Ante todo, Palestina

“Los que somos amigos de Israel debemos entender que la verdadera seguridad del Estado judío requiere una Palestina independiente, que permita a los palestinos vivir con dignidad y con oportunidades”. Son palabras de Obama en la Asamblea General de la ONU… hace un año. Ha llovido desde aquello, y a pesar de que la Oficina del Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz en Medio Oriente (UNSCO) asegura que Palestina ha alcanzado “un logro importante que debe ser reconocido y debe mantenerse para seguir construyendo sobre él”, es seguro que EEUU vetará esta semana el reconocimiento de Palestina como Estado en el Consejo de Seguridad.

Esta es una semana clave para Palestina pues, a pesar de ese veto, pasaría de tener un estatus de mero observador a ser Estado no miembro, suficiente para tener entrada en algunos organismos internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI). Este reconocimiento de Estado, en realidad, no supondría grandes cambios para el palestino en su día a día. No al menos a corto plazo. Sin embargo, se convertiría en un punto de inflexión extraordinario en el conflicto: Israel pasaría a ser automáticamente una fuerza ocupante. Y eso son palabras mayores. Y eso es lo que siembra cierto pánico en el Gobierno de Netanyahu sobre el que, incluso, planea la sombra de cargos en la CPI.

Por eso ha ejercido toda la presión que ha podido sobre EEUU, consiguiendo que las palabras de hace un año de Obama le conviertan en un tipo sin principios -al menos en esta cuestión, y cuando los principios se sacrifican en un punto, ¿se conservan en los demás?-. Y ahora EEUU está haciendo lo posible por extender esa presión al resto de la Comunidad Internacional. Lo hace a través de las reuniones de última hora del Cuarteto para Oriente Próximo (EEUU, Rusia, UE y ONU) y, sobre todo, con la entrevista que han mantenido Hillary Clinton, secretaria de Estado de EEUU, y Catherine Ashton, Alta Representante para Política Exterior de la Unión Europea (UE).

¿Se plegará la UE a los intereses de Israel y EEUU? Si lo hace, no sólo dañará una vez más su imagen de unidad -hay países en la UE, entre ellos España, que apoyan a Palestina frente a otros como Reino Unido, Alemania o Italia que no-, sino que se caricaturizará más de lo que habitualmente hace, sin ser consecuente y tirando por tierra las ayudas de la UE para la construcción de un Estado palestino, cifradas en más de 1.000 millones de euros al año.

Mahmud Abbas se ha convertido en hombre fuerte de una Palestina que nunca antes estuvo tan cerca de conseguir su libertad. Pero es pronto para cantar victoria. Tras el reconocimiento de Palestina, ésta tendrá que sufrir. Y mucho. Israel romperá cualquier acuerdo previo y recrudecerá las condiciones de vida de los palestinos de Jerusalem y Cisjordania y EEUU ya ha amenazado con cerrar el grifo a su aportación anual a la Autoridad Palestina, cifrada en unos 367 millones de euros anuales. ¿Cuáles pueden ser los desencadenantes de todo el proceso? Es complicado de predecir, pero considerando las duras condiciones en las que se vive ya en la franja de Gaza debido al bloqueo y que Hamás, que es quien manda allí, se sentirá al margen del proceso respecto a Fatah, los repuntes violentos son más que probables.

Y los culpables habrá que buscarlos también al otro lado del Atlántico y, quizás, del Mediterráneo. Veremos cómo transcurre la semana, porque ya no hay una posible marcha atrás, por mucho que la diplomacia internacional lo intente. Ante todo, por una mera cuestión de Justicia, Palestina.