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El problema Coentrao

14 sep 2011
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Como estaba previsto, resultó más sencillo cambiarle al Madrid el color de su camiseta centenaria que ver a Mourinho bajarse de una de sus ideas. El técnico luso ha dicho que Coentrao es medio centro y de ahí en Zagreb tampoco se bajó. Es su fichaje personal y, aunque con calzador, le tiene guardado un hueco en el once rojiblanco.

No le funcionó el experimento ante el Getafe, cuando el jugador luso confirmó su capacidad para estar en todas partes, pero no la inteligencia táctica para distribuir sus apariciones en el lugar correcto a la hora justa. Su inclusión entonces junto a Xabi generó confusión y alboroto en el juego, un punto inconveniente de irracionalidad. Y de su desbocado ida y vuelta lo mismo llegó al rechace de una ocasión nítida en ataque que deshabilitó un fuera de juego en la otra punta por quedarse cuando salían los centrales. Ayer, Coentrao repitió sitio en el eje, esta vez más estático pero igual de desorientado, y los reds reprodujeron defectos, jamás impusieron el control. Más que asociarse con Xabi, el rubio le complicó otra vez la vida.

El Madrid tuvo más ocasiones que el Dinamo (el portero fue su héroe), lo que dio justicia a su victoria, pero no jugó bien. Ni siquiera mejor. No fue un todo compacto, sino un equipo partido. No sólo por culpa de Coentrao, pero, ubicado en el sitio clave para poner orden, el lateral no sabe sujetar la anarquía. Da igual. Mou no renuncia. Antes el Madrid entrega el blanco.

Diez apuntes a la primera jornada

12 sep 2011
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1. Mourinho se vuelve más educado (tampoco exageradamente) cuando los árbitros se equivocan a su favor.

2. Coentrao muestra capacidad física para estar en todas partes (en algunas, cuando no debe), pero provoca confusión en el juego general del Madrid. Un riesgo como medio centro.

3. Rotar en la segunda jornada, cuando el descanso se distribuye pero no se necesita, destila un punto de prepotencia. Mou estuvo más responsable que Guardiola en su alineación.

4. Falcao rindió más o menos igual en la primera jornada, sentado en el palco del Calderón, que en la segunda, sobre el césped de Mestalla.

5. Si se pone, Cristiano también es capaz de pasar como los ángeles. Su asistencia a Benzema, brutal.

6. Al calor de un nuevo gol de Soldado (mérito tuvo Miranda en el tanto), hay quien ya le reclama en la selección. Del Bosque lo vio, desde luego, in situ. Y está claro, para ver a Reyes no iba a estar el seleccionador en Mestalla. Por ahí no pasa.

7. Miguel demostró que un perdón a tiempo es una victoria.

8. El Atlético decidió que la Liga empezaba más tarde. Así que, dos jornadas después, sigue en pretemporada. Con buena pinta, pero aún de pruebas. El equipo tiene prisa por entregarse a Diego.

9. Alexis Sánchez ya ha probado cómo se las gastan en esta Liga. Los árbitros hacen la vista gorda a muchas patadas. Estrada no vio ni amarilla.

10. El Villarreal con diez fue tanto como el Sevilla con once. Rossi vale doble.

Las tanganas se afean, no se celebran

05 sep 2011
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La verdad es que a Del Bosque la naturalidad siempre le dio resultado. Rebajó muchos incendios a golpe de flema, normalidad y un punto de indiferencia. Sin pararse a discutir. Y tampoco se detiene ahora, cuando su equipo emite señales de prepotencia y sus elecciones ponen en entredicho su criterio. Arbeloa, uno de los jugadores que han vuelto sospechosas sus decisiones, prefiere entrar al combate agarrado al manual de su otro jefe (“algunos tienen ganas de que a España las cosas nos vayan mal”). Pero Del Bosque no cae tan bajo (“si alguien critica, también es lícito”); simplemente silba y sin perder los modales confía en que la calidad de los jugadores resuelva por sí sola los contratiempos.

Hasta ahí, todo es aceptable: los reproches externos y el escepticismo ante los mismos del técnico campeón del mundo. Pero entre los episodios que dañan la imagen de La Roja hay uno que no conviene rebajar de importancia ni dejar pasar de largo. Son asuntos que atajar a tiempo. Y en voz bien alta. Tres días después de los incidentes del final del partido ante Chile, con Arbeloa, Busquets y Ramos ejerciendo de matones por capricho, repartiendo manotazos y empujones, ni se han pedido disculpas ni se han sacado los colores a nadie. Casi al contrario, buena parte de la prensa ha coreado como machotes camaradas a los agitadores y hasta Iniesta ha celebrado los puñetazos como prueba inequívoca de unidad (“la tangana escenifica que somos un equipo”).

