Nos estamos recuperando

No sé si se han enterado ya pero nos estamos recuperando. Lo ha dicho el presidente del gobierno: “Nos estamos recuperando, nos estamos recuperando”. Lo dice como un mantra al mirarse al espejo todas las mañanas, al lavarse la cara, al ducharse, al peinarse. Lo repite al saludar al portero, al ujier, al chófer:

–Buenos días, nos estamos recuperando, ¿eh? Y qué sol tan espléndido, ¿verdad?

–Buenos días, presidente. Hace un frío del carajo, está lloviendo a cántaros y no se ve ni el cabo de la calle.

–Cierto, cierto. Pero nos estamos recuperando, que conste.

Se conoce que Mariano debe de estar leyendo filosofía política, repasando a los clásicos del pensamiento positivo: Paulo Coelho, Leoncio el León, Joseph Goebbels. Estas navidades ha debido ir al cine a ver Lluvia de albóndigas 2, y se lo ha tomado en serio. “Podrían llover albóndigas del cielo, ¿por qué no? Cosas más raras se han visto”. Loco de optimismo, le ha pedido a su secretaria que le ponga por teléfono uno a uno a sus ministros y les ha repetido la consigna:

–Buenos días, Luis, feliz año. ¿Has visto cómo nos estamos recuperando?

–Perdona, presidente, ¿cómo dices?

–Que nos estamos recuperando. Es un hecho.

–Pero si la tasa de desempleo ronda el 26% y hace menos de dos semanas Fátima anunció que íbamos a cumplir con los ajustes propuestos por Bruselas.

–¿Bruselas? Y qué sabran ésos, hombre. ¡Que nosotros somos españoles, Luis! ¡Españoles de pura raza! ¡Como Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo!

–Bueno, lo que tú digas, presidente. ¿Qué le digo a Fátima, entonces?

–Que nos estamos recuperando.

El presidente ha decidido que el año 2014 será el de la recuperación, igual que el 2012 fue el del ajuste y el 2013 el de las reformas.

–¿Reformas? Hombre, presidente, reformar, lo que se dice reformar no es que hayamos reformado mucho.

–Anda, anda, Soraya, no me seas aguafiestas, que esta noche es nochebuena.

–Estamos a dos de enero, presidente.

–Mejor me lo pones, hija. Ea, ya pasó lo peor, ya se acabó el mal rato. Ha sido culpa del 2013. El 13 es que trae mala suerte, ¿sabes?

–Presidente, no achacarás a la mala suerte el que hayamos sangrado a impuestos a las clases medias, bajado los sueldos, facilitado más aun el despido y congelado las pensiones. Eso de reforma tiene más bien poco.

–Bueno, bueno, pero prácticamente hemos cumplido íntegro el programa electoral.

–Sí, el de Rubalcaba.

–Mujer, no te pongas así. Todo es culpa de Zapatero. ¿Qué otra cosa ibamos a hacer?

–¿Cumplir con el nuestro? ¿Atajar la corrupción, acabar con los privilegios de la clase política, adelgazar la administración pública?

–¿Adelgazar? ¿Más? Pero si estoy hecho un maratoniano, mujer. Tres kilómetros todas las mañanas. Algo más habremos hecho.

–Pues sí. Prácticamente hemos destruido la educación hasta los cimientos, arrasado la cultura y desmantelado la seguridad social.

–Vale, pero que conste que eso lo hemos hecho porque nos ha dado la gana, ¿eh? No porque me lo mandara la Merkel.

–Ahí tienes toda la razón, presidente. Y además está la ley del aborto.

–Es que Gallardón no me falla. La tasa de natalidad se va a poner por las nubes. Los niños siempre nacen con un pan debajo del brazo. ¿Ves como yo tenía razón? Nos estamos recuperando.