Dominio público

Opinión a fondo

Las mujeres son imposibles

27 Jul 2009
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Nicole Thibon

“¡Las mujeres son imposibles! ¡Hay que ver cómo nos esquivan!” –Aristófanes–

Decididamente, la vida en 2009 es estupenda. Dos mil años de filosofía, más de dos siglos hablando de igualdad, y a las mujeres se las sigue discriminando en el trabajo, se les paga menos, y están sub-representadas en todos los centros de decisión; y ello, en la mayor parte de los países desarrollados del planeta. El 12 de mayo de 2009, los ministros de los 47 estados miembros del Consejo de Europa lo dijeron, esta vez de manera muy clara y contundente: “¡Hay que consolidar en los hechos la igualdad entre mujeres y hombres!”. Pero los hechos son testarudos y hablan más claramente que las palabras.

Según el informe Grésy de julio de 2009, el 47% de los trabajadores de Francia ya son mujeres. Con un 54% de diplomadas, están además mejor preparadas que sus colegas masculinos. Y las cosas parecen ir a más: este año obtienen el bachillerato el 70% de las muchachas, contra el 59% de los muchachos.
Pero hay que leer la primera página de Le Monde del pasado 13 de julio: “¿Un 40% de mujeres a la cabeza de las grandes sociedades?”. Una lectura demasiado rápida podría pasar por alto los signos de interrogación. No se trata de una realidad sino de imponer una cuota en los sectores privado y público, objetivo eminentemente positivo y que manifiesta una loable buena voluntad, pero que subraya lo desastroso de la situación actual. En Francia sólo hay un 10,5% de mujeres en los consejos de Administración de las empresas que cotizan en Bolsa; en los de las primeras 500 empresas, sólo un 8%.

Pero las francesas no se pueden quejar, si se las compara con el 6,6% en las 300 grandes empresas españolas, el 2,1% de las italianas y el 0,8 de las portuguesas. Sólo algo más de la mitad de los países del mundo publican datos estadísticos. “La contribución de las mujeres no aparece aún en las estadísticas oficiales”, dice un informe de Naciones Unidas de 2008. Es lo que púdicamente suele llamarse “la invisibilidad de las mujeres en los centros de decisión”.
Cuando las cosas no se hacen según la lógica y el sentido común, queda la ley. Es así que la solución tendrá que volver a ser la imposición de una cuota –que por otra parte da siempre excelentes resultados en política, en todos los países en que se la aplica–. Las empresas francesas tienen seis años para arreglar las cosas, y el sector público sólo cuatro. Las empresas noruegas sometidas a la cuota han llegado rápidamente a un 44,2% de mujeres en sus consejos de Administración. Se calcula que, si no se impusiera una cuota, se necesitarían 50 años para alcanzar cierta igualdad en los países normalmente desarrollados. Lo importante es no perder la paciencia.

El asunto es aún más cómico en el plano salarial. Pese a todas las recomendaciones y requerimientos, “las diferencias de salario se mantienen”, afirma el informe Grésy, y la remuneración global media de las mujeres es un 27% inferior a la de los hombres o, si se quiere, la de los hombres es un 37% superior a las de las mujeres. Es más: la diferencia máxima se halla en el sector de los ejecutivos; un 30,8%. Y más todavía, cuanto más diplomas o años de edad tiene una mujer, menos se le paga con respecto a su equivalente varón: un 32% de diferencia.
La situación no es menos divertida en Estados Unidos. Según un estudio de los sindicatos AFL-CIO, “la mujer de 25 años que trabaje a tiempo completo todos los años hasta que se jubile a la edad de 65, ganará 523.000 dólares menos que el trabajador masculino promedio”.

No es consuelo el que en otras partes sea peor. Según estimaciones recientes, las mujeres africanas constituyen el 70% de la mano de obra agrícola y producen el 90% de los alimentos. Su tasa de actividad económica es 61,9% superior a la de todos los países de la OCDE en su conjunto. Y, eso sí, son las más pobres y maltratadas.
España mantiene valientemente su posición en las estadísticas. Según un informe sobre el mercado laboral publicado por Manpower, las mujeres ganan un 50% menos que los hombres en el sector privado español y un 10,7% en el sector público, lo que significa que el salario medio de la mujer en España es un 34,7% inferior al del hombre. Todo se explica, según el analista, porque el tiempo de trabajo de la mujer es un “13% inferior al del hombre”, porque existen “diferencias en las características individuales” y porque cuando aumenta la experiencia laboral la diferencia salarial “se incrementa”, dado que la mujer “tiende a abandonar” su presencia en el mercado, sobre todo entre los 35 y los 40 años. ¡Cuando las cosas se explican bien todo se comprende! Lo que se comprende mucho más fácilmente es la acentuada tendencia a crear cooperativas de mujeres un muchas partes del mundo y, en particular, en España. Como lo exponía María Carmen Martín García, durante el reciente y brillante coloquio internacional Voces Mediterráneas III en Granada, estas cooperativas se basan en “los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad…, una ética de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás”. Movimiento originado en el Reino Unido en 1883, la Alianza Cooperativa Internacional reúne hoy 218 cooperativas de 78 países, y representa a más de 800 millones de personas. La Asociación de Mujeres Empresarias Cooperativistas española se dirige a mujeres que quieran poner en marcha un negocio bajo la fórmula empresarial de una cooperativa.