Del Bosque, aunque ayer soltó un tímido “no es edificante”, ha optado por relativizar en público los hechos. Y no debería. El mayor riesgo que corre su admirada selección es contagiarse de esa suciedad que los clásicos han puesto de moda y se defiende a ciegas desde cada una de sus trincheras. Pero conductas así no pueden festejarse ni disculparse. Ya que la prensa de camiseta no ayuda, le toca al técnico afear a los malos sin ambigüedad (aunque sean sus protegidos) y poner orden de una vez.

Marta no era un ejemplo

01 sep 2011
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Un año más, Oviedo anunciará hoy al ganador del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, un galardón que dice condecorar “a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones que, además de la ejemplaridad de su vida y obra, haya conseguido nuevas metas en la lucha del hombre por superarse a sí mismo y contribuido con su esfuerzo, de manera extraordinaria, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes”.

Pese al afán clarificador de la teoría, el jurado no acostumbra a pronunciarse según un criterio fijo. No se sabe aún hacia dónde derivará hoy su contradicción, pero, conocidos los finalistas (Raúl,
Gebrselassie, el equipo español de sincronizada, Longo y Edurne), ya es lo de menos. La 25ª edición ha evitado el mayor de los sonrojos, que procedía de la presencia entre los 19 candidatos de Marta Domínguez.

La atleta palentina no se llevó el galardón en sus mejores años, cuando emocionó como un ejemplo de superación, no salió a hombros en 2009, tras colgarse el oro en los Mundiales de Berlín. Pero irrumpió, y con fuerza, entre los candidatos de 2011, un curso cuya única aportación a su currículum, maternidad al margen, procede de su implicación en una trama de dopaje aún por resolver. Es verdad que Marta fue sobreseída de los cargos por tráfico de sustancias prohibidas, pero sigue imputada por presunto delito fiscal y, sobre todo, implicada en la operación como sujeto pasivo de dopaje. Es decir, aún está bajo sospecha.

Simplemente mencionarla entre los nominados, con el propósito de reparar no se sabe qué afrenta, sonaba a provocación. Sobre todo hacia los deportistas limpios. Su candidatura fue validada por la organización, pero el jurado la ha derribado a tiempo. Cómo si no puede pretenderse luego que a España se la mire de otra forma desde fuera.

Mourinho le da el primer aviso a Florentino

21 ago 2011
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Tarde o temprano podía ocurrir. Florentino Pérez corría el riesgo de que las balas incontroladas de Mourinho, con barra libre para disparar, una vez se le volvieran. El presidente detectó el peligro hace tiempo. Las encuestas que utiliza de termómetro le contaron que una frase en contra del nuevo mesías del madridismo puede llevárselo por delante. Y por eso le entregó sin rechistar al técnico la cabeza de quien protegía a la institución y le cubría personalmente . Y por eso le deja hacer y obrar a sus anchas, incluso contra los principios sagrados del club. Pero destituido Valdano, es Pérez quien camina sobre el alambre y sin red, expuesto a que el entrenador, que manda, baje de repente su pulgar.

Y algo de eso ocurrió ayer a modo de advertencia. Con el mismo arma, además, que tumbó de forma irreversible a Valdano tras decir simplemente que el técnico había dado “un paso al costado”. Ante la pasividad de la superioridad, el técnico desató entonces a su ‘rottweiler’, “Valdano es el portavoz del club, pero que yo sepa no es el de Mou”, y ya no volvió a saberse más del director general.

Ayer, convencido de que Florentino estaba detrás de ciertas páginas (que decían que, aunque dándole como airosa salida el papel de víctima, el presidente había hecho ver a un arrepentido Mourinho que su dedazo fue injustificable), el técnico volvió a lanzar al frente al portavoz personal que emplea para ajustar cuentas en asuntos internos. ‘Cuidado con lo que hace, presidente, conmigo pocas bromas’, vino a decir el mensaje al que puso voz Eladio Paramés en As para desmontar el periférico y tibio plan institucional de, sin enojar al causante, cumplir con los puristas tras el incendio de la Supercopa: “Mourinho no tiene de qué arrepentirse; sólo está defendiendo los intereses del Real Madrid”. Desautorizado el club, el balón está otra vez en los pies de Florentino. Eso sí, con la pistola de Mourinho apuntándole.

