¡A la hoguera con Carmena!

La decisión por parte de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de no desplegar una pancarta en la fachada del Ayuntamiento en homenaje a Miguel Ángel Blanco le ha servido para que, no sólo el PP, sino toda la prensa conservadora, desde El País hasta La Razón, carguen con dureza contra ella.

Carmena no quiere hacer distinciones entre víctimas de ETA. Sin embargo, es cierto que el asesinato de Blanco fue detonante del ‘espíritu de Ermua’ y con él, de un cambio en la sociedad española, en general, y de la vasca, en particular, saliendo a las calles, acorralando un poco más a la banda terrorista. Estas dos ideas enfrentadas son las que han motivado la polémica, desde mi punto de vista, exagerada con la desfachatez que caracteriza a la derecha y el seguimiento aborregado de quienes no se han parado a razonar.

Es discutible que Carmena no quiera colgar esa pancarta, claro que lo es, pero el despliegue de críticas contra ella es absolutamente desproporcionado, más aún cuando la regidora siempre ha condenado cualquier tipo de violencia y, en el caso de Blanco, ha convocado para mañana una concentración en recuerdo de todas las víctima de ETA.

Siempre he odiado que se hable “de la pareja de” o “del hermano de”, como si esa persona no tuviera entidad por sí misma, cuando sí la tiene. Sin embargo, en el caso de la hermana de Blanco en la escena pública, simplemente es eso, la hermana. Más que méritos para ser Marimar Blanco, acumula desméritos para no pasar de hermana.

Uno no sabe si reír o llorar cuando la hermana vuelve a hacer de las suyas y, en un nuevo ejercicio de vivir de la sopa boba, acusa a Carmena de sumarse al “silencio cómplice” de ETA. ¿Silencio? Silencio es cuando ella, como presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, calla -sino permitió- que, según la Policía, el PP y la trama Gürtel facturaran gastos de campañas electorales a través de la Escuela Miguel Ángel Blanco. Eso sí que es un homenaje, pero el que debieron de pegarse algun@s del PP a costa de la memoria de la víctima de ETA.

El informe de la Policía deja claro que se trataba de una práctica habitual del PP: que fundaciones como la que preside la hermana de Blanco facturaban esos gastos electorales para que no pasaran por la contabilidad de los de Génova. No verán referencia a estos hechos en ninguno de esos editoriales derechones ni lo escucharán por boca de la hermana y sus compañeros de partido. No.

Generar, promover y amplificar estas polémicas artificiales no contribuyen precisamente a aunar esfuerzos contra la que fue una de las lacras en España. Claro, que todo parte de un partido que nunca ha condenado la dictadura franquista, con sus palmer@s de Ciudadanos que consideran que en la Guerra Civil no hubo ni buenos ni malos. Un partido y fundaciones/asociaciones afines que siempre han pretendido apropiarse del dolor de las víctimas, una partido con prácticas propias de organización criminal y ultraconservadores como Gallardón, que teoriza torticeramente cómo sería un Gobierno de Podemos -comparándolo con Venezuela-, olvidando cómo fueron los Gobiernos -y eso no es teoría- que él mismo lideró en Madrid, a la que dejó arruinada.

Cuestionen, debatan y reflexionen sobre la decisión de Carmena de desplegar o no la pancarta, pero no caigan en la trampa de la hermana y su partido de cuestionar el compromiso de la alcaldesa de Madrid contra el terrorismo porque, sencillamente, sería abrazar una gran mentira.