Mariano se sucede a sí mismo

David Torres

El mensaje de Pablo Iglesias en las redes sociales, anunciando que Irene Montero y él van a tener mellizos, ha revolucionado a buena parte de los tradicionales enemigos de la formación morada, quienes han echado cuentas y ven que, si no se andan con ojo, Podemos podría tener dos votantes más para dentro de 19 años. Es más, han descubierto que los podemitas son capaces de reproducirse a través de métodos naturales, puesto que hasta la fecha se pensaba que proliferaban únicamente mediante asambleas. El comunicado ha sacado de sus casillas muy especialmente al vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, quien se pregunta cómo es posible que un partido político que nació en la calle pueda estar controlado únicamente por un señor y su novia que hacen y deshacen a su antojo, no como el PP, que nació del sobaco de Fraga, que sigue haciendo y deshaciendo a su antojo, y que desde entonces sigue descontrolado.

Resulta cuando menos curioso que Maroto diga ahora estas cosas cuando hace poco más de un año, mientras se celebraba el congreso de Vistalegre, Rafael Hernando aseguraba que los líderes podemitas estaban debatiendo a botellazos al tiempo que sacrificaban a Errejón en un altar a Lenin. Esta doble perspectiva coloca a Podemos en una situación ambivalente, la de hippies que se dedican a hacer purgas a traición y la de chavistas revolucionarios que pretenden hacer saltar las riendas del Estado mediante terribles inyecciones de merengue. Por un lado los acusan de empalagosos, de almibarados y de cursis; por el mismo lado, de intransigentes, de estalinistas y de jacobinos. En cualquier momento uno de los trillizos exorcistas del PP (Casado, Maroto o Hernando) advertirá que Montero e Iglesias en realidad están esperando al Anticristo y a su hermano gemelo.

Como buenos cristianos, a los chicos del PP les preocupa más la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Siempre miran hacia la izquierda para ver cómo se resuelve cualquier problema interno o externo, incluido el problema de esos señores de bien que llevan toda la vida viviendo dentro de un armario. Así, montaron una boda gay por todo lo alto con Maroto de protagonista para hacer olvidar el bochorno de tantas ocasiones en que dijeron que los homosexuales son enfermos mentales y las bodas gays un esperpento entre peras y manzanas. Ahora, alarmados ante la más que probable multiplicación de Iglesias y Monteros, se encuentran ante el problema de la sucesión de Mariano, un hombre que no tiene recambio posible no sólo porque con él rompieron el molde sino porque detrás del uno va el dos, pero después del cero va el cero.

Según los especialistas, hay al menos cinco candidatos preparados para la sucesión mariana: Cospedal, Santamaría, Feijóo, Pastor y Cifuentes. Todos tienen sus más y sus menos, sobre todo Cifuentes, aunque Mariano no descarta volver a presentarse otra vez a unas elecciones. Puesto que son, más que nada, demócratas, la última vez que se enfrentaron a un dilema similar lo resolvieron mediante un cuaderno azul y el método del dedo. Jose Mari escribió tres nombres en el cuaderno y cantó el pito pito gorgorito durante meses hasta que el cansancio y la ley de la gravedad hicieron el resto. Ahora tienen otro cuaderno con más nombres, de puño y letra de Bárcenas, prácticamente el único tema que provoca debates entre los populares.