Trump y Rajoy o 15 minutos infames

Hay que ver lo que cunden 15 minutos. Es lo que duró la conversación telefónica entre Donald Trump y Mariano Rajoy. Considerando que seguramente hubo que hacer uso de la traducción simultánea, ¿cuánto tiempo creen que quedó para hablar, cómo explica la nota informativa de La Moncloa, “asuntos de interés común, como la seguridad, la economía y las relaciones bilaterales”?

¿Tan necios son quienes escriben estas notas en La Moncloa o tan necios nos consideran como para creérnoslas? Asumamos ese papel de pueblo sumiso que digiere lo que le dicen sus representantes sin ni siquiera masticar:

Rajoy ha declarado estar, según la nota informativa, “en las mejores condiciones para ser un interlocutor de Estados Unidos en Europa, en América Latina y también en el Norte de África y Medio Oriente.

Lo cierto es que en Europa ya hemos visto que pintamos poco. Esa esa la realidad, dado que cuando más influencia hemos tenido en la Unión Europa ha sido cuando la quiebra del país amenazaba la estabilidad del euro. Entonces sí se nos prestó más atención, pero mandando hombres de negro que han sumido al país en las mayores estadísticas de miseria vistas desde la posguerra.

Respecto a América Latina, no deja de ser gracioso que Rajoy quiera ser ahora interlocutor después de habernos borrado del mapa en el desbloqueo de Cuba. España, que debía haber jugado un papel protagonista en la diplomacia entre EEUU y Cuba para que tras medio siglo se levantara el bloqueo económico que desangró al pueblo cubano, sencillamente, no hizo absolutamente nada. Y no lo hizo porque la ceguera ultraconservadora en el ADN del PP lo impidió, después de años de ataques diplomáticos contra buena parte de esa América Latina de la que ahora quiere ser interlocutor (contra Cuba, Venezuela, Argentina con el asunto Repsol, Bolivia…).

Respecto a Medio Oriente, resulta paradójico que con quien mejor nos llevamos es con los países a los que nutrimos armamentísticamente y que ellos, a su vez, representan el abrigo de ISIS. Esos países, sí, por los que se pasea Felipe VI pero luego todos somos París, Niza, Berlín… o lo que sea cuando se producen atentados salvajes.

Menudos 15 minutos infames de llamada telefónica. Además de contarle a Trump que nuestra economía “crece a más del 3%” -mientras la miseria entre la ciudadanía lo hace a ritmo de dos dígitos-, ¿le habrá contado Rajoy que nosotros hace tiempo que tenemos muros -aquí los llamamos “vallas”, hacemos devoluciones en caliente violando el Derecho Internacional, no admitimos refugiados y, como ha constatado la propia ONU, contamos con la tortura como práctica en CIEs y comisarias varias?

Hombre, Mariano, si lo que quieres es agradar a Trump, utiliza su mismo lenguaje, que parece que has nacido ayer. Y ya, para rematar, haberle comentado que cuando rehaga el TTIP, por nuestra parte (y la del PSOE y Ciudadanos, que también lo apoyan), tiene un cheque en blanco para terminar de socavar nuestra soberanía nacional.

Para todo esto, con cinco minutos de llamada habrían bastado. Y luego, como quizás ha sucedido, entre los distintos gabinetes de prensa ya confeccionáis una nota ficción.