Mou nunca manejó un arma tan poderosa

19 ago 2011
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No hay demasiado espacio para la discusión sobre las sucias escenas que dejaron los últimos minutos de la Supercopa. No hay ninguno, desde luego, por el que pueda escaparse Mourinho, sorprendido por la señal personalizada de TVE en un comportamiento indecente. Su dedo en el ojo de Tito Vilanova, tras un furtivo ataque por la espalda cuando imaginaba que el foco de las miradas estaba unos metros por delante, ya ha dado la vuelta al mundo. No tiene tampoco salida su impertinente y cínica comparecencia posterior, desconsiderado con el rival, faltón con su víctima y falso con su propia conducta. Mou pudo salir del Camp Nou condecorado por la dificultad táctica que le planteó al Barça, pero prefirió proyectar voluntariamente lo peor de sí mismo.

El luso estuvo mal, muy mal, no caben atenuantes ni comparaciones. Mourinho manchó de nuevo la imagen del club que representa. Y, sin embargo, nadie se lo afea dentro de esa casa. Algunos tuercen el gesto en privado, pero ni por asomo se atreven a insinuárselo al oído del portugués, mucho menos en público. El Madrid no condena los hechos, no emite reproches, se acoge al silencio como respaldo oficial a quien ha derruido el viejo señorío. Florentino parece amordazado.

El problema es que la institución ya es Mourinho. Tiene al madridismo sometido o hipnotizado. Le obedecen la grada y los despachos. El único discurso oficial es el suyo. Así que no esperen un reproche, ni un simple comunicado con el que proteger el buen nombre del escudo y sus viejos principios. Manda Mourinho, que realmente no ha cambiado, siempre fue así de desagradable. La novedad es que ahora tiene al Madrid en sus manos. Y nunca había manejado un arma tan poderosa. El peligro salta a la vista.

Y como siempre, el rey Messi

18 ago 2011
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Otro canto al fútbol para no parpadear tristemente ensuciado al final. Con mensaje desde las alineaciones (Mourinho señaló a Marcelo con la del Madrid y Guardiola se señaló a sí mismo con la del Barça) y mucho que paladear. Las trampas tácticas del entrenador portugués (un hombre permanente sobre Busquets, ya fuera Özil o Benzema, como idea más interesante) y la pericia azulgrana, a partir de su fe innegociable en el modelo para sortearlas… La capacidad de Pepe para multiplicarse, primero por lo civil y luego, no puede evitarlo, por lo criminal o la serenidad de Iniesta para deslizarse y definir… El carácter de los blancos para mantenerse de pie donde en otros tiempos se derrumbaban, para seguir y seguir, o el oficio redentor de Mascherano… Y sobre todo, el talento infinito de Messi para depositar preciosismo, delicadeza y trascendencia incluso en los días de máxima vigilancia…
Porque fue Messi, que casi saltó al césped de la Supercopa nada más bajarse del avión y las vacaciones, el que finalmente la decidió. En la ida, cuando consiguió desmentir lo que contaba en sus dos primeras y únicas apariciones. Y en la vuelta, un duelo más parejo, grande en juego, cargado de ida y vuelta y rebosante de intensidad, con tres maniobras de mejor jugador del mundo. En la primera para montar la jugada, en las dos siguientes también para finalizarlas.
Y si en un Madrid-Barça siempre hay al fondo un combate paralelo entre los dos mejores futbolistas del planeta, Messi volvió a sacarle demasiados cuerpos a su opositor. Cristiano acabó otra vez superado, herido de ansiedad y frustración. Messi, en cambio, volvió a salir a hombros. Sin una presencia abusiva, pero con una influencia definitiva y terminal. Es el mejor.

Karanka vuelve a doblar a Mou

16 ago 2011
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Mourinho quiere disfrazar de normalidad y buenas intenciones una práctica que se acerca decididamente al menosprecio. Un ejercicio al que acude con insistencia el luso, según un criterio imprevisible y caprichoso, y que concluye en desconsideración hacia los hinchas, los clubes, la competición, los interlocutores, el aspirante a empleado del mes que mueve de un lado a otro como una marioneta y finalmente incluso hacia sí mismo y el puesto que desempeña. Pero Mourinho, elevado por el madridismo a la categoría de dios, se siente por encima de la institución y realmente dentro de la misma no hay ya quien le tosa. Así que cuando quiere, habla, y cuando no, manda a Karanka, que se deja hacer sin rechistar.

