar que lo que pasa en Libia se debe quedar en Libia.  Un CNT apoyado por un país como EEUU, cuyo sentido de la justicia se concreta en vulnerar la soberanía de un país, asesinar a un terrorista sin juicio previo y arrojar su cuerpo al mar desde un avión. Argelia podría tomar todos esos elementos y mantener bajo custodia a la familia de Gadafi por considerar que entregarlos ahora sería arrojarlos a los leones. Bouteflika podría jugar esa baza para retrasar la entrega, para ganar tiempo, hasta que los jefes tribales que se esconden bajo el CNT muevan ficha realmente como Gobierno autónomo de Libia y no como pelele de Occidente -temores que comienzan a cobrar mucha fuerza.

¿Presionará EEUU para que Argelia entregue a la familia? Sin duda. Lo hará. A principios de año el subsecretario de Estado de EEUU, William Burns, se reunía con Bouteflika para transmitirle que  sus relaciones con Argelia “eran prioritarias”.  Pero, ¿lo son ahora? Es posible que ya no tanto. EEUU tiene comiendo en la palma de su mano a Marruecos, no sólo por la extraordinaria inyección económica que le aporta sino por su apoyo en el conflicto del Sáhara Occidental. Ahora, también tendrá a Libia a sus pies, pues los primeros paso que ha dado el CNT no parecen indicar que el país escape a su estatus de régimen instrumentalizado por Occidente. ¿Es bueno contar también con Argelia? Sí. ¿Es imprescindible? No. Y, precisamente por eso, EEUU podría llegar a acorralar al régimen de Argel.

Un Argelia, por otro lado, que debe mover sus fichas con cuidado, más estratégicamente que nunca si no quiere quedarse aislada en el tablero global. Un tablero que no es necesariamente justo, ya se sabe, pero que es el que es y en el que la insumisión, en plena resaca de la Primavera Árabe, puede pasar cara factura.

La calaña de Netanyahu

26 ago 2011
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Israel ha vuelto ha recurrir a los bombardeos indiscriminados en la franja de Gaza. Toda una noche de cazas sobrevolando, lanzando sus proyectiles contra civiles cuyos cadáveres yacen aún bajo los escombros a estas horas. Y es que si algo ha demostrado Netanyahu en los últimos tiempos es que no le tiembla el dedo cuando se trata de segar vidas humanas, las vidas de los palestinos. Si estuviera en su mano, no dudaría en exterminar por completo al pueblo que tantos quebraderos de cabeza le está dando. Pero no lo está. Y cada vez, menos.

El próximo mes de septiembre la Autoridad Nacional Palestina acudirá a la ONU para solicitar el reconocimiento de su Estado. En los últimos meses ha ganado más y más apoyos, a pesar del malestar de Israel que, en el caso de España por ejemplo, ha llegado a llamar a consultas al embajador. Aunque es verdad que su poderío económico y el peso que tienen sus lobbies en países clave como EEUU le aseguran a Israel un papel protagonista en las relaciones internacionales, también es cierto que hoy por hoy se siente un poco más solo. El nuevo régimen de Egipto, aún consolidándose, ya le ha dado algún toque de atención; Obama -a pesar de su Congreso- da crédito al Estado Palestino; prácticamente se han roto las relaciones con Qatar, acusada de aliarse a Hamas; y ahora en septiembre, veremos el resultado en la ONU con apoyos para Palestina de, incluso, China. Hasta en el interior del país se inundan sus plazas de indignados.

Ese sentimiento de soledad -que no quiere acrecentar- es lo único que evita que Netanyahu ejecute una auténtica carnicería en Gaza. Prefiere hacerlo con cuentagotas, como esas empresas que en lugar de hacer un ERE despiden poco a poco… para que nadie se entere. Y lo consigue, nos llega que mata a niños, a civiles que sólo han conocido la vida bajo el bloqueo que les condena, pero no nos llega que los mata con armas nuevas, que provocan que los cuerpos que llegan a las Urgencias de Gaza estén prácticamente irreconocibles.  Nos llega que fuerzas propalestinas cometen atentados en Jerusalén, pero no que las cárceles de Israel le han cortado la infancia a menores palestinos por acciones contrarias al Estado judío -como tirar piedras- o, tan solo, por ser sospechosos de ellas. Como tampoco nos llegan las deportaciones masivas que está haciendo Netanyahu para tener una Jerusalén limpia de palestinos.

