Identidades nacionales
Tags: justicia políticaFrancisco Balaguer Callejón
La cuestión de las identidades nacionales vuelve de nuevo al debate público en relación con Catalunya. Para algunos sectores los términos del artículo 2 de la Constitución (“la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”) se alzan como un obstáculo insalvable para reconocer su identidad nacional. Para otros, la condición de Catalunya como nación es perfectamente compatible con un proyecto común integrado dentro de nuestro sistema constitucional. Otros parten de premisas diferentes y reclaman un Estado independiente.
En estas tres posiciones –todas ellas legítimas, en un sistema democrático– hay profundas convicciones implicadas en relación con la identidad propia, lo que dificulta extraordinariamente la racionalidad del debate. Así, quienes niegan la identidad nacional de Catalunya lo hacen porque temen perder la propia identidad nacional, que no se concibe sin Catalunya. El reconocimiento de la identidad catalana se percibe, simultáneamente, como una pérdida de la identidad propia. La mayoría de la sociedad catalana ha evidenciado, sin embargo, que es posible compatibilizar la condición nacional de Catalunya con la pertenencia a un proyecto común. Al mismo tiempo, el miedo a la identidad nacional catalana se relaciona con la posible reivindicación de un Estado independiente. También en este punto parece claro que la mayoría de la sociedad catalana no asocia su identidad nacional a esa reivindicación. En realidad, quienes piensan en un Estado nacional como amenaza o como ambición olvidan que el Estado nacional ya no existe en los países que han optado por procesos de integración supranacional y descentralización política, como es el caso de España. Se trata de una fórmula que tiene su lugar histórico más en el siglo XIX y parte del XX que en el siglo XXI. En el Estado federal que materialmente es hoy España, Catalunya es Estado, tiene cualidad estatal, como ha reconocido el propio Tribunal Constitucional en relación con todas las comunidades autónomas y como reconoce la propia Constitución cuando en su artículo 152.1 establece que el presidente de la comunidad autónoma es el representante ordinario del Estado dentro de la comunidad.
Una parte del problema reside en el desfase entre el desarrollo constitucional del Estado autonómico en la práctica y una cultura política y jurídica que sigue viviendo en el pasado y no termina de comprender la naturaleza de las transformaciones que se han producido en los últimos 30 años, tanto a nivel interno como europeo. En especial, la cultura centralista se sigue proyectando como una sombra alargada y conduce a interpretaciones de la Constitución que no tienen nada que ver con el contexto actual del Estado autonómico integrado en Europa. La Constitución es un espacio de libertad y no debería utilizarse para negar la identidad de nadie. En última instancia, quienes piensan que una sentencia o una norma puede tener tal alcance, olvidan algo esencial: el Derecho puede regular los comportamientos de las personas, pero no sus sentimientos.
Catedrático de Derecho Constitucional







Comentario por Luis
08/09/2009 @ 09:42
En una mayoría de países del mundo no se autorizan ni legalizan partidos que contengan en sus estatutos o programas puntos que atenten contra la unidad territorial de la nación, estado, o como le denominen en cada lugar. Y esto también es democrático, pues democracia y libertad ilimitada no tienen nada que ver la una con la otra; a mí me parece que en España tendemos a confundir demasiado a menudo la democracia con la libertad ilimitada, pero esto último se llama anarquía, no democracia.
Comentario por carlos
08/09/2009 @ 10:38
Es igual, en España, cualquiera que tenga una edad sabe de sobra que lo que aquí importa de siempre es el carnet de identidad, no la identidad. La papela vamos. Da igual que sea electrónico o en papel higiénico (total, esos documentos infalsificables, como decían eran los billetes de Euro, resulta que sí que se imitan perfectamente al cabo de 2 semanas de entrada en vigor). Cataluña no se libra de esto. Que la Generalitat suministre allí otro papel con que fiscalizar a sus habitantes. O se les pone una estrella con las barras esas o un chaleco fluorescente y todos contentos: autoridades y pueblo llano.
Comentario por Toni
08/09/2009 @ 11:18
Luis: ¿y cúal es el límite de la libertad? ¿quién lo define? ¿tú? Te recuerdo que en Canadá han celebrado referéndums de independencia para el Quebec y no pasa nada….
Tu mujer es libre de separarse cuando quiera de tí, si le niegas ese derecho o posibilidad, quizá le lleve a desearlo…
Saludos,
Comentario por Josep BCN
08/09/2009 @ 11:44
El concepto de Nación que aparece en la Consitución ( nación de ciudadanos), no tiene nada que ver con las fantasías nacionalistas secesionistas.
Como militante de Ciutadans en Cataluña me considero ajeno a cualquier tipo de nacionalismo, sea catalán o español ( igual de detestable para mi). Yo lo que soy es ciudadano de un estado democrático llamado España que vivo en una comunidad, Cataluña tremendamente diversa, como la misma España y aspiro a ser un dia ciudadano plenamente europeo. Todo este circo nacionalista que se ha montado artificialmetne y cuyos responsables máximos son los socialistas catalanes y Zapatero que se han plegado a las fantasias nacionalistas catalanas basadas en mentiras y mitos falsos. El 11 de Septiembre Ciutadans nos juntaremos a las 12.30 en la Av. Tarradellas ( ese si que fue un gran ciudadano) para desmontar las mentiras del 11 de septiembre de 1.714. Os esperamos. Visca la Constitució, Visca Catalunya i Viva España!
