La religión al servicio del capitalismo

Semana Santa es una época de sinsentidos. En ciudades como Málaga, más aún, donde las procesiones campan a sus anchas por toda la ciudad, colapsando el normal funcionamiento de la quinta capital española. Cada vez somos más las voces críticas que nos atrevemos a protestar contra esta desmesura religiosa en un Estado aconfesional y es entonces cuando se nos tacha de irrespetuosos.

Uno entiende que España no puede renunciar a su historia y tradición católica apostólica romana -aunque parece que los más de ochocientos años de Islam sí se han borrado del mapa con relativa facilidad-, pero de ahí a esta desproporcionada imposición durante la Semana Santa hay un trecho.

Hablo, por ejemplo, de cómo en centros educativos públicos se realizan procesiones en las que los niños y niñas portan un trono en horario escolar, convenientemente escoltados por las mantillas de marras… ¿Por qué se tienen que dar estas situaciones tan dantescas en la Educación Pública? ¿Por qué el otro día charlando con una madre, ésta lamentaba que las vacaciones de su hija se hubieran adelantado un día porque la pequeña no estaba dispuesta en participar en una procesión que para ella, a fin de cuentas, era como una fiesta de disfraces?

Voy más allá. ¿Se han preguntado alguna vez qué sucede en una ciudad como Málaga con el servicio de Urgencias durante las procesiones? Se lo diré yo: lo más aconsejable estos días es no requerir de ninguna ambulancia. Les pondré un ejemplo: hace dos días tuvo lugar la procesión de Jesús Cautivo y de la Virgen de la Trinidad.

La tradición manda que se realice una parada en el Hospital Civil, llegando incluso a que el trono, portado por personal sanitario, entre en el recinto hospitalario. Huelga decir que a tan magno evento asiste toda la pléyade de autoridades, desde las municipales a las autonómicas, militares y, cómo no, el gerente del Hospital Regional Universitario de Málaga.

Sobre decir también que, durante esa adoración al trono, l@s pacientes de Urgencias han de ser trasladados a otros centros hospitalarios ante la imposibilidad de acceder al hospital. Como lo oyen. La religión por encima del servicio público básico. ¡Qué gran sinsentido en un Estado aconfesional?

Y con todo, ¿saben cuál es el mayor sinsentido que me recuerdan l@s amig@s de Alternativa Republicana de Málaga? Que la mayor justificación de que los tronos estén por encima de las personas estos días en la ciudad es el turismo que atrae, el dinero que aporta la ciudad. Dicho de otro modo, la religión al servicio del capitalismo y, plegado a ambos, el bienestar de las personas.

Conmigo que no cuenten: mientras muchos acuden a la ciudad al runrún de las procesiones en capitales como Málaga, cada vez somos más los que huímos de ellas como alma que lleva el diablo. ¡Y qué gustito da, oiga!