No nos llega nada de eso. Y con todo, sabemos de qué calaña hablamos cuando nos referimos a Netanyahu que ha tensado tanto la cuerda de sus lobbies que en cualquier momento, quizás en septiembre, puede romperse.

El miedo a los Derechos Humanos

24 ago 2011
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El Consejo de Derechos Humanos (DDHH) de las Naciones Unidas aprobó ayer la apertura de una investigación para averiguar si el régimen de Al Asad está cometiendo crímenes contra la humanidad, como de hecho vienen denunciando numerosas organizaciones desde hace tiempo. El régimen de Damasco protestó, indicando que la ONU podrá investigar lo que quiera sólo cuando se hayan realizado las reformas debidas o, dicho de otro modo, cuando se hayan borrado las pruebas de los crímenes que presuntamente ya se están cometiendo.

La decisión del Consejo contó con la oposición de Rusia, China, Cuba y Ecuador y las abstenciones de Bangladesh, Camerún, Yibuti, India, Malasia, Mauritania, Filipinas y Uganda. ¿Y Venezuela, se preguntaran algunos? Pues vistos los votos en contra, todo indica que de haber pertenecido al Consejo de DDHH también habría optado por el NO. Pero no pertenece. ¿El motivo del NO? Sólo ellos lo saben, porque una cosa es estar en contra de la injerencia militar extranjera y otra no ser transparente. La investigación de la ONU no implica nada más que ofrecer al mundo una radiografía de lo que realmente sucede en Siria y si Al Asad no tiene nada que ocultar, ¿por qué negarse?  Siendo prácticos, incluso si lo tiene, ¿qué más le da quedar en evidencia ante la ONU? Israel es, de lejos, el país que más veces ha estado en el punto de mira del Consejo de DDHH, habiendo sido condenado más de una docena de veces y, a la luz de los hechos, no ha servido de gran cosa, la verdad. Sigue haciendo gala de su poderío político y económico y son muchos quienes le rinden pleitesía.

Por otro lado, la postura de Chávez respecto a la guerra de Libia cada día se radicaliza más. De nuevo, una cosa es estar en contra de la intervención de la OTAN y sus bombardeos y otra muy distinta defender a capa y espada a Gadafi, su amigo. Entre ambos extremos hay una escala de grises que el mandatario venezolano parece obviar, avalando incondicionalmente el régimen del dictador más antiguo de África. Por eso mismo, las posibilidades de que Venezuela hubiera votado a favor de la investigación en Siria parece remota.

El país bolivariano -que acaba de recibir una llamada de atención por parte del prestigioso International Crisis Group, que destaca cómo cada media hora es asesinada una persona en Venezuela-, tiene en su historial de DDHH más de un borrón. Venezuela no ha firmado ni ha ratificado, por ejemplo, la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad o el Protocolo para el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. ¿Significa esto que el régimen chavista no ha introducido mejoras en el país? En absoluto, claro que lo ha hecho, más aún considerando que heredaba un país en condiciones penosas, pero la continua erosión de su sistema de justicia y de las fuerzas de seguridad, así como la creciente corrupción, no han favorecido a la imagen del Gobierno.

Y su apoyo incondicional a Gadafi tampoco mejora su imagen. ¿Pero para quién no la mejora? ¿Para Occidente? Desde luego, ese ente del que tanto reniega Chávez, pero también para ‘sus socios naturales’ (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que si bien no han visto con buenos ojos la intervención de la OTAN, tampoco han lanzando un apoyo sin paliativos a Gadafi, como Chávez.

La hora de la verdad para Libia

22 ago 2011
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Los rebeldes han tomado Trípoli, los hijos de Gadafi ya han sido detenidos y el patriarca, siguiendo el manual del buen dictador, ha comenzado a sacar sus millones del país preparando su fuga mientras pide a sus seguidores que sigan dejándose la vida para darle tiempo a escapar, posiblemente a Sudáfrica. Y ahora, ¿qué? Ahora Libia se enfrenta a todo un reto, como ya anticipé hace semanas.  Y surgen preguntas, como si Libia debe mirarse en el espejo egipcio para evitar que la transición se enquiste. Una transformación del país que liderará el Consejo Nacional de Transición (CNT) y que corre un grave riesgo: devolver los favores prestados a la Comunidad Internacional, con la OTAN al frente. Nadie presta duros a pesetas, como se decía antes.

