Concertinas, la carnicería de Rajoy en Ceuta y Melilla

David Bollero

“No sé si pueden producir efectos sobre las personas”. Son declaraciones de Mariano Rajoy a finales de 2013 para referirse a las concertinas que el retrógrado Jorge Fernández Díaz impulsó en las fronteras de Ceuta y Melilla. Ayer un menor guineano de 16 años sufrió graves desgarros, teniendo que pasar por quirófano por haberse dañado, incluso, los tendones. Así las cosas, marque con X en la casilla:

¤ Rajoy es imbécil

¤ Rajoy es un cínico

¤ Las dos anteriores

A veces me tachan de ser demasiado irrespetuoso por emplear ciertos calificativos pero, ¿acaso no insulta Rajoy a la inteligencia cuando hace declaraciones como las que encabezan este artículo? Llegados a un punto en el que el desprecio por los Derechos Humanos (DDHH) es tan evidente entre quienes nos gobiernan, hay que plantarse, ser contundente y mandarlos al carajo.

La derecha rancia que nos gobierna, esa que confunde solidaridad con caridad, ha pisoteado sistemáticamente los DDHH, con ministros del Interior cuyo catolicismo es directamente proporcional por su gusto por violar el Derecho Internacional, por encajar críticas de la ONU, Amnistía Internacional, Human Rights Watch… con el mismo automatismo como rezan un padre nuestro… Una vergüenza.

Que una jueza tenga que ponerle los puntos sobre las íes a Zoido porque, después de más de un año  de apercibimiento, el CIE de Algeciras y su anexo de Tarifa, en Cádiz, siguen convertidos en cárceles, no es de recibo. Desde el Juzgado de Instrucción número 1 de Algeciras ha sido necesario enviar al titular de Interior una advertencia en forma de auto porque no se han arreglado las numerosas deficiencias del CIE.

A un ministro con un mínimo de valores (ya no digo, de valores cristianos) le habría faltado tiempo para cumplir con la ley en los CIE. Obviamente, Zoido no tiene esos valores, como demostró cuando quiso, cuando era alcalde, multar en Sevilla por buscar comida en los contenedores de basura.

Hubo un tiempo en que alguien me dijo que Rajoy se sabía rodear de los de su misma calaña. Estaba equivocado, es que pique donde pique, la calaña es la misma. Está en el ADN de la derecha, dentro y fuera de los partidos políticos… porque aunque se tiña de naranja, la calaña es la misma.