Realidad LGTBI: visibilicemos la hipocresía

Ya ha arrancado la maquinaria de marketing del World Pride, uno de los eventos que más turistas atraen a Madrid -se estima que más de dos millones de personas-. Este evento despierta en mí un sentimiento dividido porque, por un lado, destesto la parte mercantilista que se esconde y, por otro, me parece una manera fantástica de visilibilizar al tiempo que se celebra y reivindica una realidad social.

Queda mucho por hacer, muchísimo en los derechos y la igualdad del colectivo LGTBI. Para empezar, acabar con la hipocresía, conseguir que se retraten de veras todos esos que no pierden ocasión de envolverse en la bandera multicolor pero que se llevan las manos a la cabeza sólo con pensar “si me saliera un hijo gay”…

Por eso, me sorprendió muy gratamente que este año, durante el desfile, vayan a participar agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Municipal. Cerca de una treintena de miembros de estos cuerpos, ya sean homosexuales, bisexuales o heterosexuales, desfilarán ese día, dando pruebas y naturalizando lo que es la pura realidad, esa que todavía tanta gente que niega, porque invisibilizarla, no lo olviden, es negarla.

Por este motivo, la hipocresía es el peor de los enemigos de la igualdad LGTBI. Personalmente, prefiero a una persona que venga de frente y eche pestes de este colectivo, incluso si lo hace con el lenguaje soez que la retratata como lo descerebrada que es. Para mí, es preferible alguien abiertamente homófobo que es@s pseudodefensor@s de la diversidad sexual cuando, en realidad, por debajo de la mesa torpedean el avance hacia una igualdad real.

Este año el World Pride coincide con el 40º aniversario de la primera manifestación del colectivo en España y, a pesar de que un acto como este reúne y genera más negocio que, por ejemplo, un encuentro de la juventud del Papa, TVE ya ha avanzado que no emitirá esta fiesta mundial del orgullo LGTBI. Una decisión que no se se sostiene ni en términos informativos ni en términos meramente capitalistas -esos que tanto les gustan- por los ingresos que genera a la ciudad.

Ya va siendo hora de desenmascarar a esas personas. Todas esas personas que ondan la bandera del arcoiris y que se les revuelve el estómago con pensar que en educación sexual en el colegio se explique a sus hij@s cómo es el sexo más allá del mundo heterosexual, por ejemplo. Dejemos de reclamar visibilidad al colectivo LGTBI cuando somos nosotr@s mism@s l@s que invisibilizamos a l@s hipócritas.