CETA: nuestras vidas valen más que sus beneficios

“Nuestras vidas valen más que sus beneficios”. Estos son los gritos que hoy mismo se pueden escuchar a las puertas del Parlamento Europeo antes de la votación del CETA (Comprehensive Economic Trade Agreement), un acuerdo comercial de la Unión Europea (UE) con Canadá que ejemplifica a la perfección el capitalismo depredador.

Se ha escrito mucho de este tipo de acuerdos comerciales, como el TTIP, esos que los que se supone que deberían ser nuestros representantes negocian en secreto. Los mismos que socaban la soberanía de los Estados desde antes incluso de entrar en vigor, porque la clase política, sometida a los intereses de las multinacionales, impiden que se discutan en nuestro Parlamento.

Lo que se votará hoy en el Europarlamento es algo más que un acuerdo comercial, es una traición a la esencia de la Democracia. En esa traición, que antepone los intereses comerciales a los de las personas, a los del medio ambiente, uno no esperaba gran cosa de partidos como el PP y Ciudadanos, cuyo ADN es precisamente elitista. Sin embargo, que todos l@s diputad@s socialistas vayan a votar a favor del CETA es la gota que colma el vaso.

Aprobar el CETA es dar la espalda a la clase trabajadora, es dar la puntilla al Planeta con prácticas opuestas a la sostenibilidad del mismo. ¿Cómo puede justificar el PSOE tales prácticas? Y la respuesta es siempre la misma: con cinismo, hipocresía y cortinas de humo.

Una práctica que, de un tiempo para acá, se ha convertido en un modo habitual de proceder. Como ejemplo, el humo que hoy mismo se venderá en Málaga. Viene el Borbón a inaugurar el Foro Transfiere, vendido a la opinión pública como la cita más importante de España para impulsar la innovación entre los grupos de investigación y las empresas.

Sin embargo, hace apenas un mes, la comunidad científica denunciaba la realidad en Andalucía. Si a nivel nacional los recortes acumulados en I+D+i superan el 43%, en Andalucía hace unos 5 años que la Junta no invierte en proyectos de investigación “de excelencia”.

Como ya ha hecho con sus planes de empleo, en el ámbito de la investigación, el Gobierno de Susana Díaz retrasa o convoca nuevas ayudas que deja sin resolución. Para muestra, un botón: según denuncia la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios, los “Incentivos para la realización de actividades de carácter científico y técnico” (para realizar por ejemplo estancias en el extranjero) han quedado sin resolución desde 2013 y con resoluciones en 2016 correspondientes a 2012.

“Nuestras vidas valen más que sus beneficios”. La frase es tan contundente que rasga, incluso, las cortinas de humo de partidos que, a estas alturas, ni socialistas ni obreros.