Dominio público

Opinión a fondo

Activistas, clérigos y mojigatos

11 Oct 2009
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VÍCTOR SAMPEDRO

dominio-11-10.jpgUna democracia clerical se corresponde con un pueblo que no es dueño de su destino. No es soberano para decidir su bandera, menos aún su modelo de (de)crecimiento económico. Y si la ciudadanía interviene en estos asuntos, más allá del rito electoral, resulta una amenaza antisistema. Impugna los designios de las élites que, a diestra o siniestra, actúan como órdenes clericales: uniformes y uniformadas, en defensa del credo y el jerarca, más beligerantes con la heterodoxia propia que con la ajena. El debate público así forjado no pivota sobre la veracidad y la coherencia argumentales. Se zanja invisibilizando y criminalizando al hereje. Es el destino de las fuerzas sociales más transformadoras: sin representación política, estigmatizadas en los medios. Y es la trampa de la izquierda partidaria: sin músculo para la movilización, a rastras del discurso conservador.
Desde que la derecha perdió las elecciones se apoya en sectores ultraortodoxos y convoca a gentes de bien. Mientras, la izquierda institucional desconfía de su militancia y aplica con mojigatería la corrección política. Quienes creen que “cualquier proyecto es defendible en democracia, por vías pacíficas” y lo practican chocan con una cultura política que la derecha hegemoniza desde la razia del 36. El felipismo la dejó intacta, para cultivarla como semillero de votos. La sorpresa fue que el PP la reactivase y llevase a la calle con enorme éxito tras el 11-M.
Sin embargo, activistas republicanos como Jaime d’Urgell (militante del PSOE) y anticapitalistas, como Enric Durán, responsables de “reponer” la bandera republicana en un edificio oficial y de “robar” a los bancos, apenas han merecido atención. El anticapitalismo, no digamos la república, está normalizado en Europa. Uno de cada diez votantes portugueses y alemanes han votado al Bloco y a Die Linke. Aquí sufren el ostracismo y la penitencia impuesta a quien desacralice los mitos políticos fundadores. En los casos citados, el Rey-padre-de-la-patria y el desarrollismo voraz. Modelos de autoridad y progreso, contaminados de herencia franquista.
La movilización ciudadana ha reportado avances socioculturales de calado. Sin reconocimiento y bajo una considerable represión, ha permitido a la izquierda gobernante hacer políticas de progreso. Feministas y gays forjaron el consenso social que avala las actuales leyes de matrimonio e igualdad. Sin los ecologistas, la sostenibilidad sería una invocación primitivista. Los insumisos invalidaron la mili como plataforma de socialización forzosa en los valores franquistas. La reivindicación del 0,7% del PIB para la solidaridad internacional fue el humus del voluntariado que sostiene los proyectos de cooperación… Hasta aquí algunas aportaciones para que la socialdemocracia marque sus diferencias con el PP. Pero los gobiernos del PSOE no han recabado el apoyo de los ciudadanos laicos para contestar a los ultracatólicos que le hostigan, no materializan el parón nuclear, vietnamizan Afganistán y encubren en créditos al desarrollo del comercio de armas. Perpetúan, en suma, el descompromiso con la militancia que la izquierda practica en cuanto toca poder. Abandonan la calle cuando entran en los despachos. La derecha, en cambio, ha alimentado desde sus gobiernos estatales y autonómicos una militancia social cada vez más nutrida, joven y activa.
Como contraste, consideren las insuficiencias de la Ley de Memoria Histórica ante las asociaciones que la impulsaron y que, desde la indiferencia –cuando no hostilidad–, cuestionan el santoral y el credo de la Transición. Recuerden, también, la mezcla de represión y falso electoralismo ante el Movimiento de Vivienda. El blindaje financiero a las inmobiliarias especuladoras y la inactividad judicial contra la madre de la economía del ladrillo: la corrupción que financia elecciones. Contra todo ello y más, el colectivo Crisi de E. Durán, a mediados de septiembre, propuso practicar vías para “vivir sin capitalismo”. Una apuesta plural y gradual. Bastante pertinente, dada la precariedad que genera el modelo que sufrimos y su más que constatable caducidad. No se registran editoriales ni iniciativas partidistas a su favor.
Los neocon, sin embargo, triunfan en términos de hegemonía ideológica y activismo. Lo muestra el bloqueo de los populares a políticas que cuentan con aprobación parlamentaria. O los diques jurídicos que se alzan ante consultas cívicas que desbordan el modelo estatal. O la desobediencia alentada por los obispos y el PP a las leyes matrimoniales, educativas y sanitarias. O la supremacía mediática y ciberpolítica de los neoliberales… En suma, un ramillete de triunfos.
Triunfos que carecen de apoyo social mayoritario, pero que exhiben supremacía discursiva en los medios y demoscópica en las encuestas. De seguir así, tendrán traducción electoral. Derrotados parecen ya quienes apenas constataron las dos décadas que la insumisión antimilitarista cumplió este año. Así, el PP podrá arrogarse de nuevo haber profesionalizado el Ejército. Desarmados están quienes ningunearon a las cibermultitudes del 13-M, para gloria de los Peones Negros de Don Federico. O quienes compitieron en populismo para hipotecar a los jóvenes sin vivienda y que los propietarios les aumentasen el alquiler… Acuden a la Zarzuela con los pins y el ideario del republicanismo cívico, pero no se autoinculpan en los procesos abiertos a la bandera tricolor. Esa mojigatería da voz a la clerigalla. Ojalá no incurra en más gazmoñerías cuando vuelva a tocar a rebato para ir a las urnas.

