Opinion · Posos de anarquía

Con policías locales homófobos, ¿cómo no reivindicar el Orgullo LGTBI?

Parece mentira que se cumplan 40 años de la primera marcha del Orgullo Gay en Madrid y todavía estemos como estamos. ¿Que se ha avanzad0? Indudablemente, pero que todavía estamos rodeados de cavernícolas que discriminan, se burlan e intimidan a quienes disfrutan de otra sexualidad es innegable. Por eso, mal que le pese a muchas personas, hoy es un día para seguir reivindicando la igualdad del colectivo LGTBI.

Podemos desviar la atención con los muchos avances que se han producido, como una mayor sensibilización social o la ley de matrimonio homosexual que tantos años tuvo recurrida el Partido Popular (PP) haciendo gala de lo que es, una formación retrógrada hasta más no poder… incluso con críticas a la mercantilización que se hace de este día, que por supuesto se hace y contra la que tanto luchó mi querida Shangay Lily, a la que en días como hoy todavía echo más de menos… ¡si hasta se ha mercantilizado con el anticapitalismo!, ¿qué esperamos?

Es importante, en el día de hoy, guardar un huequito para todas esas conquistas de libertades y derechos que tanta lucha han costado. Sin embargo, más importante si cabe es volver a poner el foco en el largo camino que nos queda por recorrer.

No hace falta mucha palabrería para ilustrar lo que digo. Hace tan sólo un día, conocimos la sentencia en el juicio de Sonia Vivas, la policía local de Palma de Mallorca que, como ha constatado la Justicia, sufrió durante años acoso y discriminación por el mero hecho de ser mujer y, además, lesbiana. Imaginen si falta por avanzar que, en las filas de quienes deberían protegernos, de los garantes de nuestra seguridad, hay indeseables que cometen delitos de odio.

Es duro acudir durante años a tu trabajo y que los compañeros te llamen ‘Tijeritas’ o te llenen la moto de huevos y pregunten “si está rica la tortilla”. Es tan asquerosamente pueril que unos policías se pongan a jugar a piedra, papel o tijera cuando te ven aparecer porque eres lesbiana que uno se pregunta “¿y de verdad esta gentuza lleva pistola por la calle?”

Si lo que les cuento les parece una auténtica barbaridad, pregúntense por la sentencia: absueltos del delito contra la integridad moral y lesiones psíquicas. ¿Por qué, si el tribunal ha confirmado que se produjo la homofobia? Pues porque los hechos han prescrito. No se han librado, al menos, de los delitos de coacciones y de denuncia falsa (porque uno de ellos hasta llegó a formular una denuncia falsa acusándola de haber agredido a un detenido para vengarse de ella).

Ni siquiera voy a profundizar en lo injusto de la sentencia, en cómo determinados delitos, cuando se ejercen desde cierta posición, como es la de un policía, no deberían prescribir, más aún si se continúan en esa misma posición. La ley es tan falible como los legisladores que la crean, ni más ni menos. Así que, si creen que todavía no es necesario salir a la calle un día como hoy, o hablar con su entorno familiar y de amistad de en qué punto nos encontramos, ya les he dado un motivo…

Lo triste es que hay muchos más motivos. ¿Visión pesimista? En absoluto, porque cada cavernícola que no ve más allá de sus narices lo único que hace es incentivarnos aún más para lograr la plena igualdad de las personas, independientemente de su sexo o sexualidad.