EEUU, Reino Unido, Francia y el resto de los países occidentales deberían echarse a un lado y no interferir en la transición, labor que corresponde única y exclusivamente al pueblo libio. Por esta razón, el CNT no debería ver condicionada su actuación por los intereses de los países de la Alianza. En este sentido, ¿se abrirá un proceso constituyente para articular el nuevo Gobierno en torno a una Carta Magna? ¿Se convocarán unas elecciones libres para que el pueblo elija democráticamente a su Gobierno? ¿Qué repercursiones traerán los juicios a los hijos de Gadafi y, si éste es apresado también, al propio dictador? Este último punto es mucho más crucial de lo que quieren ver algunos. El juicio de Mubarak en Egipto así lo ha puesto de manifiesto, puesto que nunca antes un pueblo había juzgado a su dictador depuesto. Saddam Hussein fue ahorcado a manos de EEUU, sin ir más lejos.

Esta guerra, que ahora podría estar en su recta final, ha sido una de las más cuestionadas de los últimos tiempos, con dos bandos bien definidos: por un lado, los defensores del régimen, que aseguran que la guerra no es del pueblo, sino de los jefes tribales ‘pagados’ por la OTAN -con Chávez como máximo defensor del dictador-; por otro, los detractores de Gadafi, en el que ven a un mandatario que vulnera sistemáticamente los Derechos Humanos de su pueblo. Entre medias, es cierto que hay mucho ideólogo en contra de la guerra y también de Gadafi, pero no exponen una solución alternativa a la situación que parecía vivir el país, pues si algo se evidenció es que el dictador se negaba a dejar el poder y que los rebeldes no tenían capacidad por sí solos para derrocarlo.

Es la hora de la verdad para Libia. El CNT ha de poner sus cartas sobre la mesa y demostrar si tiene como fin último el autogobierno o, por el contrario, ser un régimen más instrumentalizado a manos de Occidente. En su mano está, y sólo en su mano, facilitar que el pueblo libio elija -y ejecute- su propio futuro. Así debería ser, de lo contrario, la guerra, las vidas perdidas serán totalmente injustificables desde cualquier prisma. Antes de que me acribillen a comentarios acusándome de defender las muertes admitiré que sí, que creo que hay situaciones extremas en las que puede merecer la pena dar la vida por una causa. Aquella célebre frase de “es mejor morir de pie, que vivir de rodillas“, utilizada por revolucionarios como Zapata o el Che. La cuestión a dilucidar ahora es: los que dieron su vida, ¿realmente lo hicieron por la causa que creían? Como digo, el CNT tiene la respuesta. Que responda.

Los palmeros de EEUU

19 ago 2011
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Siria y los crímenes contra la humanidad que viene cometiendo Al Asad han servido para demostrar una vez más, lamentablemente, que aquí nadie mueve un dedo si no lo hace antes EEUU. Hasta que el presidente Obama no decidió al fin exigir la dimisión al mandatario sirio, los grandes de Europa -Reino Unido, Francia y Alemania- no han hecho lo propio. Ni qué decir tiene que si éstos van a la cola, la política exterior del resto de los miembros de la Unión Europea (UE) ni siquiera hace los coros, se limitan a sacar y guardar las partituras que se les indica. Tirando de jerga flamenca, unos palmeros, vaya.

El influjo estadounidense llega también a Arabia y ya se escuchan voces de Qatar, Kuwait y Arabia Saudí reclamando una sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para la semana que viene. Existen informes oficiales de la ONU que podrían llevar a medio centenar del Gobierno de Al Asad a la Corte Penal Internacional. Pero para eso, antes ha de ser derrocado.

