Más viviendas contra la crisis inmobiliaria
JOSÉ MANUEL NAREDO
Cuando el aquelarre constructivo del último decenio ha acabado provocando en el país un notorio exceso de edificios y viviendas que la población no alcanza a comprar ni a alquilar, el reciente paquete de medidas reafirma la decisión de que el Estado compre suelo a las empresas inmobiliarias para promover la construcción de 200.000 viviendas, esta vez de precio protegido. Es como si al obeso enfermo de indigestión se le da como remedio una buena fabada.
Semejante despropósito, soslayado en el debate sobre el estado de la nación, obliga a recordar que diagnosticar bien los males del organismo económico es el primer paso para aliviarlos, en vez de agravarlos gastando en ello el escaso dinero público disponible.
El problema estriba en que los intereses inmobiliarios imperantes pesan tanto que a veces prohíben ver lo evidente: que el pasado boom inmobiliaro ha desplazado el problema desde la escasez de viviendas y locales hacia el exceso y
desocupación de los mismos, haciendo que España tenga ya más viviendas y más kilómetros de autopistas e infraestructuras per cápita que todos los países de la UE.
Cualquiera que recorra la geografía hispana se ha de topar por fuerza, no sólo con multitud de viviendas y oficinas en venta o en alquiler, sino con verdaderas ciudades o urbanizaciones fantasmas que, ya terminadas o todavía en construcción, esperan la llegada de las personas que algún día puedan habitarlas. Pero, junto a este exceso, han crecido el chabolismo, la infravivienda y el hacinamiento, solapándose así viviendas deshabitadas con habitantes sin vivienda. La aglomeración madrileña ejemplifica tal estado de cosas, al disponer de abundante patrimonio inmobiliario desocupado en el centro, en los PAU y en los municipios circundantes que han multiplicado su parque de viviendas, albergando megaproyectos como los realizados en Arroyomolinos (Xanadú), en Seseña (residencial El Quiñón) o en Yebes (Ciudad
Valdeluz).
En Madrid siguen adelante operaciones como la de Campamento y se activan otras nuevas como la de Chamartín. En Sevilla se inicia la construcción de una megatorre para añadir más millones de metros cuadrados edificados a un stock inmobiliario cuyo excesivo tamaño lastra la crisis. Cuando esto ocurre a lo largo y a lo ancho del territorio peninsular, parece claro que la parquedad de la demografía y de los bolsillos de la población retrasará durante lustros la digestión de tan desmesurado stock inmobiliario, dejando el territorio plagado de esqueletos y despojos de inmuebles fruto de tan sonado e irrepetible festín constructivo.
¿Para qué sirve el nuevo Ministerio de Vivienda si no aborda con firmeza los dos principales problemas de la crisis inmobiliaria actual? Esos problemas son: dar uso a un patrimonio inmobiliario sobredimensionado y de mala calidad que, paradójicamente, no ha resuelto las necesidades de vivienda de la población, y aligerar el excesivo endeudamiento de compradores y promotores, que ha traído el aumento de la morosidad y las suspensiones de pagos.
José Manuel Naredo es Economista y estadístico









Comentario por emilio rios morgado
22/05/2009 @ 17:35
El stock de pisos por vender es lamentable si pensamos que hay miles de personas que necesitan y desean acceder a una vivienda.Cual es el problema? .El precio.Es como si los almacenes estuvieran llenos de alimentos y esperaran a subi los precios, mientras la gente se moría de hambre.Y si hicieramos que funcionara el libre mercado? . Igual que subieron que vajen los precios .¿Es licito acaparar stocks de un bien social,cuando la gente lo necesita?.Los promotores con la ayuda de los bancos -y estos a la vez- aprovechan las ayudas y el precio bajo del dinero para mantener el citado stock sin vender.Esto es socialmente inmoral, y los salarios no van a subir de hoy para mañana para acceder a la compra de una vivienda para habitar, no para especular esperando el dinero negro y su blanqueo.¿A que espera este Govierno socialdemocrata defensor de la oferta y la demanda, para legislar e impedir que los inmuebles permanezcan años vacios .Otro dia me gustaria hablar de la Ley de arrendamientos urbanos…..
