Priorizar el bienestar
Tags: economía política internacional viviendaJosé Manuel Naredo
Las estadísticas han venido cifrando el crecimiento económico como una victoria sobre la penuria, hasta que se apreció que este crecimiento destruye más que crea. ¿Cómo no van a sentirse engañados todos aquellos a los que se demandan esfuerzos y sacrificios [en aras de ese crecimiento]?”. Esta opinión, que subraya el divorcio entre crecimiento económico y calidad de vida, no es la de ningún crítico antisistema, ni siquiera de un representante de la izquierda. Ha sido emitida por Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa, que propone “acabar con la religión de la cifra” del PIB, arremetiendo contra el primer axioma sobre el que reposa la ideología económica imperante: el que identifica ese agregado monetario con el bienestar de la gente. Este hecho rompe el habitual conformismo de la clase política –de derechas y de izquierdas– con la mitología del crecimiento. La novedad no estriba tanto en denunciar los engaños del PIB como indicador de bienestar, como en el hecho de que quien lo denuncia sea el presidente de un país importante en un foro cultural tan reputado como la Universidad de la Sorbona. Su discurso se orientó a divulgar las propuestas de una comisión de expertos a la que había encomendado la tarea de reforzar la presencia del bienestar en las estadísticas económicas.
Más que discutir aquí las 12 recomendaciones de la comisión orientadas a completar las estadísticas con este propósito, interesa subrayar que el problema suscitado no es un problema técnico, sino uno ideológico y social mucho más amplio. Pues las estadísticas son el reflejo del statu quo mental e institucional que sostiene la hegemonía del cuadro macroeconómico, con el PIB a la cabeza, como el cuadro de mandos por antonomasia para dilucidar si “van bien” los países, evitando preguntarse hasta qué punto el aumento de ese revender con beneficio recogido en el PIB es bueno para el país y para la mayoría de sus habitantes. No estaría de más reflexionar sobre estas cuestiones en España cuando el divorcio entre crecimiento y bienestar ha sido tan ostensible durante el auge y cuando la polarización social y la pugna distributiva se acentúan ahora durante el declive. Más que reactivar la actividad económica, habría que controlarla socialmente para evitar que se dirija de nuevo por sendas especulativas que redundan en perjuicio de la mayoría, alimentando nuevas burbujas y críticos sobresaltos. Para ello hay que abrir ese cajón de sastre monetario que es el PIB y mirar lo que hay dentro y lo que queda fuera, para separar el grano de la paja, distinguir los bienes de los males y debatir lo que interesa que crezca y lo que interesa que decrezca.
Por ejemplo, se debería cambiar el marco institucional que hizo del negocio constructivo-inmobiliario la verdadera industria nacional. Pues, para beneficio de algunos, hipotecó medio país y desencadenó un tsunami de obras que, además de impactar negativamente sobre la calidad de vida y sobre el patrimonio urbano y de los ecosistemas circundantes, originó a la vez viviendas desocupadas y necesidades de vivienda insatisfechas.
Economista y estadístico









Comentario por Fermín
22/09/2009 @ 09:48
Estoy de acuerdo con el artículo, ya que los años anteriores de fuerte crecimiento económico no se han visto reflejados en una mayor calidad de vida. Hace ya unos cuantos años era factible en este país poder mantener una familia con un sueldo y tener una casa decente en propiedad, incluso mucha gente tenía una segunda residencia. En cambio ahora se hace complicado comprar un pisito pequeño para una pareja con los dos trabajando. El PIB habrá crecido mucho, pero el dinero no ha ido a parar precisamente a los trabajadores. Y curiosamente la situación se agravó más cuando más crecía el PIB que andaba de la mano del crecimiento disparatado de la vivienda.
Comentario por DanielErreCe
22/09/2009 @ 11:05
Y además se pasan la constitución por el forro (aquella cancioncilla que reconoce el derecho de todos l@s ciudadan@s a tener una vivienda digna) los mismos que después la arrojan como arma letal contra los que queremos un modelo de Estado diferente y sobre la que descansan sus argumentos para censurarnos.
Sí, así es, hacer negocio con nuestros derechos es la gran ingeniería social que incuban nustras clases dominantes y dirigentes. Y lo peor es que una buena parte del pueblo, de nuestras gentes, se creyó que el artefacto funcionaba y aplaudían cuando veían que sus ”propiedades” se revalorizaban de manera insólita y creyeron que eran ricos, poderosos, e hipotecaron sus vidas y la de su descendencia para participar en el negocio y acumularon viviendas sobre plano para hacerse aún más ricos.
En la vorágine, cuando te atrevías a decir en las conversaciones cotidianas: ”esto no puede durar mucho tiempo, la gente no puede emplear el dinero que no tiene para comprar vivienda, es un negocio, además de ruinoso, inmoral… veremos como será el batacazo”. Te llamaban y decían de todo, lo más suave ”pesimista”, ”comunista antisistema”, ”tú no sabes lo que dices”, ”tú bien que te has comprado un piso”…
Así es que, de la sopa boba ha querido vivir hasta el apuntador, muchos lo hemos intentado según nuestras posibilidades y otros, los más prudentes, los que jamás nos hemos fiado de los bancos ni de los banqueros ni de los bancarios, hemos quedado a salvo de la hipoteca hípervalorizada (esa que es mas cara que la casa que nos ayudó a comprar) pero nos encontramos con una economía empantada por cientos de urbanizaciones y edificos fantasma, cientos de solares urbanizados esperando que le simienten chalets o colmenas de viviendas, billones de euros desparecidos en paraísos fiscales y préstamos incobrables, decenas de miles de familias en precario y un país extenuado por el fragor de las excavadoras y la desertización del ladrillo.
