‘Fe de etarras’: reírse es una cosa muy seria

Me entristece la reacción que ha tenido una parte de la población ante el inminente estreno de Fe de etarras, la última película de Borja Cobeaga. Antes de su llegada el próximo 12 de octubre a Netflix, a quién ya han llamado a boicotear por ello, podrá visulizarse en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián el próximo 29 de septiembre.

La película ha ido variando mucho desde que comenzó a gestarse en 2004, cuando Cobeaga era guionista del espacio de humor Vaya semanita. Entonces y si la memoria no me falla, la cinta contaba cómo un comando de ETA tenía que preparar un atentando desde un piso franco y todo se complicaba, hasta el punto de que terminaban por ser nombrados presidentes de la comunidad de vecinos.

Una comedia sana, un modo diferente de afrontar la realidad, de plantar cara a la tragedia. El mecanismo psicológico más antiguo del mundo, aquel recurso que, cuando nos encontramos en el peor momento, nos lleva a pensar que algún día nos reiremos de todo eso. Pues, en cierto modo, ha llegado ese momento, ha llegado el punto en el que de un modo respetuoso con todas las víctimas, de una manera que no se frivoliza con los asesinados, es posible reírse.

Muchas personas no lo han entendido, a pesar de que es posible que ellas hayan reído con comedias que ya se han hecho de la dictadura franquista o de la guerra civil a que nos llevó la extrema-derecha española. Es una verdadera lástima que esas personas no sean capaces de mirar la realidad de otro modo, no sean capaces de entender que reírse de ETA y las contradicciones que seguramente se daban en muchos de sus integrantes ni significa ponerse de su lado ni abordar el asunto de un modo simplista o menospreciando a las víctimas. Reírse es una cosa muy seria y, además, recomendable.

Vivimos en un país en el que parece que, en determinados temas, uno no está legitimado a opinar si no le afecta el tema de pleno. Esta España nuestra continúa dando muestras de tener serios problemas con el sentido del humor, aun cuando éste sea exquisito desde el punto de vista del respeto. Fe de etarras no se burla de las víctimas, así lo ha dicho por activa y por pasiva Cobega, y quien diga tal cosa, especialmente quien lo diga desde ciertos cargos de representación, falta a la verdad y no es honesto.

Algunas personas a las que la ETA más sangrienta alcanzó de cerca, como el portavoz del PP en el Parlamento vasco, Borja Sémper, han intentado trasladar el mismo punto de vista que comparto en este post, y ha recibido ataques feroces en Twitter por ello. No deja de ser paradójico que muchos de los que reclaman vivir en paz, lancen ese tipo de ataques, de amenazas. Deberían mirárselo. Yo, como Cobeaga, tiro de humor y, con esas amenazas, me desternillo (que no ‘destornillo’, como algun@s que vierten esas amenazas creerán que se dice). En último extremo, nadie obliga a ver la película.