Vender el alma al diablo

Ni siquiera era un secreto a voces. Sencillamente, se sabía. De hecho, siempre se ha sabido, pero ahora la realidad golpea con más dureza: los Gobiernos se pliegan al dinero, renunciando a los principios más esenciales de Justicia e Igualdad. No es necesario bucear demasiado en la prensa para encontrar ejemplos recientes. Comenzando por EEUU, el más fuerte de los últimos años, según Obama, pero que tiene 46 millones de personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza. ¿Por qué tras pedir el reestablecimiento de las fronteras palestinas de 1967, Obama anuncia ahora su no reconocimiento ante la ONU del estado palestino? Porque las elecciones presidenciales llegan el año que viene, los fondos para las multimillonarias campañas escasean y el lobby judío es uno de los más ricos. Ni más, ni menos. Entre medias, es cierto, podemos encontrar otras motivaciones, como la histórica alianza estadounidense-israelí, reforzada en los últimos años con la Guerra contra el Terror. Sin embargo, el marcaje del lobby judío a Obama ha sido uno de los más duros de los últimos mandatos.

Pero hay más, como el anuncio ayer del rescate de Europa por parte de los países emergentes. No hace falta ser expresidente, ni un González ni un Aznar, ni ganar sus sueldos como consejeros, para vaticinar una posible “desintegración” de la Eurozona. Hace apenas una semana ya me lo contaba un taxista en Tenerife, harto de “tíos emperchaós” y asolado por la crisis que, en el caso de Canarias se acentúa por el modelo del ‘todo incluido’ para ingleses, que les ‘secuestra’ en los hoteles sin contribuir a generar riqueza en el resto de la isla.

Así que el dibujo que se nos presenta es que China será una de las grandes salvadoras de Europa, empezando por Italia, pues Berlusconi ya ha avanzado en las conversaciones. Probablemente el país más criticado por Occidente por su sistemática violación de los Derechos Humanos será el que intente salvar -no está claro que lo consiga- a la Vieja Europa. En otras palabras, si hay pasta, todo lo demás queda al margen. Es inquietante saber que Europa parece estar decidida a entregarse a la usura, al prestamista implacable que a buen seguro nos pasará factura cuando lo considere oportuno. En cierto modo, es vender el alma al diablo. Y si miramos a la Primavera Árabe, la venta no es distinta. También ellos han vendido su alma al diablo, en su caso, al de Occidente, dando entrada -si es que alguna vez salieron- a los intereses de los poderosos (EEUU, Francia, Reino Unido…), instrumentalizando sus políticas.

Y mientras, leemos incrédulos que Merkel y Sarkozy toman las riendas de Europa y descartan la quiebra de Grecia. La confianza está por los suelos, la falta de integridad y la sumisión a los mercados y al capital tienen la culpa de ello. Y que Berlín y París se empeñen en tratar de calmar los ánimos voceando quién tiene cogida la sartén por el mango no tranquiliza. Lo que inquieta, lo que aterra es averiguar qué huevos son los que se están friendo.