Mariano en cuerpo y plasma

Igual que con Harrison Ford, con Mariano siempre nos quedará la duda de si es un ser humano de verdad o un replicante de última generación. En Blade Runner, o al menos en la primera versión estrenada en cines, quedaba claro que lo importante no era si un ser humano podía esconder una máquina, sino más bien si una máquina podía alcanzar la categoría de ser humano. Roy Batty -espléndido Rutger Hauer- conseguía un alma en el momento de su defunción a través del vuelo de una paloma y del parlamento mortuorio más glorioso del séptimo arte. La lectura revisionista de Ridley Scott, sugiriendo que Deckard también podría venir fabricado en serie, decía exactamente lo contrario del credo igualitario contenido en la Declaración de los Derechos del Hombre. Porque no es lo mismo respetar a los que no son como tú porque tienen los mismos derechos que tú, que respetarlos porque un día tú podrías ser como ellos.

Blade Runner profetizaba los tiempos en que los emigrantes llegarían a las costas de Europa y tendrían que pasar un test Voight-Kampff para demostrar si merecen el título de ciudadanos. No les hicieron la misma prueba de humanidad a los judíos que emigraron a Israel, ni a los españoles que buscaron asilo en Argentina, ni tampoco a los millones de europeos que abandonaron el continente huyendo de la bota nazi. Ocurre que la Historia con mayúsculas ha progresado tanto que hemos vuelto a Mesopotamia: ahora mismo, gracias a un negro llamado Obama, están vendiendo otra vez esclavos negros en los puertos de Libia.

A ese mismo tipo de progreso tecnológico, que acaba dando varias vueltas de campana, hay que atribuir el éxito de los ingenieros que han programado a Mariano Rajoy en el rol de presidente. Frente a los Nexus 6, capaces de increíbles proezas intelectuales y físicas, y prácticamente indistinguibles de una persona, el Nexus Marianus apenas puede avanzar a trote cochinero y se trabuca cada tres palabras, pero es imposible distinguirlo de un gallego cualquiera. Y frente a los recuerdos falsos de los Nexus 7, que les proporcionaban una memoria casi perfecta, el Nexus Marianus posee una memoria bastante imperfecta, lo que le permite formar recuerdos falsos, olvidar colaboradores caídos en desgracia y personas de las que usted me habla. No recuerda nada, salvo alguna cosa.

La PP Corporation asegura que es mejor -por su seguridad pero también por su imagen- que Mariano comparezca por videoconferencia como testigo de la trama Gürtel. En cambio resulta más conveniente -por su imagen pero también por su seguridad- que comparezca en persona a los partidos de fútbol. Son las ventajas de contar con un presidente en cuerpo y plasma. Al fin y al cabo hay que ser un cazador de replicantes para distinguir uno de otro y tampoco es que haya mucha diferencia. El miércoles unos periodistas le preguntaron en los pasillos del Congreso qué tal iban esas imputaciones y se les escurrió como si la conexión fuese borrosa. “No, por favor, es que es todos los días” se le oyó decir, antes de que apareciera la carta de ajuste. Ha visto cosas que vosotros no creeríais: ex ministros declarando a las puertas de los juzgados y catalanes haciendo cosas. Todos esos momentos se perderán como sobres en los pasillos de Génova. Es hora de reír.