Comentario por Lola P.
22/05/2009 @ 21:51
Hombre, si para dar trabajo a tanto albañil en paro crearan ahora empresas de demolición de lo malamente construido y de creación de parques y espacios públicos para disfrute de todos, ganaríamos mucho. Es plantearse una pregunta positiva:”A ver, ¿y ahora qué hacemos con lo que hay?” y empezar a ponerlo todo en orden, gestionando correctamente los recursos y enmendando el despropósito. La conservación de tanto edificio vacío se hace costosa, empuja al deterioro, se desvaloriza. Limpiemos primero y luego hagámoslo de nuevo sensatamente (¡ese recurso tan barato que es la sensatez y lo poco que se usa!). Todo lo demás es abundar en el error. ¡Que me indemnicen, que me indemnicen! Pues no sé, depende del daño que le haya hecho usted al medio ambiente y al bien común, oiga. Y de gracias que no tenga que derribarlo usted solito con el mercedes, señorito. Uy, cómo está el patio.
Comentario por BEE
23/05/2009 @ 01:33
Hombre no estoy muy de acuerdo con tu relfexión. A mi parecer la medida a la que haces referencia y mediante la cual el gobierno se hace cargo de terreno para edificar viviendas de proteccion oficial no es tan descabellada , primero por que dara liquidez a las inmobiliarias y construcctoras para pagar y cambiar de negocio si desean, 2º Por que daran trabajo a otras tantas constructoras durante un tiempo y haran con ello circular el dinero, que esto no solo afeta a albañiles de apie de obra, 3º Por que la viviendo publica tiene limites y evita especuladores e incrementos altos del valor medio de la vivienda.
un saludo
Comentario por Lola P.
23/05/2009 @ 10:36
BEE,se entiende el modelo de negocio, claro. nada en contra. Edificar viviendas de protección oficial da trabajo a unos y casa a otros. Coherente. ¿Pero qué hacemos con los miles y miles de pisos construidos sin estrenar con sus ventanitas de colmena, de vacíos hoteles mastodónticos y de kilómetros y kilómetros de plazas duras, por nombrar algo? Al fin y al cabo se han construido para especular, no para satisfacer el derecho constitucional a la vivienda, y muchas veces pasando por encima de leyes y sentido común. Y si les ha salido la torta un pan y la inversión fallida, pues como en todo negocio: ajo y agua. El asunto es que al implicar a muchos parece un asunto nacional y no un negocio privado.Cuidadín, es negocio privado y sigue siéndolo.¿Por qué tenemos que comernos el marrón los demás?
Comentario por Lola P.
23/05/2009 @ 10:47
Y bueno, ya sé que el asunto no afecta sólo a albañiles, claro. Pero como se les ha llenado la boca usando el dato del paro en este gremio como argumento para pedir ayudas al gobierno pues lo utilizamos y ya está. Ya no existe la llorera. Muchos, y digo muchos, se metieron a construir casas, desde grandes empresarios hasta albañiles metidos a constructores, atraidos por el slogan del ”negocio seguro” (entiéndase negocio como ”pasta gansa”)sin conocer bien de qué iba el verdadero tinglado.Y lo curioso es que cuanto más aumentaba la oferta más subían los precios. En cualquier otro caso cuando hay mucho de algo el precio baja. Pum. No quiero ser simplista
Comentario por Noguerales
01/06/2009 @ 15:29
Creo que es una verguenza el asunto de los pisos en nuestro país.Me parece indignante que para conseguir una vivienda halla que hipotecarse hasta las cejas,y estar pagando ese derecho toda una vida a una institución privada(el banco). Por favor pensemos en nosotros, el pueblo medio, que somos mayoria y dejemonos de precios tan altos por este simple derecho.