Opinion · Posos de anarquía

Patriotas de pacotilla

Cualquiera con dos dedos de frente jamás se habrá creído el patriotismo del Partido Popular (PP) y  de Ciudadanos (C’s). A la primera de cambio, siempre hacen aguas, especialmente en el caso del PP, que lleva más tiempo esquilmando a España. Ya sea robando directamente a manos llenas, como ha demostrado la Justicia, o adoptando medidas perjudicales para el conjunto de la ciudadanía, los populares siempre terminan demostrando que son unos patriotas de pacotilla.

Se les ha borrado esa sonrisa tan estúpida como cínica de la cara. Rostros como el de Rafael Hernando o Celia Villalobos vuelven a su estado natural, ese que delata la bilis que les corroe por dentro, sobre todo, cuando no se salen con la suya.

El anuncio de confirmación de que presentarán enmiendas a sus propios Presupuestos Generales del Estado (PGE) para castigar a los nacionalistas vascos y, de paso, poner el primer palo en la rueda del nuevo Gobierno, vuelve a delatar al PP como lo que es: un panda -ni siquiera banda- de indeseables que solo aman a España en tanto en cuanto puedan saquearla.

Los PGE no son, ni de lejos, del agrado del PSOE ni de Unidos Podemos, principales impulsores de la moción de censura que ha sacado a Rajoy de La Moncloa. Sin embargo, se mantienen; fue una promesa en firme de Pedro Sánchez. ¿Por qué? En primer lugar, porque de otro modo, difícilmente podría haber sacado al PNV de la abstención. En segundo y no por ello menos importante, porque nos encontramos en el ecuador del año y, dado que el PP cometió la grave irresponsabilidad de no ser capaz de sacar adelante unos presupuestos a tiempo, ahora hay que apechugar con esa herencia.

Confeccionar unos nuevos PGE habría demorado varios meses más su aprobación, manteniendo la desactivación en que los populares han tenido a España en 2018. Es algo que el PP sabe perfectamente, pero que ignora para poder seguir manipulando a las masas. El hecho de presente esas enmiendas no hace más que probar el tipo de oposición que realizarán los meses que reste a esta legislatura: una oposición fiel reflejo de esta derecha ruin, mezquina, insolidaria y profundamente antidemocrática.

Ver en días pasados cómo Rajoy se aferraba a la legitimidad que le habían dado las urnas como presidente, obviando la sentencia de Gürtel, es otra prueba más de cómo el PP defiende la democracia en tanto en cuanto sirva a sus intereses particulares; cuando no es así, sencillamente, le estorba y se la quita de en medio. Eso se acabó, al menos durante unos meses.

¿Y Ciudadanos? Veremos si por coherencia mantiene su apoyo a los PGE o, una vez más, Rivera lleva al partido a la deriva. Es su especialidad. El modo en que confunde ultranacionalismo con patriotismo y escupe discursos propios de extremaderecha con su careta de coaching le hace tan poco de fiar como el partido condenado.

Quiero ver ahora si todas esas banderas en los balcones siguen ondeando, con quienes las colocaron satisfech@s porque España apesta un poco menos a corrupción al habernos quitado de en medio a un Gobierno indigno de una democracia seria. Quiero ver a todos esas personas patriotas dejar de defender a un PP indefendible y exigir, en cambio, una depuración inmediata del partido. De lo contrario, serán tan patriotas de pacotilla como Rajoy, Cospedal, Hernando, Catalá y el resto de la panda y, por supuesto, a efectos de la Historia serán cómplices del desfalco a una España hoy por hoy empobrecida (esa que, en el fondo, nunca han defendido).