Pidiendo perdón
Tags: políticaLIDIA FALCÓN
La Ley de Memoria Histórica se ha aprobado. Y se ha aprobado porque al fin la derecha nos ha dado permiso para hacerlo. En las largas y cómplices negociaciones que se han llevado a cabo entre los representantes de unos y otros partidos, ha sido patético ir observando el proceso de adulación y complacencia con que la izquierda llevó las negociaciones a fin de contentar a los partidos de derecha, que ha concluido en la degradación de una ley que la democracia nos debía desde hace 30 años. Bien es cierto que el Partido Socialista había esbozado un proyecto absolutamente indigno para que pudiera ser considerado reparador de los sufrimientos de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura, y que ha sido en alguna medida limpiado por Izquierda Unida. Pero también ésta se ha declarado vencida ante las imposiciones de los partidos católicos y de los del gran capital.
Mi asombro fue oír repetir diariamente a los comentaristas que era imprescindible obtener el consenso de todos los partidos. De todos, incluso de aquellos que dirigen los herederos políticos de los que organizaron el golpe de Estado, de los que llevaron a cabo las matanzas indiscriminadas y los consejos de guerra y expoliaron a los republicanos; partidos donde se encuentran, impunes y radiantes, los hijos y nietos de los dirigentes y cómplices del franquismo. La izquierda también desea esta alianza, quizá en cumplimiento de aquella vieja consigna del Partido Comunista de la “reconciliación nacional”, que fue tan incomprendida por los que debían reconciliarse con quienes los habían condenado a muerte.
Lo más patético de este episodio es comprobar cómo la izquierda le ha pedido perdón a la derecha por atreverse a recordar los episodios de la Guerra Civil, los padecimientos de los que defendieron la República, la represión que sufrieron los resistentes bajo la dictadura. Atacados al parecer del síndrome de Estocolmo, los partidos que deberían haber planteado estas reivindicaciones en tiempos bastante anteriores, cuando estaban más ocupados en apagar los fuegos de la rebelión obrera aceptando los pactos de la Moncloa, se muestran enormemente comprensivos con la indignación que acomete a los representantes de los partidos de derechas cuando se les habla de la memoria de nuestras desgracias. Hasta el punto de aceptar la equiparación de la represión sistemática practicada por los franquistas con los episodios de violencia incontrolada en la zona republicana. Siguen pidiendo perdón por parecer de izquierdas.
Lo más triste de este periodo de la torturada historia de España es comprobar cómo después de tres cuartos de siglo de sufrir una genocida guerra civil, única en Europa, por intentar vencer a la bestia fascista, de padecer los rigores de 40 años de una dictadura cuya crueldad era desconocida en España y de creer que habíamos instaurado la democracia, se ha aprobado una ley de resarcimiento de los vencidos que no tiene parangón con ninguna de las que se han impuesto ni en Europa ni en América ni en África.
Ni Alemania ni Francia ni Chile ni Argentina ni Grecia ni Portugal ni incluso la torturada Suráfrica han aceptado la impunidad de los que se beneficiaron con el sufrimiento de su pueblo. Después de padecer las dictaduras hicieron, y continúan, un ejercicio de justicia y democracia aprobando leyes que condenaron a los autores de los crímenes y dictaron de inmediato la nulidad de los juicios políticos de aquella etapa. Alemania y Francia llegaron mucho más lejos concediendo indemnizaciones a los perjudicados, y todos sus gobiernos han pedido perdón a las víctimas.
En esta esquizofrenia en que nuestro Gobierno se ha instalado, hemos visto cómo aceptaba con complacencia que la judicatura española persiguiera a Pinochet allende nuestras fronteras, y al torturador argentino Scilingo en nuestro propio territorio, donde se le ha juzgado, condenado y encarcelado, en una digna defensa de los derechos humanos que consideramos compete a todos los países, independientemente de dónde y cuándo se cometieran los crímenes. Mientras, en España, ese mismo Gobierno se opone a que se declare la nulidad de los consejos de guerra que durante el franquismo llevaron a la muerte y a decenas de años de cárcel a los antifascistas, sin garantías procesales algunas. Los mismos partidos que aplauden la nulidad de las leyes de perdón que dictaron los gobernantes argentinos aceptan en España sumisamente que ni se hable de indemnizaciones a las víctimas, que se permita que subsistan monumentos conmemorativos del franquismo siempre que “tengan valor arquitectónico o artístico” –¿quién decide el valor artístico?–, y que la Iglesia mantenga las placas de las fachadas de las iglesias con los nombres de sus supuestos mártires y los símbolos franquistas, yugos y flechas, escudo con águila imperial, que campean en los miles de pueblos que fueron torturados por esa misma iglesia.
Los mismos que aprueban y difunden la noticia de que se ha procesado y encarcelado a los parientes de Pinochet por la apropiación de caudales públicos se indignan ante la sola mención de que a la familia Franco, y a tantas otras que se hicieron ricas mediante la adjudicación de los bienes de los asesinados, expropiaciones y robos impunes que se produjeron durante decenas de años se les pida cuentas de su fortuna.
