El día que Susana Díaz dio la espalda a la mujer

La Junta de Andalucía permitirá que los hombres reciban ayudas al considerarlos víctimas de violencia de género. Un auténtico escándalo, un retroceso en este tortuoso camino hacia la igualdad.

Susana Díaz le ha alegrado mucho el día hoy a quienes defienden el patriarcado, a quienes desean que perdure esa relación de poder del hombre sobre la mujer. Hoy, con su medida, ha venido a negar una máxima básica: las mujeres son asesinadas por los hombres porque son mujeres. Si una mujer mata a un hombre, no es por su género, sino que concurren otras motivaciones –en ocasiones, hasta la defensa propia. Hoy, la presidenta andaluza, ha dado la espalda a todas las víctimas del patriarcado, negando documentos ratificados –aunque no aplicados- por el Gobierno español, como es el Convenio de Estambul.

Basta ya de confundir violencia de género con violencia doméstica o intrafamiliar, basta ya de torpedear los pilares de una ley integral de medidas contra la violencia de género que, al fin, concebía que las mujeres están siendo asesinadas por su condición de mujer.

Quizás el Gobierno de Susana Díaz se ha empapado de ese informe que se destapó el pasado verano que estaba realizando el ministerio del Interior, ese en el que se parece buscarse una vía para sacar al machismo de la ecuación de los asesinatos de género. Ese estudio que, en definitiva, parece estar siendo realizado con un claro sesgo ideológico.

Lo sorprendente es que el PSOE solicitó la comparecencia de Zoido cuando se supo de la existencia de este informe… pero, claro, quizás éste es uno de esos puntos en los que Susana Díaz va por libre, o en los que se vende a Ciudadanos como, de hecho, ya ha hecho con el impuesto de sucesiones para poder sacar adelante sus presupuestos.

Es hora de desmarcarse, es hora de que tod@s l@s socialistas de Andalucía se planten ante su lideresa y le reclamen una rectificación. De no hacerlo, serán cómplices de uno de los mayores retrocesos en materia de igualdad en los últimos años. Y eso, es muy grave. Y eso, tanto las víctimas como quienes no lo son, no lo olvidarán. No debieran.

Afortunadamente, desde el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) sí ha habido quien ha puesto el grito en el cielo. Aún queda gente cuerda. Dejemos las medias tintas, desterremos excusas como que “se trata de una trasposición literal de la normativa europea”, porque de lo que se trata es de una auténtica barbaridad.