Podemos imaginar fácilmente que, harta de ser discriminada, mal pagada y con pocas posibilidades de promoción real en relación con su capacidad, la mujer activa, cada vez más educada y diplomada, y consciente de su dignidad, se encuentra más a gusto en un ambiente igualitario y transparente. Una no lo dudaría.

Nicole Thibon es Periodista

4 comentarios

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  • Comentario por Carmen Sanz Chacón

    27/07/2009 @ 11:58

    Algo que parece tan lógico, tan racional, y sin embargo ….
    Afortunadamente soy de las que piensan que las sociedades, las civilizaciones avanzan, casi siempre, hacia el sentido común y llegará, tarde o temprano.
    Pero las mujeres todavía no somos conscientes de nuestro poder real hoy en día para cambiar la sociedad.
    10 millones de mujeres trabajando en nuestro país podríamos darle la vuelta a las políticas y formas de vida que nos siguen creando obstáculos para tener igualdad de oportunidades, y no seguir esperando concesiones.
    10 millones de mujeres, son 10 millones de votos que pueden dirigir un país.

  • Comentario por Miki

    27/07/2009 @ 13:59

    Creo que las edulcoradas justificaciones que dan precisamente los mandamases a veces pueden llegar a ofuscar una realidad mucho más cruda. Recuerdo que en algún momento yo tenía una compañera de piso que se dejaba los cuernos en su trabajo, donde era la única mujer, rendía más y ganaba menos que sus compañeros y encima la maltrataban, le decían que tenía que acostarse con ellos, usar más ‘’sus encantos”, y lo que más apreciaba de ella su jefe era su escote. Supongo que serían los mismos hombres que luego vienen aquí a jalear a Berlusconi, hay toda una clase de hombres que ven a las mujeres de esta manera, únicamente en función del goce sexual que les puedan provocar, y no las ven como seres humanos ni les importan sus aportaciones intelectuales o laborales, y encima la sociedad les ríe la ”gracia”.

    Y es que, si los que controlan los salarios, los ascensos y el acceso al poder son, sencillamente, estos mismos hombres, ¿cómo van a acabar ellos con el sexismo? Ya podemos estar esperando 200 años más. Ojalá estas cooperativas prosperen y ganen terreno a los que detentan tanto poder ilegítimo. Lo que dice Carmen es muy cierto, 10 millones de mujeres con conciencia de clase podrían cambiar los fundamentos de este país y también hay tíos que estamos muy escaldados con el machismo y os apoyamos!

  • Comentario por Act

    27/07/2009 @ 16:43

    ”10 millones de mujeres con conciencia de clase podrían cambiar los fundamentos de este país ”… a esto le llamo yo crear bandos, frentismo, guerra de sexos… vamos, los tíos por una parte y las tías por otra. Así no vamos a ningún sitio.

    Porque claro, eso de la concienca de clase quedaría muy bonito en el caso de que la mujer, fuera un ser perfecto, comprensivo, solidario y empático con aquello que es diferente a ella. Pero resulta que la mujer, es un ser humano, y como ser humano, ya sabemos de que pie puede cojear. Codicia, maldad, discriminación, crueldad, egoísmo, inmoralidad… todos estos términos y más de este corte, están asociados a nuestra especie. Y la mujer no va a ser menos. Sé que lo que acabo de decir no es políticamente correcto, pero no deja de ser cierto. Es muy bonito decir que con las mujeres no habrían guerras ni pobreza, y que todo sería mejor… bonito sí, pero no verdad.

    En definitiva, si la justicia y la igualdad han de depender exclusivamente de la mujeres, ya nos podemos poner a idear soluciones para los problemas que traerá este nuevo orden. Y desde luego que yo al machismo no lo voy a combatir con el feminismo más asfixiante y revanchista, como tampoco apagaría un fuego con gasolina.

    A ver si se enteran de que la sociedad se hace entre todos y para todos.

  • Comentario por lodicecincinato

    27/07/2009 @ 20:38

    Siempre han existido los que yo denomino “iluminados”, personajillos estúpidos que han intentado moldear el comportamiento de las masas. En el pasado ocurrió con algún/alguna imbécil de la Sección Femenina y hoy en día con algún/alguna progre iluminado/a que, haciendo uso del buenismo y de lo políticamente correcto, legisla bodrios de protección de la mujer que no hay por donde cogerlos. No se dan cuenta que la mujer sabe protegerse igual que el hombre.

    La igualdad real consiste en dos cosas: igualdad ante la ley y respeto a la realización de las inclinaciones individuales, siempre que no vulneren aquella. A ninguna mujer se le puede imponer la dedicación al hogar y menos la renuncia a la formación profesional. Pero aun más perjudicial es estigmatizar la función del ama de casa como una degradación.

    www.lodicecincinato.blogspot.com

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