Procesiones para menores en la Educación Pública

David Bollero

Llega la Semana Santa y, con ella, las sobreactuaciones, los gestos de exaltación que se olvidan durante todo el año. Hace justo un año, ya me refería a esta cuestión cuando una de las 46 procesiones que se celebraron en 2017 en la Semana Santa malagueña obligó a desviar las urgencias de un hospital. Este año retomo el asunto, por parecerme una barbaridad que niñ@s de Educación Primaria de un colegio público organicen su propia procesión en horario escolar y salgan del recinto del centro a procesionar por las calles del municipio.

“¿Barbaridad ? ¿No estamos en democracia? Si hay quien sigue tradición de Semana Santa, se respeta, y el que no quiera, no la siga. Eso es libertad de expresión y clero. Esta es una de las respuestas que una vecina de Rincón de la Victoria, el pueblo malagueño en el que hay procesiones escolares, escribió a uno de mis comentarios.

El vídeo publicado por un medio de comunicación comarcal habla por sí solo. Desde mi punto de vista, es un auténtico despropósito que en un colegio público se organicen este tipo de actos, más aun considerando que España es un Estado aconfesional.

“¿Qué daño hace que unos niños saquen un trono?, ¿o es que también criticamos la ilusión de unos menores y de personas que no piensan como usted?, es otra de los reproches que se me hacen en redes sociales. Lo cierto es que ese día, son muchos los padres y madres que optan porque sus hij@s inicien las vacaciones de Semana Santa un día antes, porque no quieren procesionar.

Lo cierto es que si algo pone fácil Málaga es procesionar. Casi medio centenar de procesiones se celebraron el año pasado y, aunque cada año cuesta más encontrar a quien levante los tronos, en Rincón de la Victoria también hay dos cortejos. Quienes defienden las procesiones escolares lo hacen recurriendo, por ejemplo, a la “ilusión de unos menores”. Eso me lleva, inevitablemente, a la conversación que ya hace un año mantuve con el cura, precisamente, de este pueblo malagueño. Entonces, el sacerdote apuntaba que “sacar un trono en Semana Santa es un signo muy bonito, pero ahí hay más sentimiento que fe”. Queda todo dicho.

No son pocas las personas cristianas que hablan de persecución, de delitos contra el sentimiento religioso sin percartarse que en ocasiones, como sucede con las procesiones escolares, son ellas quienes cometen, cuando menos, una anomalía en un Estado aconfesional, más aún cuando tienen barra libre procesional con medio centenar de cortejos que colapsan la ciudad entera.

Con esta columna muchas personas volverán a sentirse ofendidas. Las mismas que defienden libertad de expresión para que alumnado de un centro público salga de éste en horario escolar a procesionar, mantillas incluidas. Pues bien, agradeciendo esa defensa de la libertad de expresión, reproduzco la plegaria de mi queridísima cofradía del Santísimo Coño Insumiso, que siguen imputadas tanto en Sevilla como en Málaga:

“Diosa te salve vagina, llena eres de gracia, el coño es contigo, bendita tú eres entre todas nuestras partes y bendito es el fruto de tu sexo, el clítoris. Santa vagina, madre de todos, ruega por nosotras liberadas, ahora y en la hora de nuestro orgasmo. Himen. Ni en el nombre del padre, ni del hijo, sino de nuestro santísimo coño”.