Libertad de enseñanza y servicio público

26 Jul 2009
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Óscar Celador

El reconocimiento de los derechos a la educación y a la libertad de enseñanza en el texto constitucional protagonizó las discusiones más acaloradas durante los debates constituyentes, y fue el resultado del consenso entre una derecha partidaria de un sistema educativo de gestión privada pero financiado por el Estado, y una izquierda que propuso que el principal protagonista de la educación fueran los centros públicos. Este debate ha sido resucitado recientemente como consecuencia de la campaña emprendida por los centros concertados que segregan en la escolarización de su alumnado por razón de sexo, ante el temor fundado a perder las subvenciones públicas que perciben; así como por los gobernantes de algunas comunidades autónomas, y en especial por los de la Comunidad de Madrid, que han decidido abanderar la defensa de la libertad de enseñanza en detrimento del derecho a la educación en condiciones de igualdad.

Los defensores de la libertad de enseñanza argumentan que esta satisface el derecho de los padres a elegir colegio conforme a sus convicciones morales y religiosas, y que la obligación del Estado es financiar dicha elección. Lo que no parece lógico es que esta posición la esgriman los propios responsables de que el sistema escolar público cuente con los recursos económicos necesarios para la consecución de sus objetivos de servicio público. Cuando se defiende la libertad de enseñanza y al mismo tiempo se devalúa el nivel de la escuela pública se está abogando por la privatización de la educación y por el retorno a épocas felizmente superadas, en las cuales la educación de calidad era un bien escaso monopolizado en nuestro país por la Iglesia católica, y del que disfrutaban exclusivamente determinadas clases sociales.

Es curioso que los actores referidos reclamen que la escuela privada tenga mayor protagonismo en el sistema educativo, cuando precisamente España es uno de los países de la Unión Europea que dedica mayor porcentaje de su PIB a subvencionar la educación privada. Asimismo, hay que tener en cuenta que las escuelas públicas cumplen con una función social que las escuelas privadas no están dispuestas a asumir, tal y como se deduce de las estadísticas que indican que el grueso de los alumnos de origen inmigrante se escolarizan en las escuelas públicas, y que a las escuelas privadas concertadas –y por lo tanto financiadas por el Estado– asisten los alumnos con mayores niveles de renta.
La educación entendida como servicio público esencial debe servir para remover las desigualdades socioeconómicas, no para fomentarlas. La escuela pública gratuita y competitiva es uno de los pilares sobre los que se asientan los modelos sociales más avanzados, en la medida en la que permite que todo niño, con independencia de su origen social y económico, pueda llegar a donde su talento le lleve sin ninguna traba. En este proceso, los poderes públicos deben apostar decididamente por un modelo de escuela pública laica y de calidad, ya que esta es la mejor garantía para que el principio de igualdad de oportunidades que inspira el sistema educativo no sea una utopía.

Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y de Libertades Públicas

6 comentarios

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  • Comentario por Gregorio Quintanilla

    26/07/2009 @ 10:57

    Ya va siendo hora de que se haga un debate público y no digamos parlamentario para tratar este importante tema. Efectivamente, es contradictorio que en pleno siglo XXI la Iglesia tenga tanto poder en la Educación (ya sabemos que por si ella hubiera sido, desde el punto de vista científico y cultural, todavía estaríamos en plena Edad Media). Pero volviendo a la raíz del problema conviene saber los siguiente: Los colegios concertados (especialmente en la Comunidad de Madrid, como indica Óscar Celador, son mayoritariamente concertados-religiosos y esto quiere decir que tanto el profesorado como el alumnado deben para trabajar o estudiar compartir la religiosidad de la dirección y esto no favorece el desarrollo de la ciencia y la educación. Si nos fijamos en la calidad y cualificación del profesorado resulta que son contratados no por sus méritos sino por su aparentes creencias religiosas y, con frecuencia, por conocer o formar parte de algún miembro de la comunidad religiosa que dirige dicho centro. Por lo tanto las comunidades religiosas, y esto es lo importante, se reproducen socialmente a costa de los dineros públicos. Esto acarrea que la libertad de cátedra esté muy menguada ya que no se explica en las aulas aquellos aspectos científicos que choquen con la religión católica: ¿En algún colegio concertado ustedes creen que los alumnos saben quien era, entre otros, Charles Darwin? Y que no se respete, en pleno siglo XXI, lo que científicamente está más que demostrado crea personas ideológicamente partidarias de la Iglesia y de las clases sociales más conservadoras (que lógicamente suelen ser las más injustas). Por otra parte, en los centros públicos, donde el profesorado objetivamente tiene más méritos y mejor formación porque no son contratados a dedo, únicamente se potencia la ciencia y la educación en el más amplio sentido de la palabra, por lo tanto, si se contaran con los fondos necesarios, los estudiantes deberían salir mejor formados y preparados para estudios superiores y la vida laboral: ¿Cuántos alumnos de centros privados con excelentes notas fracasan nada más llegar a una universidad pública? Y es que en el fondo la enseñanza privada a derivado en un mero negocio que provoca no poca frustración en muchas familias.
    Para acabar conviene indicar que esta desigualdad potenciada por el Gobierno y especialmente algunas comunidades (Madrid) se pagará en el futuro ya que si algo muestra la actual crisis o depresión económica es que los países que menos impacto están recibiendo son aquellos que mejores sistemas educativos tienen, que suelen ser públicos y de calidad. La enseñanza privada-concertada en España esta creando generaciones de estudiantes que en pleno siglo XXI dan más importancia a la religión que a la ciencia y esto, queramos o no, nadie a demostrado todavía que ayuda a un país a ser más eficaz y competitivo.

