El pifostio catalán

El referéndum catalán, que para algunos comentaristas ya ha alcanzado el rango de huracán y para otros el de terremoto, está empezando a adquirir a marchas forzadas la categoría de pifostio. Pifostio es un término no admitido todavía por la RAE -la cual ha admitido sin el menor empacho palabros mucho peores- cuyos orígenes no parecen nada claros, aunque podría surgir de un híbrido afortunado entre “pifia” y “hostión”. Hablando de la RAE, su académico más batallador, Arturo Pérez-Reverte, entró hace unos días al trapo de una comparación poco afortunada de Julian Assange, a quien no se le ocurrió otra cosa que ilustrar la epopeya del independentismo catalán con la famosa foto de la plaza de Tiananmen en la que un hombre solo, de pie, detiene un desfile de tanques. Al fundador de Wikileaks sólo le faltó pintar a aquel chino admirable una barretina para culminar el disparate, pero se superó pocos tuits después cuando comparó el abuso de Cataluña con el de Pancho Sánchez. Debo confesar que, durante unos minutos, fantaseé con la posibilidad de un Quijote mexicano, un Quijote con guitarrón y sombrero de mariachi.

Ahora se ha descubierto que Assange, lejos de arredrarse, se ha involucrado en el procés hasta el punto de ofrecer su colaboración para abrir una nueva web para el referéndum después de que la Guardia Civil cerrara la página oficial este miércoles. Emboscado desde hace años en la embajada de Ecuador en Londres y paladín de varias y nobles causas, Assange no sólo ha confundido a Sancho Panza con un espalda mojada sino a los gigantes con molinos de viento. Algo lógico teniendo en cuenta el jaleo que se ha formado en torno a la independencia catalana, el cual, visto desde fuera, se entiende tan poco como visto desde dentro.

En efecto, ante la amenaza de cerrar los colegios electorales y secuestrar las urnas en un proceso paralelo al procés y también muy democrático, el diputado de ERC Gabriel Rufián se presentó en el Congreso de los Diputados con una impresora para demostrar que los catalanes pueden ser los primeros en inaugurar las votaciones portátiles. La respuesta del gobierno mariano no se hizo esperar y este mismo jueves anunció que, aparte de requisar urnas y papeletas, estaba dispuesto a cortar la luz en los colegios electorales para impedir el referéndum. Con ello, la desconexión del estado español propuesta por los independentistas habrá alcanzado el punto decisivo: el del enchufe. Eso sin contar con que ahora, al autismo político generalizado se va a sumar el desbarajuste de las compañías eléctricas. Probablemente el lunes Rufián se presentará en el Congreso con un paquete de pilas y una batería de coche.

A todo esto, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker ha terminado de aclarar el pifostio y de agitar el patio de esta santa comunidad de vecinos con una serie de declaraciones contradictorias en las que primero afirmó que si los catalanes tirasen por el camino de la independencia, pues a la Unión Europea no le quedaría más remedio que acatar esa decisión. Aunque, eso sí, la opinión de Bruselas sobre el referéndum catalán es “lo que digan las Cortes y el Constitucional”. Circula desde hace años por las redes una cita del Quijote que reza así: “Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía sino justicia”. En realidad es una cita falsa, en el Quijote dice: “Amigo Pancho”.