Dominio público

Opinión a fondo

Tiempo para el diálogo

13 Ene 2016
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Mª Luz Martínez Seijo
Diputada Electa del PSOE por Palencia. Secretaria de Acción Política y Ciudadanía del PSOE de CyL

Las elecciones del 20 de diciembre nos han dejado un escenario diferente que requiere ante todo tranquilidad, amplitud de mente y una gran dosis de reflexión, elementos fundamentales para sentar las bases del tipo de política que debe imperar en estas fechas que es la del diálogo, la comunicación y los pactos.

Un tipo de política que por otro lado tampoco es nueva en España. Es cierto que desde el año 1977 en que se celebraron las primeras elecciones constituyentes ha primado el bipartidismo con una concentración de entre el 65% y el 72% de votos hasta las elecciones últimas del 20 Diciembre de 2015. Sin embargo, en diversas Comunidades Autónomas españolas no ha existido bipartidismo y al menos la decisión de formación de los Gobiernos Autonómicos ha dependido de al menos tres partidos en las siguientes Comunidades Autónomas: País Vasco, Navarra, Cantabria, Baleares, Canarias y Cataluña, seis territorios donde el fenómeno del bipartidismo no ha existido y donde ha primado la política de acuerdos y pactos para formar gobierno como en otros muchos países europeos.

Las últimas elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo dejaron un escenario parecido al actual en la mayoría de los municipios y Comunidades Autónomas. Cabe recordar que en aquellos momentos también se hablaba de ingobernabilidad en muchos lugares de nuestra geografía. Meses después hay gobiernos estables basados en pactos y acuerdos en Asturias, Aragón, Baleares, Comunidad Valenciana, Extremadura y Castilla la Mancha, con presidencia del PSOE y con apoyo fundamental de Podemos. Andalucía donde gobierna el PSOE y donde Ciudadanos se abstuvo en la investidura. En otras Comunidades es el PSOE el que apoya en gobiernos como en Canarias o Cantabria y en otras gobierna el PP ayudado por Ciudadanos.

Las elecciones municipales dejaron por su parte en España más de 2.800 alcaldes socialistas, y acuerdos de investidura y Pactos en más de 1.000 ayuntamientos con diferentes fuerzas: IU, Candidaturas confluentes con Podemos, Compromis, PRC, MES, C/C, Ciudadanos, etc. y que han supuesto también el apoyo del PSOE para los gobiernos de los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Coruña, Cádiz, Santiago, Ferrol, Badalona, etc.

En resumen, la política del diálogo y de los pactos cerró también la presidencia de la FEMP y 12 presidencias de Federaciones Territoriales de Municipios que recayeron en el PSOE que logró ostentar la mayor representación institucional de su historia en las Federaciones Territoriales de Municipios.

Meses después hay estabilidad política y se están aprobando los presupuestos municipales del año 2016 sin problemas, dato significativo e indicativo de que el diálogo lleva a la estabilidad.

Los resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre indican que  los electores han pedido a los partidos políticos que dialoguen, que acuerden, que negocien democráticamente para formar Gobierno.

Como políticos tenemos una responsabilidad con la ciudadanía y es primar los intereses del país por delante de cualquier otro interés, lo que implica dejar cuestiones internas del partido para cuando corresponda y como socialistas tenemos la obligación de cumplir con nuestros principios y compromisos con la sociedad.

Unos compromisos contraídos para lograr una recuperación justa de nuestra economía con un nuevo Estatuto de los trabajadores y la subida del SMI, para llegar a un Pacto por la educación, la ciencia y la cultura; para reconstruir el dañado estado del bienestar; para reconstruir el pacto de Toledo; para acordar un Pacto contra la violencia de género y otro para regenerar la vida institucional y política. Sin olvidar que tenemos un gran reto también por delante que es la reforma constitucional que tiene como objetivos blindar derechos sociales, regenerar nuestras instituciones y federalizar nuestro modelo territorial para la que debe articularse una ponencia parlamentaria. Por último debemos impulsar un acuerdo para renovar el compromiso de España con la integración europea, garantizando el cumplimiento de nuestros compromisos con Europa.

La agenda política está clara, el día 13 de enero se constituyen las Cortes generales y a partir de entonces el PP como partido más votado en las elecciones debe intentar formar gobierno, de no ser así Pedro Sánchez, elegido en primarias con el apoyo mayoritario de los militantes socialistas y con la fortaleza y confianza que su liderazgo legítimo le aportan al frente del PSOE, debe intentar formar un gobierno progresista mediante el diálogo y acuerdos factibles que generen las grandes reformas sociales y de regeneración que necesita España, una España sin fracturas.

No es tiempo para hablar de nuevas elecciones, quien lo hace asume un fracaso de la democracia y de la política con mayúsculas.

Miremos en nuestro entorno europeo, en la Europa democrática. El Gobierno de Bélgica, corazón de Europa, se construyó apoyado por diversas fuerzas después de más de un año de negociaciones, un récord difícilmente superable. Y el partido ganador de las elecciones está en la oposición. ¡Ahora es un gobierno estable! No es normal repetir elecciones en los países de Europa. Hay una máxima democrática basada en estar condenados a entenderse por el interés general.

Nadie puede garantizar que no se repetiría un resultado parecido al del 20 de Diciembre como ha pasado en Cataluña. Y por lo tanto estaríamos hablando además de fraude a los electores, de frustración democrática, despilfarro económico y pérdida de tiempo para la necesaria recuperación del estado de bienestar que generaría una crisis en la gestión de los servicios públicos y sobre todo, sería un tremendo ejercicio de irresponsabilidad ante y para la ciudadanía. Por ello, ¡es tiempo para el diálogo!

 


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