  • Comentario por Fran

    26/07/2009 @ 19:25

    Para ser objetivos deberíamos hablar también la situación de la educación en Catalunya donde por cierto gobiernan las izquierdas. Recientemente se ha aprobado la Ley de Educación de Catalunya y consolida, refuerza y amplia la red de centros privados concertados, muchos de los cuales están en manos de la Iglesia Católica (incluidos los centro que separan a los alumnos por sexo). Muchas veces a los que somos de izquierdas (por decirlos de alguna manera) se nos cae la baba criticando de las políticas privatizadoras de la derecha y nos olvidamos de las privatizaciones que hacen los gobiernos de izquierdas.

    Aquí en Catalunya con la crisis el govern ”d”esquerres” a recortado 50 millones de euros de la red de centros públicos pero en el caso de los centros privados no sólo no ha recortado nada sino que ha ampliado la subvención pública.

    Este diario debería hacer un reportaje sobre la educación en Catalunya y en la Comunidad de Madrid, seguramente descubriría que no hay diferencias.

  • Comentario por orundelico

    26/07/2009 @ 23:14

    La enseñanza pública es la única que en este país garantiza hoy por hoy la escolarización universal. Ya va siendo hora de que exijamos a nuestros gobiernos que inviertan más en ella.

  • Comentario por aarhus

    27/07/2009 @ 00:44

    Acabo de volver de un viaje por Escandinavia y me he quedado muy sorprendido de las cosas que he escuchado sobre educación. Cuando le preguntas a un danés, sueco, noruego o finlandés sobre colegios privados o concerados, te mira con estrañeza. Allí NADIE se plantea llevar a su hijo a un colegio privado a no ser que sea un integrista religioso (ya hay colegios del OPUS en Noruega). El resto tienen claro, independientemente de su nivel de renta, que la enseñanza pública es la mejor, la que ofrece unos profesionales con un altísimo nivel, y la que garantiza la educación en la igualdad. Por eso estos países van los primeros en los estudios internacionales. Finlandia tiene la mejor educación del mundo, y toda pública. Aquí, en cambio, y hablo de Madrid, las clases medias arreadas que piensan que ya son algo, se matan por un plaza en las monjitas, sin plantearse que los futuros profesores de su hijo no han pasado ni una oposición. Nadie sabe si están o no formados. Yo no dejaría la educación de mis hijos en manos de personas que no tienen la más mínima homologación.

  • Comentario por beatriz

    27/07/2009 @ 15:32

    Soy interina desde hace unos años en la escuela pública en Catalunya. Mi principal meta es la buena educación, por ello, y por principios decidí una escuela libre, laica y receptiva como es y debe ser, la escuela pública. Hasta el día de hoy he encontrado todo esto y un personal totalmente cualificado y con muchas ganas de aprender del día a día. (No olvidemos que con la interacción de las personas aprendemos todos de todos).
    Pero a la vez encuentro un sistema de gobierno que apuesta por la economía radical, la segregación dentro de las aulas, y el desinterés más absoluto por su sistema educativo.
    Estamos sufriendo la llamada 6ª hora, tanto niños como profesorado (no lo olvidemos!!), donde muchos de ellos entran sobre las 8:30h. de la mañana y son las 19h. de la tarde y siguen allí (sumando extraescolares,repaso,etc.). Lo más parecido a una fábrica, si señores…que dentro de las famílias haya posibilidades para que esto no pase, esto también es educación. Vacantes sin cubrir (1 profesor atendiendo a dos clases), nada de reducciones de jornada por estudios (¿como se le niega a un docente la posibilidad de seguir estudiando?), psicologos, pedagogos y personal de secundaria están cubriendo esta hora ”implantada” dentro de la primaria.
    Todo esto y mucho más con la nueva ley (LEC), donde el 90% del profesorado catalán salimos a la calle en varias concentraciones pidiendo simplemente una ESCUELA PÚBLICA Y DE CALIDAD, como derecho humano, y que se reeplantearan las bases de tal ley. La respuesta fué que el pasado 1 de Julio se aprobó, y la palabra que ni se mencionó, fué profesorado y que tal colectivo desde las primeras publicaciones (estos dos cursos pasados), lleva manifestándose para que esto no pasara.
    Les invito a que apaguen la televisión, y entren a mi clase y vean que lo único que importa no es si hablamos catalán o no, que hay muchas necesidades que tenemos o intentamos vencer, frente a un gobierno (para mí igual que todos) que su único lema es: bueno, bonito y barato.
    Menos mal que somos muchos los que a pesar de todo, creemos en la UTOPÍA…

  • Comentario por Jorge

    28/07/2009 @ 20:52

    Desconozco el sistema educativo de Madrid, pero en Catalunya el gobierno de izquierdas acaba de hacer una reconversión industrial del sector de la enseñanza que supone destinar más dinero para la escuela privada y menos para la pública. Paralelamente, el profesorado de la escuela pública perderá muchas de sus conquistas laborales. Yo también os recomiendo que hagáis un reportaje sobre la educación en Catalunya y veréis que no difiere tanto de la madrileña. Creo no exagerar si afirmo que le señor Ernest Maragall -economista ultraliberal de casa bona- se ha cargado la enséñanza pública. Resulta significativo que la misma Esperanza Aguirre haya declarado que la LEC es el camino a seguir (exceptuando, claro está, en el tema lingüístico).

    Investiguen, investiguen lo que supondrá la LEC, y verán que las izquierdas han prescindido del discurso progresista en educación.

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