¿Y si el petróleo sube?

No es que uno le otorgue demasiada crebilidad al FMI, la verdad; más bien me ha parecido siempre un organismo parasitario que estuvo detrás de buena parte de la generación -y explotación- de la crisis y que ha tenido a sus últimos máximos responsables sentados en el banquillo. En todo caso, hoy los de Lagarde viene a decir que, aunque España crecerá este año más que la media europea, nuestra economía ha tocado techo en 2015.

Como es evidente, un servidor es de letras y no soy precisamente un experto en economía, pero tampoco soy tan zote como para que me de cuenta de ciertas cosas. Rajoy atribuye la mejora macroeconómica de España a sus reformas estructurales. Ni siquiera voy a entrar en las conclusiones al respecto de Oxfam Intermón, porque creo que hablan por sí solas.

Sí hablaré, en cambio, de la caída del precio del barril de petróleo. Sólo en 2015 España se ha ahorrado alrededor de 15.000 millones de euros. Ahí es nada. A ello tenemos que sumar, además, cómo indirectamente ha favorecido a que crezca la competitividad de las empresas y se incremente el consumo -y ello a pesar de que las mejorías de las empresas jamás se trasladan en la misma proporción al usuario final-. Nada tienen que ver en ese ahorro las reformas de Rajoy.

Los propios Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año se han elaborado pensando que el precio del petróleo no subirá y que nos reportará otros 17.000 millones de euros de ahorro. ¿Y si sube? Si a pie de calle no se respira más que miseria ahora, ¿qué habría pasado si no nos hubiéramos ahorrado en 2015 esos 15.000 millones de euros? No olviden que, por poner un ejemplo, el presupuesto para infraestructuras ronda los 10.000 millones de euros… o que esos 17.000 millones de euros estimados nos pagan dos meses enteros de pensiones.

¿Por qué nadie habla de eso? ¿Por qué tampoco se habla de cómo encarar este año con unos PGE-ficción de los que tenemos que recortar, ya para empezar, los 10.000 millones de euros que no le cuadran a Bruselas? O, dicho de otra manera, los 10.000 millones de euros que ‘olvidó’ incorporar Montoro para que le cuadrase mejor el déficit. Mientras, sigamos hablando de rastas, de piojos, de quién ve al rey y a quién éste no recibe… que cuando queramos darnos cuenta, esos temas serán la menor de nuestra preocupaciones.