Pero aunque se esconda detrás de la cortina, también incluso después de una jornada que le dejó en muy buen lugar como entrenador y antes del primer título del curso, es obligado atribuirle al portugués la procedencia del mensaje que propaga su segunda boca. Así que, pese a las excelentes sensaciones que dejó su Madrid en el primer asalto de la Supercopa, cabe sentenciar que la obsesión del técnico sigue instalada, además de en dar la nota, en el victimismo y la conspiración arbitral. Una paranoia sobre la que, con su propia voz o tras la de su ayudante, está dispuesto a reincidir.

Fue ese pasaje lo peor (junto a la brutalidad de Pepe y, en menor medida, la exageración de Alves) que dejó un delicioso combate que ganó en méritos blancos con respecto a los últimos clásicos y perdió en personajes malos. Ya se verá lo que deja hoy la vuelta. Lo seguro es que Mou, o el que le dobla en ciertas escenas, ya va señalando a quién adjudicar un posible desenlace adverso.

El Madrid consigue hacer jugar mal al Barça

14 ago 2011
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Los éxitos del mejor Barça pasaban por ser la consecuencia directa de un juego superlativo, avasallador con la pelota y el ataque. Una relación directa entre el fútbol y el marcador que se hacía especialmente literal en sus duelos contra el Madrid. Ayer, en una primera mitad embustera, ocurrió lo contrario: los azulgrana alcanzaron el descanso con una victoria que no se ajustó ni de lejos a la verdad.

De la peor primera parte de su vida (mérito del entramado que le preparó Mou), del desencuentro más profundo con el balón que se le recuerda (54% frente a 46% de posesión a favor del Madrid en ese tramo), el Barça arañó una victoria provisional inexplicable. Los blancos se comieron a su enemigo en 20 minutos, le ahogaron en la salida presionando muy arriba, no le dejaron ni respirar. Luego, ya con el 1-0, aflojaron y retrocedieron, cometieron más faltas que recuperaciones y buscaron con menos intención que precipitación la puerta de Valdés, pero en ningún caso se ganaron que le dieran la vuelta de la nada (dos tiros frente a nueve).

La segunda mitad fue otra cosa, ya no tan desigual, pero que dejó también al Madrid en muy buen lugar. Y ya no tanto por juego o táctica, sino por carácter y revoluciones, por capacidad para levantarse e intentarlo una y otra vez. El clásico confirmó las sensaciones del verano: el Madrid está mejor que de donde viene, y el Barça, peor. Pero por una vez el marcador fue a lo suyo y no hizo caso. Por eso la Supercopa sigue abierta.

Forlán y los riesgos de un aplauso fácil

03 ago 2011
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No está mal que un futbolista de acreditada falta de compromiso por una vez se dibuje comprometido. Que para atender un episodio trascendental del equipo que le paga aplace sus vacaciones. Eso sí, justo después de aplazarlas a su vez por cumplir con Uruguay, a quien (salvo en amistosos no negociados a su gusto) nunca falla. Un gesto simbólico más que efectivo (quizás hoy en la vuelta, tras una semana de entrenamientos, el Atlético se beneficie más de su rendimiento), pero interesante en todo caso como guiño hacia un propósito de enmienda.
No parece tan inteligente, sin embargo, el agradecimiento excesivo demostrado por la hinchada. A su conocida generosidad en el aliento, la grada unió el jueves el despecho por el dolor infinito generado por el Kun y se volcó por efecto rebote en el “uruguayo, uruguayo”: el mismo futbolista del que se hartó el curso pasado por su desinterés, su deslealtad y sus menosprecios al escudo. No ocurrió nada desde el insulto de mayo al elogio de agosto, sólo una gesta con otra camiseta (lo que abunda en la tesis de que rinde a capricho), pero el Calderón se entregó a coro a Forlán.
Y así, con un aplauso tan fácil, no es sencillo que un jugador se sienta exigido, mucho menos uno de por sí sospechoso. Son los gestores (y sus entrenadores) los que desataron la sensación de barra libre en el club y también los principales responsables de volver a imponer la exigencia. Pero la grada no debe desmarcarse.
Su aliento es tan bienintencionado como peligroso. Porque el conformismo indiferente de un futbolista, mal crónico que el Atlético no se quita de encima, se fomenta a menudo con carantoñas desenfocadas. O injustas. El jueves, Raúl García fue abucheado. Su pecado, jugar mal, muy mal. Pero nunca cruzarse de brazos, una actividad más frecuentada por ese señor de la melena rubia al que hoy renuevan las caricias. Y a lo mejor así Forlán vuelve a los goles y los sudores. Pero a lo peor regresa a las andadas.