El Estado-Noción

09 Nov 2009
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 ANTONIO IZQUIERDO

El presidente Sarkozy ha abierto un debate público sobre la identidad gala. Pide a los ciudadanos que escojan cuáles son los valores que definen qué es ser francés. La finalidad de esta discusión es fijar el contenido del contrato de integración que deben firmar los inmigrantes. Implícitamente se admite que ha fallado la asimilación de los extranjeros y la razón que se da es la de que desconocen los símbolos esenciales. El objetivo es ponerle un candado cultural a la integración.

El debate es un desvarío porque no hay una sola lealtad francesa ni una única identidad inmigrante. En realidad las identidades son múltiples y no se imponen, sino que se eligen. Por añadidura, los valores tienen fecha de caducidad. De hecho, una de las actividades más rentables de la sociedad de servicios en la que vivimos es la incesante producción de diferencias culturales.
Francia ha hecho de la igualdad republicana una creencia cuando en realidad se trata de una exigencia o, mejor, de un resultado. Porque el fracaso francés no ha sido por déficit de identidad, sino por carencias en la igualdad efectiva. Unos inmigrantes, en mayor medida que otros, lo que han experimentado es un cierre social, en lugar de la promoción de sus hijos. Otra cosa es que nuestros vecinos se apasionen por hacer carambolas con las palabras en demérito de la tozudez de los hechos.
Así que el vacío de adhesión no se llena firmando un listado oficial de valores, sino con oportunidades reales de mejorar la vida de los inmigrantes y de sus descendientes. Ese bloqueo de la promoción social es lo que ha dado lugar a que existan grupos de inmigrantes con grados distintos de repliegues étnicos. Por dar tres ejemplos: los turcos se han enclaustrado en un extremo, los argelinos se sitúan en medio y los portugueses en el otro cabo de la
integración.

¿Cómo podemos identificar ese cierre social? Pues en la escolarización de los niños inmigrantes en colegios sin medios. En su orientación hacia estudios cortos y profesiones de segunda fila. En las tasas de pobreza de los ancianos extranjeros debido a las flacas cotizaciones, que son el producto de la discriminación laboral. En la concentración en viviendas que se hallan enclavadas en barrios desfavorecidos y segregados. Así, está claro que resulta difícil emocionarse cantando la Marsellesa.
Los inmigrantes no cuestionan el Estado-Nación sino el Estado-Noción. Se sienten frustrados por la escasa igualdad republicana y los déficits de bienestar.
Por decirlo de otro modo, sus resentimientos identitarios apuntan hacia las barreras en el ascenso social y el creciente trato racial porque las discriminaciones las sufren también los franceses que tienen la piel de otro color.

Así que el desapego responde a un doble candado social y cultural. Francia acumula más de un siglo de experiencia como país de acogida y sabe que más de un 20 por ciento de sus habitantes tiene padre o abuelo inmigrante. La sociedad francesa tiene una historia de colonización y esclavitud, y un presente mestizo y plural. La nación, resume Patrick Weil, es una narración.

Antonio Izquierdo es  Catedrático de Sociología

7 comentarios

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  • Comentario por Xabi

    09/11/2009 @ 09:12

    Que no, que no, que no cuela. Por mucho que os empeñeis, la nación francesa, así como la española, no son narraciones, son realidades objetivas e inamovibles que llevan anexos los valores de la civilización y la democracia. No se basan en valores nacionales, ni culturales, ni étnicos. Bueno, tienen sus cositas pequeñas con los que han nacido un poco lejos, los que tienen otros colores o hablando otros idiomas pese a llevar tanto tiempo aquí como otros idiomas, pero bueno. La nación francesa (y su idioma) son la luz de la ilustración y de la democracia, el que no quiera aceptar el derecho a ser ciudadano de segunda clase en esa cosmopolita y universal visión está rompiendo ese bello sueño no-nacionalista.

  • Comentario por Lula

    09/11/2009 @ 13:38

    Joer, y qué manía tienen Sarkozy y toda la derecha con lo de los valores nacionales…
    ¿Por qué no se dedica a investigar si en Francia todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y oportunidades? ¿Por qué no se admite de una vez que todo lo que no sean los DDHH son quisicosas?

