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El valor de la dignidad

10 Dic 2009
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RAMÓN COTARELO

La penosa situación en que se encuentra España en el caso de la refugiada de hecho Aminatou Haidar, en huelga de hambre desde el pasado 16 de noviembre en el aeropuerto de Lanzarote, tiene causas mediatas e inmediatas. Las mediatas proceden del vergonzoso abandono del Sáhara en 1975 y los más de 35 años posteriores en que España ha seguido haciendo dejación de sus deberes morales frente a la población saharaui, reconociéndole de boquilla un derecho de autodeterminación que niega de forma activa en la práctica y sacrificándola a una razón de Estado de entendimiento con Marruecos que jamás ha sido tan sinrazón como está siéndolo ahora.

Las causas inmediatas proceden de la cadena de disparates administrativos y legales que han llevado a España a admitir en su suelo a una persona prácticamente secuestrada por las autoridades de su país sin que nadie se explique cómo haya podido suceder tal cosa. Esta situación convierte de hecho a nuestro país en cómplice de la ilegalidad y el atropello de los derechos humanos más elementales perpetrados por el Reino de Marruecos en la persona de esta mujer que, con su entereza moral, simboliza hoy a los ojos del mundo el derecho de autodeterminación de su pueblo.

Frente al ejemplo de la dignidad de esta activista saharahui –que recuerda la grandeza espiritual de un Gandhi en una situación similar y salvando las distancias–, el comportamiento de España hasta la fecha –recurriendo a engañifas y tratando de encontrar ambiguas soluciones diplomáticas de dudoso valor moral– puede acabar convirtiendo a nuestro país no sólo en cómplice del atropello, que ya lo es, sino en ejecutor último del criminal designio marroquí si, llevando su claudicación al límite, decide alimentar por la fuerza a la pacifista en abuso de poder y violación de su clara y expresa voluntad en sentido contrario.

La actitud de Aminatou Haidar cuenta hoy sin duda con la simpatía y el apoyo de la opinión pública española y mundial porque siempre el valor moral y la dignidad de las personas, sobre todo cuando encarnan la causa de sus pueblos, frente a la brutal sinrazón de los Estados y sus aparatos represivos ocupan un alto lugar en el corazón de los seres humanos.

España tiene, pues, una ocasión de oro de enmendar sus yerros, los pasados y los presentes, si abandona su lamentable afán de congraciarse con la tiranía marroquí (que, en el colmo de la desfachatez, despoja arbitrariamente a una persona de la ciudadanía que, sin embargo, le forzó a aceptar en contra de su voluntad). El Ejecutivo debe erigirse en valedor de los derechos de la activista saharaui sin imponerle ninguna decisión que ella no quiera libremente aceptar; debe reconocer el derecho de asilo de Haidar como perseguida que es en su propio país ocupado ilegalmente por otro; y debe defender su causa frente a Marruecos en todos los foros internacionales y, junto a ella, la del derecho de autodeterminación del pueblo saharahui, al que un día hace más de 30 años abandonó vergonzosamente.

Si eso no se hace así, el país entero sabrá que en esto, al menos, el presidente del Gobierno le ha fallado.

Ramón Cotarelo es catedrático de Ciencias Políticas

6 comentarios

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  • Comentario por Mobesse

    10/12/2009 @ 10:36

    Es muy triste. Todo responde, por desgracia, a la preeminencia en nuestra sociedad de los valores dinerarios -ni siquiera económicos– sobre los valores humanos (dignidad, libertad, solidaridad, respeto por la vida, etc.). Del mismo modo que una persona se plantea si no será mejor callar ante una situación injusta para no ir en contra de sus propios intereses (ganancias), los Estados consideran si vale más la vida de una persona o las ventajas de los favores de policia y suministrador de pescado, entre otras, que nos hace Marruecos. Es una colisión que nos da la medida de la enorme fuerza que tiene la ausencia de miedo, y la fe en los valores que he nombrado antes; una diminuta Aminetou Haidar inamovible frente a dos Estados casados por conveniencia, unidos por intereses meramente pecuniarios.

  • Comentario por jorgeplaza

    10/12/2009 @ 14:24

    Dice el artículo ”…abandono del Sáhara en 1975 y los más de 35 años posteriores…” Lo siento, pero es imposible. 2010 no ha llegado todavía. Espero que el cálculo de las consecuencias que pudiera tener el cambio de actitud hacia Marruecos esté mejor hecho.

  • Comentario por Octavio II

    10/12/2009 @ 15:07

    Solo para refrescar la memoria a los que lo necesiten, recordar que en 1975 los EEUU y Francia apoyaban a Marruecos (y lo siguen apoyando) advirtiendo a España que no le iban a suministrar repuestos en caso de conflicto con Marruecos.
    Marruecos actua de forma antidemocrática porque está apoyado por estas dos potencias. España no puede hacer nada, o muy poco, solo de apoyo a las resoluciones de la ONU que hasta donde yo sé lo hace.

  • Comentario por Raf

    10/12/2009 @ 15:26

    Mucho me temo que el problema Haidar-Sahara-Marruecos es algo más enrevesado que para dictaminar con ligereza. Los supremos intereses nacionales compiten con las supremas exigencias éticas y (¿por qué no?) geográficas. De suerte que difícilmente habría balanza caspaz de sopesar los pros y los contras de cualquier decisión. Quizá demasiado para concluir que el presidente nos haya fallado.
    Escribe Maruja Torres al respecto, que se diría que Rabat nos tiene cogidos
    por la entrepierna: por tal y tal…y calla: por Ceuta y Melilla. Todos callan esto. Y sobre todo Marruecos. ¿para qué las querrían, sin minas que codiciar?
    Si las quisieran ya habrían ”montado” una masiva invasión civil, como en el Sahara. Olvidarlas sirve a Rabat para callar a España. Y a nosotros ¿para qué?
    Para callarnos sobre Gibraltar, además del Sahara. ¿A qué esperamos para librarnos de los enclaves, que geográficamente les pertenecen?

  • Comentario por Rafael

    10/12/2009 @ 16:39

    Comparar a Aminatou con Gandhi, aúnque se intente guardar las distancias, es un disparate. Gandhi cumplió su huelga de hambre, dentro de su pais, la India; no se marchó a China para hacerla: por eso tuvo éxito.
    La situación de los saharauis es injusta, pero España solo tiene la culpa de lo que pasó en 1975. Lo que pasa ahora no. Si Marruecos no gozará de la amistad de su amigo ”Zumasol” la situación hace tiempo que se habría solucionado.

  • Comentario por Líster

    11/12/2009 @ 02:02

    Una vergüenza que muestra a las claras cual es la esencia de nuestro rimbombante ”estado de bienestar”
    -> http://lister-lageslos.blogspot.com/2009/12/aminatou-haidar-retrata-las-verguenzas.html