La decisión de Obama llega tarde y mal, después de que miles de sirios -más de 2.000- hayan dado su vida por salir de un régimen asfixiante que les condena a no tener futuro. La cifra de heridos supera los 25.000 y ya se habla de miles de desaparecidos. Buena parte de la prensa estadounidense y europea se vanaglorian de la decisión de ese ente, la Comunidad Internacional, hablando incluso de inyección de moral para el pueblo sirio.

En realidad, el pueblo sirio sólo puede creer en él mismo, no se puede permitir el lujo de esperar que lo salven desde fuera. Ya no. Hace tiempo que se sintió abandonado a su suerte, que sufre esas consecuencias. Y ni EEUU, ni la UE, ni siquiera la ONU disponen de los mecanismos necesarios para expular a Al Asad del país, a menos que clonen la guerra de Libia corriendo el riesgo de obtener los mismos resultados. No lo harán porque, además,  en el caso sirio no tienen una figura, un líder definido al que apoyar… tan sólo un pueblo entero y, los pueblos, aunque es de ellos de quienes emana el poder soberano, no cuentan a la hora de tomar decisiones de Estado. ¿Con quién negociar después ‘ese asuntillo menor’ del petróleo?

Merkel y Sarkozy reinventan la rueda

17 ago 2011
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Angela Merkel y Nicholas Sarkozy tuvieron ayer el dudoso honor de reinventar la rueda… por enésima vez consecutiva en lo que va de historia de la Unión Europea, cuyo carro está anclado. Su propuesta de  un gobierno económico europeo sabe a poco, no por que no sea necesario -dado que si nos remontamos a los orígenes de la Comunidad Económica Europea ha pasado ya más de medio siglo sin gobernanza-, sino por la falta de originalidad de la iniciativa. Quizás por eso, salvo en los círculos políticos, la idea no ha sido muy bien recibida: Wall Street cayó ayer y hoy lo hace el Ibex 35 e, incluso, el Dax alemán o el CAC francés.

Ya no digo al ciudadano de a pie, para el que parece incomprensible que desde que entrara en vigor el Tratado de Maastricht en 1993, ésta haya carecido de una gobernanza económica. Hace un mes, en su gira brasileña Lula da Silva denunció la “fragilidad” existente en el liderazgo mundial, acusando a EEUU y la UE de carecer de coraje para superar la crisis económica. Y tenía razón.

A finales de 2007 la UE creó su Grupo de Reflexión -liderado por Felipe González-. Este comité de sabios revisó el estado de la Unión y en mayo de 2010 presentó sus conclusiones, entre las que destacaban la necesidad de “desarrollar sin dilación la gobernanza económica que nos falta para evitar los choques asimétricos derivados de la coexistencia de una moneda única y un mercado interior con distintas políticas económicas”. Por ejemplo.

Ha pasado más de un año desde su publicación y ayer los líderes de los países que se supone que están tirando del carro de la UE salen con lo mismo, tratando de impulsarlo con una rueda que no rueda. Recuerdo que el texto del Grupo de Reflexión reclamaba “sobre todo, un liderazgo claro y resuelto”. No es el caso, desde luego. La crisis económica ha evidenciado aún más lo que ya era un secreto a voces: cuando vienen mal dadas, la máxima en la UE es ‘sálvese quien pueda’. Medidas cosméticas, tardías y de pobre ejecución no harán cambiar esa sensación del ciudadano, de los mercados y del resto de la Comunidad Internacional.  Más aún tras un segundo trimestre de crecimientos raquíticos -¿cómo va a haber crecimiento con la ecuación para reducir déficit de  recortar gasto y subir impuestos?- y la sombra que no se disipa de crisis de la deuda soberana.

La chilaba de Europa

15 ago 2011
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Hoy se ha sabido que el Gobierno español envió hace unos meses al secretario general de Presidencia, Bernardino León, a Siria con el objetivo de compartir un plan de transición para Al Asad. Lo hizo en ‘misión secreta’, pues no ha trascendido hasta esta semana, aunque ya entonces las impresiones de León a su regreso no fueron muy halagüenas. Lo que ya dice mucho, pues el tono conciliador de León si por algo se ha caracterizado es por ceder parcelas algo más que cuestionables cuando negocia con regímenes criticados por su respecto a los Derechos Humanos.

