Opinion · Posos de anarquía

Jubiletas, ¡qué grandes sois!

Jubiletas, ¡qué grandes sois! Y digo ‘jubiletas’ con todo el cariño del mundo y la tranquilidad de que no me dejo fuera a las mujeres que, como en el resto de las edad, son las grandes damnificadas de una sociedad patriarcal y machista que les hace la vida tan cuesta arriba. Lo vivido ayer en muchas ciudades de España, cuando miles y miles de pensionistas escupieron a la cara un Gobierno mezquino y mentiroso, me hincha el corazón, me llena de orgullo por esas personas que son las que realmente hacen eso que algun@s llaman patria.

Ni siquiera voy a entrar en una exposición de cifras, porque sólo enfrentar la subida del 0,25% de las pensiones con lo que ha subido la luz, el gas, el teléfono, la comida, los medicamentos… basta para sumarse a todas esas personas que ayer dieron una lección de dignidad al tirarse a la calle y reclamar justicia social tras haber cotizado 40 y 50 años.

Rajoy y sus secuaces son más amigos de los planes de pensiones privados. Ellos prefieren sumarse a la inmundicia moral de la CEOE, esa que pretende fichar a mayores de 45 años con contratos de formación y no pagar a los becarios que hacen tareas como cualquier otr@ trabajador/a. Y ante eso, ante el modo en que se está pisoteando los derechos de l@s pensionistas, fue un gustazo ver cómo estos llegaban hasta la misma puerta del Congreso de los Diputados y las Diputadas mientras en otras ciudades de España también sacaban los colores a un Gobierno inepto.

La demoscopia nos dice que la mayor parte, con bastante diferencia además, de los votos del PP proceden de las personas mayores de 65 años. ¿Se acordarán estas personas cuando acudan de nuevo a las urnas? Uno quiere pensar que sí, que lo vivido ayer en toda España tendrá su reflejo en las elecciones. Una democracia, como la española, que expulsa a sus jóvenes y ningunea a sus mayores es una basura. Esos movimientos forman parte de la receta de gentuza, como la CEOE, que en medio de la crisis más grande en décadas continúan enriqueciéndose mientras vampirizan a la clase trabajadora.

Desde esta tribuna, seguiré reclamando esta dignidad, esta lucha por los derechos civiles, tomando como ejemplos los de Coca-Cola en lucha, l@s trabajador@s de Siemens-Gamesa o, ahora, los jubiletas, ¡que sois muy grandes! Sumémosnos toda la gente de bien a esta oleada de personas a los que no les tiemblan las piernas a la hora de plantarse ante un Gobierno indigno y reclamar lo que nos arrebataron, lo que tanto nos costó conseguir. Se acabó intentar recuperarlo arañando poquito a poquito: demos un zarpazo para tomar lo robado y, de paso, quitar de en medio a toda esa gentuza.