En definitiva, ser demócrata en España es diferente de serlo en Alemania o en Argentina. Hoy, ni siquiera a las víctimas sobrevivientes de la Guerra Civil y la dictadura se les otorga la satisfacción de ver a sus verdugos avergonzados. Porque nunca nos pidieron perdón.
Lidia Falcón es escritora y abogada
Ilustración de Javier Olivares








Comentario por Benedito Alvarez García
18/11/2007 @ 09:56
Completamente de acuerdo. Soy vecino de Meirás-Sada (A Coruña), la localidad donde al dictador Franco se le regaló el Pazo de Meirás, como consecuencia de las gestiones de un grupo de afines (entre los que se encontraba el futuro Conde de Fenosa) y después de despojar impunemente a varias familias de sus propiedades y de recaudar imperativamente falsos donativos de particulares e instituciones públicas.
La Xunta de Galicia lleva varios meses esperando autorización judicial para entrar en el Pazo (para incoar un expediente de declaración de Bien de Interés Cultural), dada la negativa de la familia Franco a facilitar el acceso.
Franco ya no manda, pero el franquismo aún dirige o condiciona las actuaciones políticas de algunos partidos. Y no sólo de la derecha.
Comentario por Melibea
18/11/2007 @ 12:42
¿Será casualidad que la conferencia del PP se haya celebrado en fechas próximas al 20-N y la salida de las muchedumbres falangistas en sus excursión al Valle de los Caidos saliera de la calle Génova? ¿Formará parte uno y otro hecho de la campaña electoral del Partido Popular?
Comentario por tomas gonzales pareja
18/11/2007 @ 17:19
estoy completamente de acuerdo en que en ningun pais del mundo donde hayan habid0 fascistas que se han impuesto a base de armas y torturas a los democratas elegidos por votacion por el pueblo, se tenga que pedir su aprobacion y perdon para poder sacar la memoria historica adelante,y ni siquiera esos verdugos el pedir perdon por los crimenes cometidos despues de esa contienda fraticida de nuestro pais, me refiero a esa derecha dura que sigue siendo del PP, herederos politicos de los que organizaron el golpe de estado contra el verdadero gobierno elegido por el pueblo.
SAMTO.
Comentario por Tito Ara
18/11/2007 @ 18:46
Reconforta leer artículos de opinión como los de Lidia Falcón, en los que se da una visión comparativa con los diferentes tratamientos que se da a las memorias hitóricas de otros paises que también han sufrido fascimo y genocidio fascista en sus gentes como España y que la derecha, en esos paises, se sabe diferenciar del fascismo y sabe poner una barrera, una linea que separa lo racional, lo humano, del fascismo y esa derecha civilizada es la que nos gustaría a muchos que hubiera en España para poder enfrentarnos a ella con racionalidad y civismo.
Comentario por reblipu
19/11/2007 @ 17:51
La frustacion que siento solo puede ser superada por la resistencia q todo democrata republicano debe d hacer gala…..seguiremoS luchando hasta la VICTORIA siempre…..por la III REPUBLICA …A LA III VA LA VENCIDA…LA RAZON….NOS SOBRA.
Comentario por Antonio Guardia Garcia
19/11/2007 @ 17:54
Mis mejores felicitaciones “maitre Lidia Falcon” Su comentario lo veo perfecto y noble. El pedir perdón y reconocer sus faltas es tener méritos y dar un poco de dignidad a quienes la perdieron. Pero no se olvide que existieron y existen victimas por la parte de Franco y por la parte republicana. Todos fueron victimas y lo son actualmente. Pero usted se olvida de una cosa muy importante; y es que también existen quienes fueron victimas de los dos bandos (Como es nuestro caso) ¿Por qué razón no tenemos derecho a ser reconocido como tales? si yo le llamaría mejor a unos “Victimas de Franco” y a los otros “Victimas de republicanos” Pero no la añadiría “de guerra” Las verdaderas victimas de GUERRA somos los que fuimos victimas por las dos partes. ¿No tengo razón maitre Lidia Falcón?
Si desea usted pruebas con documentos estoy a su disposición y esta es mi dirección.
Le pido disculpa si le he molestado y reciba mi mejor saludo con todo respeto.
Mr Guardia Antonio – 10 bis rue de la liberation – 90100 Vellescot – France. Teléfono 03 84 23 30 84
.
Si tiene usted tiempo lea mi Blogger - http://emigrante-niodenadie.blogspot.com/
Comentario por Antonio Guardia
22/11/2007 @ 16:12
Todo está perfecto y da la impresión que por fin parece que quieren hacer un poco de justicia. Pero no se si todos tendremos derecho.
Maitre LIDIA FALCON ¿Creé usted que los que padecimos persecuciones, robos, expulsión e anulación de la nacionalidad ¿entramos en las nuevas leyes de la memoria? ¿Por qué razón no me ayudan a saber si es nuestro padre quien está en la tumba que encontré en el año 2005 en Francia? Yo se que es nuestro padre, o por lo menos es su nombre el que está escrito ¿Pero porque razón no quieren decírmelo?
Quizás sea porque fuimos castigados por los dos bandos (Por Franco y por parte republicana) cuando yo solamente tenía dos años de edad. ¡Injusto! Se lo puedo demostrar con documentos.
Perdóneme Maitre si he molestado. No fue esa mi intención. Reciba todos mis respetos.