No podemos olvidar que, tras el violento desmantelamiento del Campamento Agdaym Izik por parte de Marruecos, fue el propio Bernardino León quien llamó personalmente a los periódicos que Mohamed VI había autorizado al dictado, con nombres y apellidos de los periodistas. Entonces, el secretario general de Presidencia fue cómplice de la censura mediática del régimen alauita y todo, para nada, pues una vez enviados los periodistas ‘cribados’, las autoridades marroquís tampoco les dejaron entrar en El Aaiún.

Aquel fue un punto negro en el historial de León, que no ha sido óbice para que promocione justo antes de que el PSOE presumiblemente ceda el poder en el 20-N, según las encuestas, a enviado especial de la Unión Europea para el Mediterráneo Sur, cuyo objetivo es involucrar al máximo a la UE en la Primavera Árabe. Pero hete aquí que, de nuevo, León se topa con Marruecos. Y es que enfrente tiene al marroquí Youssef Amrani, secretario general de la Unión por el Mediterráneo. Amrani que era secretario general del ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos cuando sucedieron los hechos de Agdaym Izik y que ahora, desde su nueva responsabilidad se ha lamentado de que la reacción de la UE ante las revueltas árabes haya sido muy lenta, mucho más que con la caída del Muro de Berlín, compara.

León se encuentra ahora en el mejor de los escenarios para poder dar rienda suelta a sus concesiones. Si por algo se ha caracterizado la UE es por tener bastante mano izquierda con el régimen de Mohamed VI, midiendo con diferente rasero informes objetivos de Human Rights Watch, a los que resta credibilidad aún cuando vienen de la misma organización que emite los informes sobre los que se ha basado Europa para apoyar la guerra de Libia, por ejemplo.

Y mientras, Marruecos anunciando elecciones anticipadas en noviembre -nueve días antes que en España- y con una relajación extrema en temas de inmigración, según advierte el propio Gobierno español. ¿Cuáles serán los próximos movimientos de Mohamed VI tras ver cómo el Movimiento del 20 de Febrero no se disipa? ¿Cómo reaccionará el rey alauita al estar en el punto de mira internacional por el repunte de terroristas afines a Al Qaeda dentro de sus fronteras? Si pierde el aval de tapón a la inmigración, como denuncia la Administración Zapatero, y además, también el de freno al terrorismo, ¿seguirá gozando de tantas concesiones?

Cameron y su manual de desorden público

12 ago 2011
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El primer ministro británico, David Cameron, fue muy claro ayer durante su comparecencia en el Parlamento: “es hora de romper el manual sobre desorden público y volver a escribirlo”. Esa es su máxima para sofocar las peores revueltas en Reino Unido de las últimas décadas. A medida que han pasado los días desde que estallara la oleada de violencia, el discurso del premier se ha ido endureciendo, rozando ya las medidas autoritarias. Medidas, por otro lado, que anuncia más en modo preventivo que efectivo, pues en Inglaterra hemos vivido una segunda noche de calma y los disturbios son puntuales.

A un posible toque de queda o la intervención del ejército se suma ahora la advertencia de un apagón de internet. Cameron informó de la colaboración estrecha entre policía, servicios de inteligencia e industria para ver la viabilidad de cortar las comunicaciones vía Facebook, Twitter o el chat cifrado de Blackberry -que, según Scotland Yard, ha sido clave para que los violentos se organizaran-. Todo lo que haga falta para reestablecer el orden en las calles… aunque sea violar los derechos de los ciudadanos. Derechos que ya se podrían estar violando con la publicación en internet de las imágenes recogidas por las cámaras de videovigilancia, algo que en España sería ilegal según la Ley de Protección de Datos.

Desde el punto de vista de Cameron, las causas de las revueltas no son políticas ni tienen que ver con la pobreza; sencillamente es un problema cultural, de una educación recibida por los jóvenes que no les ayuda a “distinguir entre el bien y el mal”. Pero aunque tuvieran un fin para Cameron, lo que desde luego no justifica el líder conservador son los medios empleados: el saqueo y la violencia. La pregunta es, ¿cómo va a educar él a esos jóvenes “de una sociedad enferma”, cómo les va a enseñar que el fin no justifica los medios si él mismo con sus medidas represoras sí lo hace?

