Opinion · Posos de anarquía

Un corte de mangas de cojones

L@s pensionistas hicieron clavar la rodilla en el suelo a Rajoy y sus secuaces. La presión continuada en las calles terminó por evidenciar que no es que no hubiera dinero para pensiones es que, sencillamente, el Gobierno tenía otras prioridades… esas que han esquilmado la hucha de las pensiones para, por ejemplo, salvar a sus amigotes de la Banca.

La derrota de las pensiones, que por el enquistamiento previo de Rajoy, Montoro, Hernando y la interminable lista de charlatanes del PP ha rozado la humillación, les hace rebosar bilis. Así lo demuestra el “dan ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles os jodéis”, de secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro,  dirigido a los pensionistas tras la rotunda pitada a Rajoy en Alicante.

Martínez de Castro es más amiga del peloteo, de ese espíritu de palmer@s que se apodera de los hinchas del PP. Ese mismo día, lo volvieron a demostrar, cuando Rajoy olvidó el nombre del nuevo alcalde de Alicante y su auditorio aborregado premió este nuevo lapsus con un clamoroso aplauso. Un nuevo alcalde del PP, por cierto, que llega después de que, por sorpresa, una edil tránsfuga del partido instrumental de Podemos votara en blanco y otra ex de Ciudadanos escribiera su propio nombre en la papeleta (siendo nulo, claro).

Martínez de Castro se encuentra más cómoda aplaudiendo hasta doler las palmas a Cifuentes (antes de darle la estocada definitiva) durante el Congreso del PP, que reconocer una victoria de quien emana la soberanía popular que le paga el sueldo.

El problema, no es sólo que la bajeza moral de la secretaria de Estado de Comunicación no sea una excepción en las filas del PP, sino que ésta es tan generalizada como abundantes l@s palmer@s del PP que, cuando acuden a las urnas, olvidan las tropelías de que han sido objeto los cuatro años previos. Que quienes cogen un trozo del pastel sostengan en el poder a quienes han empobrecido al país es asqueroso, que lo hagan también algunas de sus víctimas, es descorazonador. Habrá que seguir, como me decía ayer un lector por la calle, “metiendo el dedo en la llaga y abriéndola de par en par” para reducir esta miopía con dioptrías del PP. Y entonces, seremos nosotr@s quienes hagamos “un corte de mangas de cojones”… y ovarios.