A Susana Díaz se le atraganta su Estatuto de Autonomía

En estos días y, más aún, en una tarde como la de hoy, en la que nos hartaremos de escuchar frases tan huecas como que “hay que respetar la ley” o que algun@s hablarán hasta la saciedad de los Estatutos de Autonomía, hay dos hombres en Andalucía que hoy cumplen 18 días en huelga de hambre. ¿Qué reclaman? Precisamente eso, que se cumpla la ley, que se cumpla el Estatuto de Autonomía del que tanto presume la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (PSOE).

El artículo 23.2 del Estatuto de Autonomía de Andalucía establece que todos tienen derecho a una renta básica que garantice unas condiciones de vida digna y a recibirla, en caso de necesidad, de los poderes públicos con arreglo a lo dispuesto en la ley”. Esto es pura ciencia ficción, hasta el punto de que la renta mínima de inserción que anunció Díaz el pasado verano ha nacido muerta, insuficiente, desbordada antes, incluso, de entrar en vigor. No querer verlo es estar cieg@.

Francisco Vega tiene 65 años y, con la que mantiene ahora, tres huelgas de hambre por el mismo motivo: reclamar que se cumpla de una vez por todas el Estatuto de Autonomía, no sólo las partes que interesan. Escuchar a hablar a Vega es revelador: “a mí ni siquiera me hace falta, tengo una pensión suficiente, pero estoy cansando, estoy harto de ver cómo el comedor de Santo Domingo (Málaga) se llena de largas colas todos los días“.

Su compañero de huelga de hambre en Granada, Demetrio Cano, no tiene tanta suerte: está en paro, tiene 52 años y escasas perspectivas de volver a ser contratado, sin luz, sobreviviendo en comedores sociales y gracias a la caridad…

“Lo único que pedimos es una reunión con Susana Díaz”, explica Vega, que también se ha cansado de que la Junta de Andalucía “me haya estado toreando”. Desde noviembre de 2016, cuando este jubilado inició su primera huelga de hambre (23 días que tuvo que suspender por una neumonía), ha mantenido encuentros con el viceconsejero, la consejera de Igualdad, ha viajado en varias ocasiones a Sevilla para mantener reuniones, presentándole a los director@s generales de Menores, de la Mujer, de Servicios Sociales… pero no ha servido de nada…

En la última comunicación remitida a Susana Díaz solicitándole reunión antes de iniciar la tercera huelga de hambre, la presidenta resolvía con que “si se tuviera que reunir con todos los ciudadanos que se lo piden no tendría tiempo de gestionar”, relata Vega.

Su planteamiento, además de absolutamente desinteresado, es el de alguien con los pies en la tierra, que asocia a esta demanda la lucha contra la femenización de la pobreza, consciente de que “quienes están sufriendo más los varapalos de la pobreza son las mujeres y, más aún, las víctimas de la violencia de género”. Por este motivo y mientras la Junta intercalaba silencios con pasarle la pelota de tejado en tejado, Vega inició su segunda huelga de hambre el 8 de marzo. Entonces, aguantó 29 días, hasta que sufrió un desvanecimiento y el viceconsejero le llamó activando una nueva ronda de reuniones en Sevilla que no sirvieron para nada.

La realidad es que la pobreza está engulliendo a buena parte de la población andaluza y que se está incumpliendo el Estatuto de Autonomía de Andalucía, sin que la presidenta quiera reunirse con quien puede terminar en el hospital. Mientras, en la Junta de Andalucía, PSOE, PP y Ciudadanos blindan sus sueldos astronómicos, y Vega critica que se catalogue la pobreza: “no hay pobreza energética o alimenticia… hay pobreza, y punto”.

Vega, que pertenece al Colectivo Renta Básica, apuesta por una renta de 654 euros al mes para las personas que no tienen ingresos suficientes para tener una vida digna. No es una cifra azarosa, sino que se basa en el estudio realizado por el profesor Daniel Raventós que asegura que, mediante una adecuada reforma fiscal, todas las personas adultas mayores de 18 años podrían disfrutar de esta renta.

Es una cifra bien distinta a los 415,35 euros propuestas en la renta mínima de inserción de la Junta de Andalucía. “¿Quién puede vivir con esa cantidad?, le pregunté a los responsables de la Junta”, explica Vega. “Me dijeron que por cada miembro de familia era posible llegar hasta los 800 euros… ¿Y cuántos miembros hace falta para llegar a eso? Cinco, respondieron… y viendo la barbaridad que me estaban diciendo (800 euros al mes para vivir cinco personas) se callaron”.

Esa es la cruda realidad, ese es el modo en que el Estatuto de Autonomía de Andalucía se le atraganta a Susana Díaz. Algunas personas acusan a Puigdemont de haber parado Catalunya en su deriva independentista, en ese choque de trenes entre su cerrazón, la ineptitud de Rajoy y el extremismo de Rivera. Sin embargo, no es lo único que se ha parado, otras Comunidades Autónomas también lo han hecho y, quizás -esperemos que no-, Díaz tendrá bajo su conciencia haber dejado que dos personas terminen en el hospital porque lo único que querían era que se cumpliera la ley.

Vega es optimista; está convencido de que la presidenta se reunirá con él, que habrá avances aunque desde el PSOE dicen que le han asegurado que es complicado “porque Ciudadanos no quiere la renta básica y como dependen de ellos…”.

Desde su punto de vista, renta básica implica dignidad y él parece destilarla por cada poro de piel. “Sólo pedimos que se cumpla el Estatuto”, repite una y otra vez. Ojalá Díaz le escuche porque hacer patria no es envolverse en una bandera, hacer patria es ocuparse de las personas que viven en el país.