Todo un negocio, ¿para quien?
Comentario por Un ciudadano
22/09/2009 @ 12:07
Soy un bicho raro. No tengo hipotecas. No debo nada a nadie. Vivo alquilado con mi sueldo de profesor. Con el dinero ahorrado tras varios años me he comprado un modesto coche pagando al contado. Me siento bien con lo que tengo. La crisis no me afecta mucho a nivel personal. El dinero no es más que un medio, no un objetivo. Un medio para integrarse en una sociedad que deja al margen a los que no lo tienen. Es injusto, lo sé. Pero, ¿qué voy a hacer yo, una revolución? Me adapto a mis posibilidades y lucho por crecer como persona, por desarrollar mi lenguaje interno, por entender la Historia y sus consecuencias, por comprender esa abstracción que llamamos dinero y que se asocia con el poder y que últimamente parece haber cambiado de significado.
Me siento incomprendido por muchos de mis amigos y conocidos. Eres un idealista, me dicen, no vives en el mundo real, el del capitalismo competitivo y salvaje. Ahora resulta que el mundo real va a cambiar. L dice nada menos que Sarkozy. Tiene gracia. Ironías del destino.
Comentario por Anarres
22/09/2009 @ 12:54
Bravo Naredo.
Es ridiculo oir por la radio hace unos días, que en una pequeña localidad cercana -de menos de 5.000 habitantes- ”hay terreno para 7.500 nuevas viviendas”, al tiempo en mi ciudad se anuncia ”el mayor desarrollo urbanístico de su historia” -con la correspondiente ración de 850 viviendas más-. !?
Es triste la inercia que tiene la sociedad, para algunos la crisis aún no ha durado bastante ni ha sido lo suficientemente dura para que se den cuenta de que se acabó el modelo especulativo y están por conseguirlo.
Comentario por carlos
22/09/2009 @ 13:00
El sistema del crecimiento económico supongo que fue bueno hasta cierto punto. hay que tener en cuenta que en 1945 Europa estaba arrasada, y 60 años no es mucho en términos históricos.
Pero el tiempo ha pasado y seguramente ya no es válida la teoría del desarrollo material indefinido; nadie puede consumir tantos televisores ni novedades estúpidas.
El problema es que se necesita otro tipo de civilización donde le gente no dependa tanto de ese tipo de consumo para no aburrirse. Pero eso requiere educación real: una formación cultural muy distinta a la actual, que es nula o casi, porque no sabemos que diablos enseñan en los colegios ni cómo, pero parece que el concepto de escuela es totalmente erronea para los tiempos que corren, pues en el fondo se trasluce la figura del maestro con el palo y la pizarra aunque ahora tengan menos autoridad.
Esa manera de enseñar, con ordenador o sin el, creo nunca ha atraido a nadie, pero ahora se rechaza de plano. El profesor y la escuela de siempre, es muy excepcional que levanten el interés de nadie; aparecen como una obligación y una carga a soportar para obtener un título y nada más.
Y bueno, en España al menos la gente exterioriza esto sin rubor: ”Yo soy un ciudano de a pie, no entiendo de Economía, ni de Política, ni he leido la Constitución y de Arte, nada de nada”.
Y además, casi se percibe que esto se dice con orgullo. Viene a decir: ”Pasé por la escuela, pero soy tan bruto como cuando entré solo que con más años, y me enorgullezco de no haber aprendido nada”.
Eso me parece al menos, porque hay cientos de afirmaciones semejantes todos los días y eso refleja una disvalorazión de la cultura bastante grave. En útima instancia, si es vd tan bruto y el colegio no le sirvió, lea y estudie por su cuenta, que ya es mayorcito. Si disfruta con el futbol es porque se sabe las reglas de ese juego. Con lo demás pasa igual.
Porque si tiene vd 40 años y no es un adulto, entonces no hay democracia que valga, claro, ni tiene razón para protestar de nada, solo para tener un berrinche infantil.
Comentario por lodicecincinato
22/09/2009 @ 18:23
Los principales culpables de todo son los políticos intervencionistas y sus juguetitos llamados bancos centrales (instituciones socialistas por antonomasia) que gracias a sus intervenciones arbitrarias, como la de los tipos de interés, nos han llevado al desastre. Ésta es la primera prueba de que ni el mercado libre ni el liberalismo político existen.
¿A que se han dedicado en las últimas décadas el FMI, El Banco Mundial, la OMC, la Reserva Federal norteamericana, la ONU, los Bancos centrales, el G8, el G20, la Comisión Europea y toda la patraña de organismos intervencionistas públicos? Sobran reglamentos y controles, y falta, cada vez más, libertad individual en un escenario global de mercado libre.
www.lodicecincinato.blogspot.com
Comentario por pepe111
22/09/2009 @ 18:36
En la misma línea de Naredo Negocios de El País traía el pasado 200909 un artículo de Stiglitz (presidió la Comisión Internacional para la Medición del Desarrollo Económico y el Progreso Social creada por Sarkozy)
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Fetichismo/PIB/elpepueconeg/20090920elpneglse_5/Tes