El silencio de Susana Díaz manda a un jubilado al hospital

Hace unos 15 días que escribía el artículo titulado a “A Susana Díaz se le atraganta su Estatuto de Autonomía”. En él hacía referencia a la postura valiente de un jubilado en Málaga que, junto con otro compañero de Granada, mantenía una huelga de hambre para reclamar que se cumpla el Estatuto de Autonomía de Andalucía.

Paco Vega, que así se llama este hombre de 65 años, sólo pedía una reunión con la presidenta andaluza para que se diera cumplimiento al artículo 23 del Estatuto, en el que se determina que todos tienen derecho a una renta básica que garantice unas condiciones de vida digna y a recibirla, en caso de necesidad, de los poderes públicos con arreglo a lo dispuesto en la ley”.

Han pasado 35 días de huelga de hambre y Susana Díaz ha mirado para otro lado. Tras más de un mes sin probar bocado, Vega ha ingresado esta mañana en el Hospital Civil de Málaga. Así me lo ha hecho saber su hija, cuya llamada telefónica estremecía, por su preocupación. En la revisión médica in situ frente a la Delegación de Gobierno, donde cada día el Delegado de Gobierno de la Junta de Anadalucía en Málaga y nuevo secretario general de los socialistas malagueños, José Luis Ruiz Espejo, veía a Vega cada día ir deteriorándose, Vega se ha desvanecido. La tensión por los suelos, ni siquiera se podía levantar… los ojos cerrados…

¿Reaccionará ahora Susana Díaz? Entiendo que es duro admitir que el Estatuto de Autonomía de Andalucía, como le sucede a nuestra caducada Constitución (con artículos como el 35 o el 47), se nutren de demasiada palabrería barata a la que no se da cumplimiento.

El valor de la palabra en estos documentos es selectivo, como sucede con la clase política. Estamos demasiado acostumbrad@s a que las personas que nos representan en la Administración jueguen con las palabras, mientan, retuerzan el lenguaje y oculten lo que no les interesa, hagan malabres como los eufemismos.

En este caso concreto de Vega, tenemos que dejarnos de eufemismos. Su ingreso en el Hospital Civil es responsabilidad indirecta de Susana Díaz. La presidenta andaluza acudió a la capital malagueña el pasado 3 de noviembre a la inaguración del Congreso de las Juventudes Socialistas y no se dignó a interesarse por Vega. Dice mucho de quien se golpea el pecho jactándose de ser socialista y obrera.

Hoy es un día triste, muy triste, porque Díaz ha vuelto a demostrar que ella es más amiga de reunirse con banqueros y empresarios que con quien sostiene al país, con quien reclama un derecho social recogido por la ley sin que ni siquiera, como era el caso de Vega, él sea beneficiario. Lamentable.