Atrás han quedado los tiempos -recientes, por otro lado- en los que el bloggero y activista Wael Ghonim era portada de Time por su decisivo papel en la Primavera Árabe egipcia, o las palabras en Londres, precisamente, del asesor de Innovación de Hillary Clinton, Alec Ross, cuando aseguraba que “Internet es el Che Guevara del siglo XXI”. Cuando uno experimenta en carnes propias el potencial de las redes sociales, el tema cambia. ¿Justifico con ello la violencia de las revueltas, la ‘Doctrina del Shock’ que me apuntaba ayer un colega a través de Twitter? En absoluto, como tampoco justificaría ese apagón de Internet.

Ayer fue lamentable ver cómo la Cámara de los Comunes perdía más tiempo en hablar de lo obvio que en profundizar en las causas de los disturbios. Aún cuando sólo fuera un problema moral, como insiste Cameron, su Gobierno tiene una responsabilidad capital. Entiendo que su cautela le lleve a seguir manteniendo una imagen de dureza extrema tanto en el despliegue policial como en la acción judicial pero, con todo, la amenaza de cortar libertades esenciales no sólo evidencia un desconocimiento del poder real de las redes sociales sino, además, una regresión a la máxima de ‘matar moscas a cañonazos’ que, lamentablemente, estamos viendo en otros países al otro lado del Mediterráneo sin ir más lejos.

Quizás debería revisar si la nueva redacción del manual sobre desorden público está siendo la más correcta.

Las críticas escuecen en Reino Unido

10 ago 2011
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En cierto modo, Reino Unido se siente atacado en el extranjero tras sus peores revueltas de las últimas décadas. Titulares como los leídos en el Pravda ruso, que rezaba ‘Revueltas de Londres: ¿Justicia divina?’, o que hayan corrido ríos de tinta en la prensa internacional cuestionando la seguridad de los Juegos Olímpicos de 2012 no han agradado en absoluto. Pero sin duda, lo que más escuece en la isla es ver cómo dirigentes del Partido Comunista chino se congratulan por los disturbios sugiriendo un “ya te lo dije” al sostener que éstos son los frutos amargos que se recogen cuando se concede tanta libertad en internet y las redes sociales.

El ministro de Exteriores de Irán, Ramin Mehmanparast, ha lanzado un mensaje de moderación al Gobierno de Cameron y Scotland Yard, invitando al diálogo con los violentos y sugiriendo que sea una organización independiente quien investigue la muerte de Mark Duggan, “para proteger los derechos y libertades”. Y esa ha sido la gota que ha colmado el vaso. Reino Unido no está dispuesto a recibir lecciones de países como Irán, cuyo respeto por los Derechos Humanos (DDHH) está en continua cuestión por las principales organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch a Amnistía Internacional.

No han caído nada bien estas declaraciones. En absoluto. Pero más allá de quién las realiza, ¿son acertadas? Diría que no, al menos del todo, pues hasta el momento la actuación policial en Londres y el resto de las ciudades no ha destacado por su dureza, incluso en algunos focos la propia ciudadanía ha reclamado una mayor contundencia. A pesar de ello, la última jornada se saldó, sobre todo en la capital, con mejores resultados de lo esperado: 16.000 policías desplegados tienen mucho que ver en ello. Respecto a la transparencia en las investigaciones por la muerte de Duggan, hasta la fecha no es cuestionable: la comisión encargada ha hecho público el informe de la autopsia, que revela que la bala alcanzó al joven en el pecho, y ha confirmado que éste no disparó y que el proyectil que impactó en la radio de un agente y que inicialmente se le atribuía a él procede, en realidad, de la propia policía. Las pequisas continúan para esclarecer por qué murió Duggan.

Pero ¿hay motivos para dudar de la transparencia de Scotland Yard? La verdad es que sí. Basta recordar la muerte de Menezes en 2005, el joven brasileño tiroteado en el metro por agentes de la policía al confundirle con un terrorista. Dos años más después de su muerte, los informes de la Comisión Independiente de Quejas a la Policía (IPCC), encargada ahora del caso Duggan, revelaron que Scotland Yard gestionó de manera deficiente lo sucedido con Menezes, mintiendo a la opinión pública. Antecendetes como éste y, más recientemente, la dimisión de su jefe Paul Stephenson por su presunta implicación en el caso de escuchas ilegales de News of the World, no son precisamente la mejor hoja de servicio. A pesar de ello, encargar la investigación a un organismo independiente abriría un peligroso precedente que no haría sino cuestionar gravemente la justicia británica.

