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Levantate hombre

21 nov 2011

Lunes, 21 de noviembre, ocho de la mañana. Ya deberíamos saber quien es el hombre de Rajoy para Economía, ese que se asará a fuego lento, al estilo de las reses del Lejano Oeste. A ese tipo –que debería ser conocido en Europa- los compañeros del futuro Gobierno le deben la ola por aceptar el cargo.

A estas horas la señora Merkel, piloto del directorio de Bruselas, debería de tener claro a quién llamar si la prima de riesgo sigue imposible; Zapatero y Rajoy tendrían que estar listos para explicar a la dama teutona que el traspaso de poderes se hará de forma eficiente, rápida y sin contratiempos, porque hace semanas que lo están hablando. (Esto parece verdad). E incluso que tienen informes de las altas instancias del Estado y listos los mecanismos para que el Gobierno en funciones de Zapatero –que sólo puede gobernar en temas ordinarios- pueda actuar con propuestas del futuro Gobierno de Rajoy si la amenaza del rescate continúa. Bueno, rescate no, porque es imposible rescatar a España o a Italia, aunque sí puede intervenir el FMI.

A estas horas de lunes vestido de azul, además de Merkel y Bruselas, los especuladores deberían de saber que no se aprovecharán de un mes de vacío de poder para machacar a la democracia y a millones de ciudadanos; que cuando hoy intenten otra vuelta de tuerca a España para seguir forrándose, el gobierno que sale y el que entra tienen acordada una intervención que les hará desisitir. La espera será intensa pero breve, porque esta tarde sabremos si la velocidad hacía el abismo se acelera o frena.

¿No es lamentable y apasionante este lunes que ha amanecido? Levantate hombre.

Azaña y Suárez ¿consuelo de ZP?

19 sep 2011

Manuel Azaña, presidente de la II República, y Adolfo Suárez, primer presidente del Gobierno de la democracia, llegarán mañana juntos al Congreso de los Diputados. Sus retratos circulares (tondos ovato se denominan) colgarán junto a otros presidentes en las paredes de la Cámara. Lo anunció José Bono, que quiere cerrar su paso por la casa con broche de oro.

Más allá del afán de cada cuál por hacer historia, la ausencia de Azaña y Suárez del Parlamento no deja de ser un dato del desagradecimiento al que somos tan aficionados. Que don Manuel fue el parlamentario más brillante del Siglo XX lo reconocía hasta el expresidente Aznar, quien allá por los 90 no dudó en declarar su “profunda vocación azañista” o en enseñar la bandera republicana que envolvió el féretro del autor de La Velada de Benicarló, a intelectuales que frecuentaron los primeros tiempos aznaristas en La Moncloa, tras 1996.

Adolfo Suárez ha sido el presidente más vilipendiado, odiado y traicionado por los suyos en la historia de esta joven democracia. Lamentablemente, una enfermedad cruel no le ha permitido percibir del todo como pasaba de villano a héroe. El reconocimiento en forma de retrato les llega cuando el republicano lleva más de 60 años muerto y Suárez, una década ausente de la realidad. Sí, está el socorrido nunca es tarde si la dicha es buena.

Cuando mañana el presidente Zapatero vea colgar ambos cuadros donde hace tiempo que debían de haber estado quizá sienta algún consuelo. La cuestión es cuanto durará su travesía del desierto -¿décadas o medio siglo?- hasta que reconozcan que no ha sido “el peor” presidente de la democracia. O a lo mejor está vacunado.

Tarde bochornosa

04 jul 2011

Ocurrió una tarde bochornosa de junio, mientras los pensadores de Bruselas seguían atareados en deconstruir Europa, tras 60 años de ardua construcción; mientras en el Congreso, sus señorías interpretaban si del discurso de Zapatero se deducía el adelanto electoral. Esa tarde, Bernard-Henri Lévy, quien fuera jóven y nuevo filósofo francés -ya ni tan nuevo ni tan filósofo, más bien semeja un tipo que sabe de escenografía- tomó la palabra en el Museo del Prado para homenajear a Jorge Semprún. Escritor, político, clandestino, ministro, y superviviente de Buchenwald por encima de todo.Un hombre hecho de Europa. Semprún es “el espíritu europeo encarnado, una prodigiosa torre de Babel que resuena de todas esas lenguas de Europa”. A los dieciséis años, además del español y el francés, hablaba neerlandés y a los veinte, alemán.

Lévy no necesitó entrar en detalles paralelos. Hoy en Holanda cabalga la xenofobia y el euroescepticismo; la Alemania de la reunificación, proceso al que Semprún asistió eufórico, es un país rico y harto de solidaridad para con los del sur, que han malgastado su ayuda. En Francia avanza el racismo y las sospechas sobre los vecinos mediterráneos, pero no quitan ojo a los crecidos alemanes. “Los malos demonios asaltan Europa y la ponen en peligro”, algo que el escritor percibió en sus últimos tiempos.

Es la nueva “fatiga de Europa” dijo Lévy. Un motivo más para retomar a Semprún. Esa tarde bochornosa de junio, los griegos luchaban en la calle; los españoles cambiaban la tele cuando salía el Debate y Bruselas, de la mano de Alemania y Francia, seguía deconstruyendo Europa, lenta pero concienzudamente.

La cartera de Rajoy

24 ene 2011

Esta semana será clave para saber si el pacto entre Gobierno, patronal y sindicatos tiene futuro. Los optimistas -¡los hay!-opinan que hay posibilidades. El Gobierno – y el país- lo necesitan frente a los mercados; también los sindicatos, que saldrían de ese infierno de convocatoria de huelga general de dudoso resultado. Idéntica necesidad tiene la patronal, ahora con Joan Rosell, que se lavaría la imagen durante los meses de gracia que le dan sus dinosaurios.

A ese presunto acuerdo debería sumarse el PP, como alternativa de Gobierno cercana. En teoría, tendría que moderarse y anunciar algo del programa económico oculto. El doble discurso del Rajoy prudente por un lado y de sus adláteres radicalizados por otro -Cospedal, Pons, Montoro, etc- no presagia un giro, aunque en su cartera esconda nombres distintos a los gritones de diario. Tipos como el ex gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, quien desde su cargo en el Banco Internacional de Pagos mantiene que ni el euro está en peligro ni España necesita ningún rescate. Lo dice en Madrid, ante la caverna. O José Manuel González- Páramo, consejero del BCE, quien no tira piedras al tejado nacional, pero sí apremia a acabar las reformas. O el más seguido, Luis de Guindós, ex secretario de Estado de Rato, comedido en las críticas porque conoce los mercados.

Los optimistas defienden que, con estos tres nombres en cartera, no debería descartarse que Rajoy se subiera al carro del pacto. Sólo que este trío influirá si gobiernan. Mientras, las manos se las ensuciarán los mismos voceros, militantes del todo vale con tal de llegar.