Comentario por Hilazki
08/09/2009 @ 12:45
Como dice el artículo se sigue pensando bajo criterios decimonónicos de nación y estado. La eficacia y la eficiencia cuentan poco. Los estados actuales son fruto de sucesiones familiares y guerras varias cuyo mayor sentido era la expansión territorial. Hoy deberíamos comenzar a pensar en otro tipo de organización de Europa que permita una mayor gestión y explotación de sus propios recursos y posibilidades. Países como España, Francia, Alemania,… son entidades caducas que deberían desaparecer. Pero lo mismo sucede con Cataluña, País Vasco, Bretaña, Escocia,… Deberíamos organizarnos en forma de pequeños estados con una población similar en cada uno que potencie la mejora de la vida de los ciudadanos y no que la lastre. Que cada cual baile en su pueblo lo que le plazca y hable el idioma que quiera, pero que la organización interna de Europa se rija por criterios que beneficien a los ciudadanos que vivan en cada una de las regiones, que puedan desplazarse con comodidad por ella y que tengan servicios accesibles. Las naciones para la historia, el folclore para las fiestas patronales y las lenguas para comunicarse y no para incomunicarnos
Comentario por daniel
08/09/2009 @ 14:06
Profesor Balaguer, no es un problema de identidades, que cada cual puede tener la que quiera, como la religión, el equipo de fútbol o el cantante favorito. El problema es de soberanías. Si vinculamos la identidad nacional a la soberanía nacional, estamos hablando de otra cosa: de mantener la soberanía nacional española en un Estado autonómico o federal, o trocearla dentro de una confederación multinacional. Si ello implica una revisión constitucional, quién debe decidirlo: ¿los españoles, o sólo los catalanes?
La doctrina de la soberanía nacional que el TC expuso en su sentencia contra la Ley de Referéndums del Gobierno Vasco es bastante clara al respecto: la Nación, en su sentido político, implica soberanía, y la Constitución sólo reconoce la soberanía nacional española (1.2 CE) y, en consecuencia, una Nación política (2 CE).
Comentario por Luis
08/09/2009 @ 14:14
Toni
Los límites de la libertad son los que marcan, emanada de su Parlamento, la Constitución de cada país. Si una constitución marca como límites a la libertad el no legalizar partidos que defiendan el terrorismo, partidos fascistas, o partidos secesionistas, esos son los límites de la libertad para ese país, mientras el Parlamento no diga otra cosa. En Canadá se han permitido referedums seceniostas, pero en México están totalmente prohibidos los partidos regionalistas, localistas o de orientación secesionista.
No veo por qué tengamos que seguir el ejemplo de Canadá y no el de México, en cualquier caso, eso lo decidiremos todos los españoles en nuestro Parlamento, y tendremos los límites que nos demos, porque lo que es indiscutible es que la libertad ilimitada no existen en ningún país del mundo.
Comentario por carlos
08/09/2009 @ 20:00
Los límites de la libertad y donde están, es una de estas preguntas frecuentemente capciosas aunque otras veces no.
Porque no tienen respuesta académica, me parece a mí al menos. Sí la tienen práctica, y opino que son siempre unos límites muy estrechos. La libertad no es como Rusia. Es como Andorra o más pequeña.
Eso sí, hay quien confunde libertad con vandalismo, (no con libertinaje que es una palabra que se parece fonéticamente pero nada tiene que ver). Bueno, es cierto que hay un porcentaje de hombres que en las guerras más crueles hallaron la razón de su vida y para ellos fue su mejor momento, hay testimonios escritos de esto y algunos son de calidad. Sin embargo, me parece que donde la persona demuestra que es esclava y no libre, pese a que queme muchas papeleras, es dentro de su mente, y es ahí donde la uniformidad es enorme y al final, pues son las barreras mentales las que quitan más libertad, y a favor de eso estan todos los medios de comunicación, que hoy comunican muy bien técnicamente, pero todos comunican lo mismo.
Por tanto se va seguir pensando en términos de nación y estado creo que un largo tiempo, y se va seguir teniendo un estamento como es el de los políticos que me parece hace ya algunos años que está sobrando (y costando un dineral), pues no se ve ideología que defender salvo la de ”quitate tú que me pongo yo”, y lo otro lo hacen mejor unos gestores profesionales. La economía es cosa al fin de unos contables y señores como Zapatero no hacen sino distorsionar lo que son habas contadas. El resto funciona igual.
Comentario por PacoM
09/09/2009 @ 07:40
Otra pachanga como ésta y le damos el cum laudem de nuevo.
¿Estamos hablando de identidades o de pasta para poder fabricarlas?
¿ERC es un partido serio o están de oyentes en el GOBIERNO CATALAN?
¿CiU, o el Sr. Mas en concreto, accedieron a un cepillado democrático en cierta taberna con humos de todos los tabacos imaginables para que uno de los fumantes, activos o pasivos, el Sr. Caamaño, nos venga con interpretaciones sui géneris, aunque eso sí afirmando que acatará, pero cuidadín cuidadín y que no dé resultado?
Como se suele decir, hay alguien a quien lo tienen bien pillado por los mismisimos y no sabe si al final se ve a quedar sin ellos, sin los mismísimos.
Será porque es una cuestión de ”identidad”.
¿Tendrán los eunucos identidad o esos no tienes derechos? Buen tema para un futuro ”imposible”. Apúnteselo a ZP que seguro que le coge el tranquillo.