Opinion · Posos de anarquía

El nerviosismo del PP es pánico en Cs

Se cargan estos días las tintas sobre la enorme preocupación que hay en el Partido Popular (PP) por la moción de censura que se debate hoy. Queda a un lado, siempre a la derecha, Albert Rivera (Ciudadanos), que habrá tenido que tirar de media docena de libros de autoayuda en sus clases de coaching para hacer frente al miedo que le agarrota las pantorrillas sólo con pensar en un Gobierno de izquierda.

Que por los pasillos de Génova cunda el pánico, el nerviosismo, la preocupación no sorprende. No es para menos, se desmonta el chiringuito de un partido con la corrupción institucionaliza antes de que pueda devolver todos los favoreces recibidos. A diferencia de lo que hace con la ciudadanía, con la que el PP nunca rinde cuentas, sí tendrá que hacerlo con sus acreedores.

Si Rajoy califica al que viene como “Gobierno de Frankenstein”, siguiendo con el mundo del cine (algo me dice que, salvo el Marca, Rajoy es de poco leer), hoy asistiremos a El Hundimiento (2005), aquella cinta de Oliver Hirschbiegel en la que vimos los últimos diez días de la vida de Hitler. Veníamos de sufrir El Golpe (1973) hasta que una sentencia como la del Gürtel ha evidenciado lo que sucedía y, entonces, hemos pasado del largometraje de Newman y Redford a Woody Allen y su Toma el dinero y corre (1969). 

Podría seguir, porque la cantidad de películas que se adaptan a la trayectoria de Rajoy son muchas (La ley del silencio (1954); La escopeta nacional (1978); Todos a la cárcel (1993); La ola (2008); B, la película de Bárcenas (2015)…) pero quisiera centrar la mirada en Rivera.

Si en el PP tienen congoja a que triunfe la moción, en Ciudadanos están muertos de miedo. No soportan la idea de ver un Gobierno de izquierda en el poder porque sabe que al desaguisado en que está convertido el país, gracias a la asociación de PP-C’s, puede dársele la vuelta en pocos meses. Son tantas las iniciativas legislativas que los dos partidos de derecha tiene paralizadas y que se desbloquearían en muy poco tiempo, que sería un duro golpe para la formación naranja.

Tanto teme Rivera ese escenario que ni siquiera se ha subido al tren de la moción a pesar de que se le ha puesto un cheque en blanco para que sea él mismo quien ponga fecha a las elecciones anticipadas. Tal es su seguridad en que no hacen falta muchos meses para dejar en evidencia el daño que PP-C’s han hecho a esa España de sus amores.

Es cierto que su padre político, el Ibex35, no tiene tanto miedo, aunque sí nerviosismo. Con el PP o C’s vive mucho mejor, pero sabe por experiencia que el PSOE tampoco es mala muleta… su nerviosismo llega por la izquierda, por una posible subida de Unidos Podemos, los precursores de esta moción de censura que tendieron la alfombra roja a un Pedro Sánchez desaparecido.

Parece evidente que desahuciado Rajoy de La Moncloa, Rivera endurecerá su discurso ultranacionalista para intentar tapar sus carencias, que no son pocas y saldrán aún más a la luz cuando se desarrollen políticas sociales de una vez por todas. Será entonces cuando veamos el remake de Espérame en el cielo (1988) con él como protagonista.