Si bien es verdad que Reino Unido no es la imagen de una sociedad perfecta -prueba de ello y de que el Gobierno de Cameron hace aguas en algunos frentes son las propias revueltas-, no es menos cierto que se trata de una democracia madura con procedimientos perfectamente engrasados para que se haga justicia. ¿Pueden países como Irán permitirse el lujo de dar consejos de moderación y respeto de los DDHH a otros paises? Sí, porque todos los países, sean del continente que sean, tienen parcelas que mejorar en este campo. Lo que sucede es que el peso específico de esos consejos no es el mismo en todos los casos, aunque siempre escuecen para quien los recibe, como hemos visto sobradas veces al criticar gobiernos como el estadounidense, el venezolano, el chino o, ahora, el británico.

Menos Bridget Jones y más Harry Brown

08 ago 2011
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Londres es El diario de Bridget Jones, Notting Hill  y Match Point. Pero Londres también es Riff-Raff, Naked y Harry Brown… y queda algo de This is England. Mientras las primeras tres retratan el Londres más cool y fueron taquilleras, el resto, que retrata el Londres más marginal, prácticamente quedó reducido a la categoría de cine de autor, con todo el tinte de minoritario que lamentablemente tiene. En la vida real, más allá del celuloide, sucede lo mismo. Nos dejamos enganchar por las producciones taquilleras y nos exponemos poco a las bofetadas de realidad.

Este fin de semana Tottenham, al norte de la capital inglesa, ha ardido. Literalmente. La chispa que ha hecho saltar todo por los aires ha sido la muerte del joven negro Mark Duggan y las comparaciones con el Tottenham de 1985 no han tardado en hacer acto de presencia. Aquellas revueltas de Broadwater Farm, cuyo detonante fue una muerte, la de Cynthia Jarret -también negra-, que murió de un derrame cerebral después de que la policía registrara su casa. Como ha sucedido ahora, entonces las revueltas también se extendieron a Brixton, donde fueron noticia los disparos de la policía contra la jamaicana Cherry Groce, dejando a su hijo Michael parapléjico.

La situación del Tottenham de 2011 dista de la de los años 80, tanto en tasa de criminalidad como de desempleo pero, a pesar de ello, sigue siendo una zona deprimida económica y socialmente que sufre el mayor índice de paro de la ciudad. La economía de Reino Unido disfruta de mejor salud que muchos de sus vecinos europeos pero sus medidas preventivas siguiendo la máxima de ‘cuando las barbas del vecino veas cortar’ han impactado de pleno en la clase obrara. ¿Se han preguntado por qué no hay revueltas -ni se esperan- en zonas como Richmond, por ejemplo?

Y es que la imagen del Londres multicultural y cosmopolita tiene muchos claroscuros. Basta vivir una temporada en la ciudad para darse cuenta de ello. Cuando uno camina por Londres como turista se cree paseando de la mano de Julia Roberts por Notting Hill o de Renée Zellweger por el Soho. Pero después de vivir una temporada en la ciudad, uno ya no ve sólo sus partes más brillantes, también las más oscuras: donde antes percibía tolerancia ahora identifica dosis de indiferencia, donde antes valoraba la integración ahora detecta segregación. Y el mapa de la ciudad, entonces, aparece con puntos negros, con barrios donde las pandillas siguen haciéndose valer, donde no es aconsejable pasear cuando cae la noche… y en Londres, hay mucha noche.

¿Es diferente Londres de otras ciudades europeas? Seguramente no. No más que un Berlín, por ejemplo, que también se ensalza como paraíso de la multiculturalidad o de un Madrid, que vende Lavapiés como crisol de culturas pero éstas, en realidad, apenas sí traspasan sus silos estancos. Queda mucho camino por recorrer y para hacerlo Notting Hill y Bridget Jones no parecen el mejor equipaje. Merece la pena echar un vistazo a la otra cara de la moneda, aunque parezca que vamos a contracorriente.