Opinion · Posos de anarquía

¡Fascistas!

Llevamos tiempo advirtiéndolo y muchos no nos tomaron en serio. Decían que éramos unos pipiolos, que nuestra bisoñez nos hacía hablar con demasiada ligereza, que empleábamos el lenguaje sin tener ni idea de lo que significaban ciertas palabras, de su brutal carga de significado. Pues bien, hoy, tras el comportamiento de Europa con el Aquarius -como si no hubiera sido suficiente lo vivido con el resto de regufiados y migrantes-, después de las abominables declaraciones del ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, podemos gritarlo y acallar a quienes nos tomaron a broma: ¡Fascistas!

Salvini es un fascista, claro que lo es, pero no se crean que se distingue tanto de otros líderes europeos. La diferencia es que tiene la desfachatez honrosa de decirlo a la cara. Como ya dije en su día de Trump, hay una cosa que no se le puede reprochar: nunca ocultó lo merluzo que es. Lo mismo sucede con Salvini, que a diferencia de otros xenófobos de nuestro entorno, como el popular Albiol, no tira la piedra y luego esconde la mano con medias tintas. Es un fascista y no se molesta en ocultarlo. Esa sinceridad, empero, no lo hace menos peligroso.

El sentimiento elitista, racista y xenófobo, a veces revestido de cifras macroeconómicas, es contagioso y recorre toda Europa. De manera velada, medidas como la deportación de gitanos que pretende ahora Salvini ya han sucedido… y Europa ha mirado para otro lado. No crean que hay mucha diferencia entre subastar al peso la cuota de refugiados a acoger, como hizo la Unión Europa (UE) para luego ni siquiera cumplir, con lo que hace Salvini. De verdad, no se lleven las manos a la cabeza cuando Salvini abre su bocaza fascista y olviden selectivamente a esa Europa que comerció refugiados con Turquía.

Lo que nos toca a nosotr@s, como ciudadan@s, es tomar conciencia de ello. Resultados de encuestas como la que publica ahora Oxfam Intermón , que revela que el 87% de l@s preguntad@s cree que los gobiernos europeos pueden hacer más por ayudar a las personas refugiadas son una muy buena noticia, aunque es preocupante ese otro 13%. Lo mismo sucede con que haya un 20% de la población, según este mismo estudio, que no se preocupa por el incremento de la xenofobia y el racismo.

Hay que hacerlo, hay que estar en guardia y no tolerar posturas de perfil. Cuando PP y Ciudadanos hablan de que necesitan, por ejemplo, consenso para  sacar los huesos de Franco del Valle de los Caídos es un error. El consenso debería darse por hecho. Escuchar ayer a Rivera defender las sensibilidades de quienes están del lado del dictador da una idea muy clara de quién es, de dónde viene y a dónde se dirige el líder de la formación naranja. Quien no entienda que acabar de una vez por todas con las prebendas que todavía a día de hoy tiene el franquismo en España está desacreditado como demócrata.

“¿Quién da los carnés de demócrata?” Seguro que hay algún espabilad@, por lo general aborregado, que salta con esa pregunta. La respuesta en sencilla, “quien no te lo da a ti”, porque el mero hecho de formular esa pregunta ya te excluye. Es la soberanía popular la que ha de defender la democracia, con sus representantes políticos como servidores y no como jefes y, en ese sentido, es preciso arrinconar a los fascistas, ya sea sacando los huesos de Franco del lugar que no le corresponde o con duras sanciones económicas, por ejemplo, a Italia y quienes sigan los pasos de Salvini. Otra cosa es cavar una fosa en la que tarde o temprano, caeremos de una patada si no nos defendemos. En esto, tampoco nos tomarán en serio.