Moción de fogueo

Hoy asistiremos a una moción de censura de fogueo: ver la pistola apuntándote siempre impone, aunque sepas que las balas son de fogueo. Sin embargo, en un último extremo, sabes que todo quedará en ruido, que saldrás indemne y, lo que puede ser mejor, aparecerás más fuerte, antibalas, ante todas las personas desinformadas que ni siquiera sabían que la pistola era de fogueo. Eso es, ni más ni menos, lo que sucederá hoy en el Congreso de los Diputados con la moción de censura promovida por Unidos Podemos.

Nadie con un mínimo de ética y valores puede defender que el Partido Popular (PP) es digno de gobernar el país. Nadie. Es un partido completamente achicharrado por la corrupción, en donde incluso los nuevos ministros, como Zoido, están salpicados por la ponzoña de la corrupción, en la que el mismo ministro de Justicia ha sido reprobado por atentar contra la división de poderes.

A los casos de corrupción se suman, además, la pésima gestión económica, con amnistías fiscales anticonstitucionales y una reforma laboral que ha sumido al país en la más absoluta miseria, en la mayor pobreza registrada entre la población desde la posguerra.

Así las cosas, Unidos Podemos ha sentido la obligación moral de tratar de sacar a Rajoy de La Moncloa. Sin embargo, se ha precipitado, quizás, porque pocos imaginaban que Pedro Sánchez se impusiera a Susana Díaz en el PSOE. A Unidos Podemos jamás se le pasó por la cabeza tender su mano a la presidenta andaluza para que los socialistas presentaran su propia moción de censura, sencillamente, porque Díaz no es de fiar. No lo es, ni siquiera, para la gente de su propio partido.

Tras salir Díaz derrotada de las primarias, el PSOE de Sánchez si podría contar con el apoyo de Unidos Podemos que, incluso, le concedería su voto como candidato. Ha sido un aunténtica pena que los de Pablo Iglesias y Alberto Garzón no hayan sabido medir los tiempos. Hubiera sido mucho más beneficioso para el país que aguantaran a ver el resultado de las primarias y, una vez visto cómo Sánchez le pasaba por encima a Díaz, negociar la moción con el PSOE .

No ha sido así y ahora el PSOE, con movimientos de reorganización escleróticos, absolutamente inapropiados para la crisis humanitaria en que vive más de un tercio de la población española, oculta su falta de agilidad con acusaciones de querer apoderarse de la izquierda a Unidos Podemos. Moción de fogueo.

El PP entregado y cegado por su corrupción y Ciudadanos al dictado de su matriz de Génova y sus dirigentes del IBEX van a tratar de ridiculizar esta moción sin emoción, ajenos a que, al hacerlo, serán ellos mismos los que se retraten, los que muestren su ruindad jaleado por sus hinchas.

¿Se han preguntado por qué PSOE se mueve con la misma agilidad que tendría una persona con 138 años? ¿Saben por qué el PP sigue sintiéndose impune con su corrupción endémica y Ciudadanos hace de palmero de su nefasta gestión? Porque España no es Brasil, porque tenemos una sociedad adormecida.

A veces pienso que nos han desangrado tanto que ya no tenemos fuerzas para movernos como sí lo hicieron los millones y millones de personas que sí salieron a las calles en Brasil en las protestas contra la corrupción de 2015 y 2016. Hemos alcanzado un punto de resignación que sólo se ve amenazado por una firma en Change.org o el retuit de un meme ingenioso. Hagámosnos nosotr@s mism@s una moción de censura, estemos a la altura y barramos del poder a quienes se han mostrado indignos de él.