El CNI al servicio de su majestad

Lan Diep, un concejal de San José, California, juró el cargo sobre una réplica del escudo del Capitán América en vez de hacerlo sobre una Biblia alegando que el escudo del superhéroe “representa los ideales de Estados Unidos”. No parece una elección descabellada teniendo en cuenta que la Biblia ha sido también, a lo largo de mucho tiempo, el tabernáculo ideológico del Ku-Klux-Klan y de los supremacistas blancos. Tampoco está muy claro que el juramento sobre las obras completas del superhéroe favorito de una tribu judía primitiva sea más efectivo que el juramento proclamado sobre un personaje de ficción de un tebeo. Después de todo, sobre la Biblia han jurado innumerables funcionarios que luego han mentido, robado y asesinado sin que los fulminara un rayo desde el cielo. Falta por comprobar si el Capitán América tiene mejores reflejos que el Jehová del Antiguo Testamento.

Personalmente creo que lo que guió a Lan Diep fue una decisión estética. Al fin y al cabo, los colores y el diseño del escudo del Capitán América coinciden puntualmente con los de la bandera estadounidense. Es cierto que, representar, lo que se dice representar los ideales de Estados Unidos, Hulk los representa mucho mejor que el Capitán América, pero jurar sobre un monigote verde queda un poco raro; los contribuyentes podían pensar que Diep estaba jurando sobre un bote de Mr. Proper. Con el escudo del Capitán América, el concejal tiene un salvoconducto si un día el presidente Trump empieza las deportaciones de ciudadanos orientales. Así se le nota menos la cara de chino.

De cualquier modo, en este asunto de los superpoderes no hay nada certificado, excepto en el caso de los procedentes de la sangre real, una variación del Rh que confiere a sus portadores dones milagrosos. Por ejemplo, al rey emérito de España le caen encima un día sí y otro también implicaciones en tramas chungas de chantaje policial y como si le cayera encima confeti. Bárbara Rey, Corinna Sayn-Wittgenstein, el clan Pujol, la trama Gürtel… cualquier día algún desalmado va a intentar relacionarlo con Urdangarín y se va a liar parda. También disfrutó durante muchos años del don de la invisibilidad -para que ninguno de sus súbditos sospecháramos de sus aventurillas extramatrimoniales- pero con la vejez, la invisibilidad se le fue desgastando. Además, al final se ha descubierto que la invisibilidad no le hacía ninguna falta, teniendo, como tiene, al CNI a su absoluta disposición. 007 al servicio de su majestad es una mierda al lado del CNI.

Los demás superpoderes los recoge un inciso del artículo 56 de la Constitución Española: “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. Los padres de la Constitución tuvieron mucho cuidado a la hora de redactarlo porque el orden de los factores podía alterar el producto: “La persona del rey es irresponsable y no está sujeta a violación”. Fue un inciso que leyó muy atentamente uno de los dibujantes de la serie X-Men cuando decidieron vestir a Magneto con el uniforme de gala del rey de España, una licencia artística que molestó bastante a la Casa Real. Por lo menos podían haberle usado el uniforme para Los 4 Fantásticos, que son superhéroes mucho más familiares.