  • Comentario por ana

    09/11/2009 @ 14:44

    Todas esas palabras ”igualdad social, oportunidades para todos, reparto de la riqueza..” suenan genial, pero volvamos a la realidad. Se trata de convivir, y para que yo pueda convivir con una persona que piensa que por ser mujer tengo que estar a sus ordenes y taparme la cabeza para no incitarle a pecar.. necesitamos algo mas que ”igualdad de oportunidades”, necesitamos valores, valores democráticos, porque ellos tienen derecho a vivir en libertad, pero yo también y por suerte, nací en España y no en Iraq, ya que tuve esa suerte, q no me la quiten! eso es lo que quiere Sarko, dejar las reglas del juego bien claras, y luego ya que venga (si cabe) la libertad religiosa, y si no, te adaptas y me respetas, o te vas.

  • Comentario por LectorSeLectivo

    09/11/2009 @ 14:48

    ¿Las identidades se eligen? ¿Puedo elegir ahora si quiero tener una identidad alemana, escocesa o polaca?

    Vaya tontería más tonta: Las identidades se ”maman”; para nada te dan a elegir qué identidad nacional quieres tener.

    Por cierto, ¿cúando vuelve Rafael Reig? Esto sin sus cartas con respuesta es un auténtico peñazo.

  • Comentario por Darius

    09/11/2009 @ 15:43

    Es evidente que no hay nada mejor para conjurar el fantasma del conflicto social que abrir un debate público sobre los valores que definen una identidad determinada. Lo importante no es que el debate en si lleve a ningún lado, si no que se genere la percepción de que existen unos valores, unos símbolos, una esencias que están amenazadas por individuos o colectivos ajenos al conjunto de los ”ciudadanos de bien”: es decir los inmigrantes, las minorias nacionales, los revolucionarios, los marginados.

    Como escribió Cavafis:
    ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
    Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

  • Comentario por LectorSeLectivo

    09/11/2009 @ 16:00

    ¿Entre cuáles identidades puedo elegir? ¿Cuáles integran el menú concreto para poder elegir entre ellas?

  • Comentario por pedro perez

    09/11/2009 @ 18:37

    muchas veces, las cosas caen por su propio peso en la realidad del dia a dia, ésa realidad que muchas veces no tienen nada que ver con las palabras y discursos de salón.

    A veces me canso de tener que escuchar y leer que debemos ser nosotros, bien como individuos, bien como sociedad, bien desde el estado, los que tenemos la obligación de llevar la carga y el peso de la responsabilidad de integrar.

    La integración no es más que un fenómeno que comenzó a lo largo del siglo xix y que continuará durante el xxi, y que en el futuro será estudiado como un fenomeno de emigración a escala mundial sin precedentes.

    Es por eso, que éste fenomeno debe ser absorbido desde una organización, repartiendo los derechos y deberes entre los que vivimos aqui y los que vienen aqui. Las sociedades se construyen desde lo que es objetivo y obvio desde el propio individuo. Lo que es globalmente aceptado en tu casa, es lo que debería ser comunmente aceptado por tu sociedad.

    La multiculturalidad debe ser un derecho. Pero también deben tener unos deberes.

    Por eso volviendo a la realidad del dia a dia, a mi no me vale que que trate de integrar:

    ”`[..] Pues en la escolarización de los niños inmigrantes en colegios sin medios. En su orientación hacia estudios cortos y profesiones de segunda fila. En las tasas de pobreza de los ancianos extranjeros debido a las flacas cotizaciones, que son el producto de la discriminación laboral. En la concentración en viviendas que se hallan enclavadas en barrios desfavorecidos y segregados. Así, está claro que resulta difícil emocionarse cantando la Marsellesa.[..]”

    Los barrios desfavorecidos de la periferia no son más que zonas urbanas en las que el precio del metro cuadrado les permite poder vivir bajo un techo e intentar sobrevivir. ¿qué tipo de justicia social propones? ¿proveer vivienda social? que yo sepa, un inmigrante con residencia y que cotiza, tiene el mismo derecho que un español a acceder a subasta publica de vivienda. ¿hablamos también de la cantidad de españoles que viven por debajo del umbral de la pobreza y que también viven en barrios marginales?

    escolarización en colegios sin medios. Aqui en España, los inmigrantes tienen cupos minimos por ley, incluso sin haber cotizado. ¿A qué te refieres?

    Muchas veces no es cuestión de dedicar mas recursos, mas medios, mas dinero o mas integración. Muchas veces es cuestión de que la otra parte quiera poner de su esfuerzo por hacer uso de muchos privilegios que a nosotros nos ha costado generaciones poder construir (educación pública desde primaria hasta la universidad, sanidad publica, sistema judicial publico, etc).

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