Cárdenas y el orgullo cuñado

Javier Cárdenas se hizo famoso a comienzos de los noventa entrevistando a frikis en su sección del programa Al ataque, una carnicería a micro descubierto que prosiguió en Crónicas Marcianas y en la que descubrió a artistas como Tristanbraker, Tamara, Leonardo Dantés, Paco Porras, Carmen de Mairena o Joan Antoni Estades de Moncaire. Parecía fácil, pero hacía falta sangre fría, contención facial y, sobre todo, un instinto infalible para detectar el talento. Probablemente el más célebre de todos ellos fuese Carlos Jesús, un vidente de Dos Hermanas que, después de sufrir dos descargas eléctricas -una en Martorell, la otra en Mataró- vio a Cristo descolgándose desde una claraboya enfrente de una churrería. Desde entonces ha dedicado su vida a la curación mediante imposición de manos y a realizar viajes astrales por Ganímedes, Raticulín y otros astros intergalácticos. Gracias a Cárdenas, al pobre Carlos Jesús lo brearon a base de chistes e imitaciones, aunque tuvo más suerte que su predecesor, al que crucificaron vivo en el Gólgota.

Sin embargo, por espectacular que pueda parecer, el trabajo de recolectar personajes grotescos no era más que un preámbulo. Gracias a este duro entrenamiento periodístico, Cárdenas se estaba preparando para algo mucho más complicado: entrevistarse a sí mismo. Lleva en ello décadas, en diversos programas de radio, pero ahora TVE le ha dado barra libre para que se explaye a gusto. Las malas lenguas aseguran que lo han colocado allí en plan cuota, para rellenar el hueco dejado por la inolvidable Mariló Montero. En efecto, a la prevención contra la donación de órganos (ya que el alma de un asesino podía heredarse fácilmente a través de un trasplante de corazón o de hígado), Cárdenas ha sumado el riesgo ante la vacunación indiscriminada, puesto que hay análisis científicos que demuestran que quizá el autismo pueda desarrollarse por culpa de una vacuna mal puesta. Por algo Cárdenas estudió años enteros codo con codo junto a Paco Porras, adivinando el futuro a base de diseccionar cebollas.

De la comedia de trazo grueso y dedo faltón, Cárdenas ha saltado al drama autobiográfico y la mayoría no se ha dado cuenta. Creen que todavía anda de broma. Aún estaba caliente la polémica sobre el autismo cuando Cárdenas llevó al programa otro de sus descubrimientos, el especialista en morfopsicología Julián Gabarre, un experto en desvelar rasgos ocultos de la personalidad a través del examen del rostro de una persona. Gabarre explicó que esta técnica podía emplearse, por ejemplo, para descubrir si el sujeto en cuestión era proclive a la psicopatía.

De inmediato Cárdenas pasó la entrevista a primera persona y le pidió a Gabarre que le morfopsiconalizara para ver qué sacaba en claro: el experto declaró que en su cara veía “un hombre de acción, emoción, conquista y cambio”. Podía haber resumido el dictamen en una sola palabra: cuñado. Cárdenas es el cuñado por antonomasia de la radio y la tele españolas, y lo es desde sus gloriosos inicios, ya que Alfonso Arús lo fichó para el programa Força Barça precisamente porque era su cuñado. Carlos Jesús guardaba muchas personalidades en su interior, aunque principalmente había dos: Micael y Crístofer. Sin sospecharlo, Cárdenas fue abducido por Carlos Jesús y ahora nos habla desde el planeta Raticulín revelando los numerosos fraudes de la ciencia médica. Benditos seáis.