Siemens Gamesa: 1+1= finiquito

David Bollero

En abril del año pasado se anunciaba la creación de un nuevo gigante empresarial eólico: Siemens Gamesa. Contaba con el visto bueno, sin condiciones, de Bruselas. Entonces, el mantra que la compañía trasladaba a l@s trabajador@s era 1+1= infinito. La cruda realidad es bien distinta y resultó que 1+1= finiquito.

Miranda de Ebro cuenta con una fábrica de Gamesa desde hace 19 años. Allí se fabrican palas para los aerogeneradores con los que se levantan los parques eólicos. 19 años dan para mucho. Hablar con Aitor Balazategui, representante del comité de empresa, da una idea muy clara de ello, humanizando lo que para la multinacional es pura estadística.

Durante esas casi dos décadas, la plantilla de la fábrica de Miranda del Ebro ha arrimado siempre el hombro cuando ha sido necesario, en los picos de demanda, en las reestructuraciones -ahora son 134 trabajador@s, pero llegaron a superar los 200-… todo dentro de un clima de paz social, sin conflictos. Sencillamente, concebían la empresa como algo más que una nave con maquinaria y una cuenta de resultados, se sacrificaban por el bien común, esperando, ingenuos, que ese esfuerzo sería bidireccional.

No lo ha sido. Siemens Gamesa hace números y no le salen, olvida lo demás. No tiene en cuenta esas dos décadas de entrega a la empresa, no consideran que el hecho de que no salgan los números no se debe a que l@s trabajador@s no hayan cumplido, sino a que la alta dirección, esa cuyos salarios son desorbitantes, no ha estado a la altura.

La fábrica de Miranda de Ebro comenzó fabricando palas de 25 metros; con el tiempo pasó a las de 40 metros. Y ahí se quedaron. L@s propi@s trabajador@s venían reclamando desde hace mucho tiempo que había que dar el salto a la producción de palas mayores. Nadie escuchó en los despachos, “que seguían llegando pedidos”, nos decían, cuenta Aitor. “Nos han dejado morir”, indica el representante, haciendo la analogía de que la empresa hubiera seguido fabricando televisores de tubo… La palas de 40 metros son pequeñas, obsoletas.

Y un mal día, los pedidos cesaron. Se confirmaron los presagios de la plantilla y se evidenció la incompetencia de la alta dirección. El mercado demanda palas de más de 60 metros y las dimensiones de la fábrica no permite acoger su producción. Ya no sale la suma de 1+1= infinito; ahora toca el finiquito.

Siemens Gamesa presenta hoy su nuevo plan estratégico en Madrid y Aitor está convencido de que “para ellos ya ni siquiera existimos”. Se habla de recolocaciones, de llevar a 134 familias a Galicia o Navarra en una operación que desde el comité de empresa se considera una mera operación estética.

La multinacional falta a su palabra, a su compromiso de que “la mal llamada fusión”, recuerda Aitor, “nos iba a beneficiar, nos iba a hacer más fuertes”. Donde uno ve 134 familias cuando habla con este trabajador, la empresa únicamente ve números en una hoja de cálculo. Es más cómodo, más sencillo, borrar de un plumazo a las víctimas de una mala gestión empresarial que reconvertir una fábrica que siempre tuvo unos niveles de competitividad exquisitos. Da igual que el nuevo gigante eólico tenga esa capacidad de reconversión al haber extendido su oferta.

Y, a pesar de todo, Aitor y el resto de sus compañer@s no son pesimistas. “Seguimos en la lucha y llegaremos a Bruselas si es necesario”. Por lo pronto, ya cuentan con el apoyo de todas las Administraciones Públicas, desde el Ayuntamiento a la Junta de Castilla León y, ayer mismo, arrancaron el compromiso a PP, Ciudadanos, PSOE y Unidos Podemos de promover una una Proposición No de Ley (PNL) de “rechazo absoluto” al cierre de la planta que Siemens Gamesa.

Trabajador@s como los de Siemens Gamesa, como ya vimos con Coca-Cola, son los que dignifican a la clase obrera, se erigen como el último bastión contra un capitalismo depredador, destructivo, que nos vende que no hay más alternativas cuando sí las hay. Son el modelo a seguir y, no sólo lo digo por imitar, sino por seguir literalmente, por apoyar, por sumarse a su lucha contra multinacionales como Siemens Gamesa que, lejos de apoyarse en lo más valioso de la compañía, que es su clase obrera, sigue premiando y ocultando incompetencias de una alta dirección indigna de l@s trabajador@s que debiera gestionar. Todo mi apoyo a esas 134 familias de Miranda de Ebro.