Víctor Sampedro es catedrático de Comunicación Política de la Universidad Rey Juan Carlos

5 comentarios

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  • Comentario por LectorSeLectivo

    11/10/2009 @ 08:57

    Hombre, menos mal que encuentro alguien que se ha dado cuenta de lo mismo que yo, que en este país, hay muchas clases de integrismo, no sólo lo hay religioso. Tenemos clérigos y talibanes, religiosos y laicos, para dar, vender y regalar.

  • Comentario por Luis González

    11/10/2009 @ 09:26

    Víctor, gracias; eres ”otro de esos abre los ojos” que desde Público facilitan cortar amarras y ejercer de ciudadanos. Nunca te había leído. Es una suerte. Bienvenido.

  • Comentario por Virgilio Vasares

    11/10/2009 @ 12:16

    Los medios reaccionarios son mayoría amplísima -de Tele 5 a Intereconomía, de cuatro a Antena 3, de El Mundo a La Razón, de la COPE a Punto Radio, de El País a ABC-. Tampoco Público se ha portado bien trasladando con integridad el discurso de los movimientos sociales que se oponen al estado de la cosas admitido. La mayor parte de las veces nos oscurecían, y no publicaban ni convocatorias ni el resutlado de las mismas. Cuando no desfiguraban el mensaje o el nombre de nuestros movimientos. O cuando no daban voz a otras plataformas para marginarnos aún más. Para que nos vamos a engañar…

    En cuanto a la movilización de la derecha, estoy de acuerdo con el autor. Han florecido como champiñones grupúsculos reaccionarios. Ellos no son criminazliados, tienen lugaren en los medios públicos. E incluso algún tipo de financiación.

    Otra cosa es la creación de figuras ”trágicas” -Enric Duran o Jaume d”Urgell- como mártires. Que tienen su función, y nadie discute la nobleza de su postura, pero sobre lo habría que discutir más ampliamente para empezara a entendernos…

  • Comentario por virabhadra

    15/10/2009 @ 09:49

    Salud y alegría!!!
    Me ha alegrado leer el artículo.
    Pienso que entender que los comportamientos ”clericales” y la manera de (mal)pensar clerical es una enfermedad que se ha extendido mucho más allá del clero tradicional y de las organizaciones religiosas es muy importante, pero muy importante, mucho.

  • Comentario por Jordi

    27/10/2009 @ 14:42

    También estoy muy de acuerdo en el contenido general del artículo, de hecho se dicen verdades que, en realidad, para las personas que nos movemos en los movimientos sociales ( y no solo en el plano académico o ”intelectual”)todo es bastante obvio desde siempre.

    Discrepo sin embargo de una cuestión, y es en el recurso a Enric Duran para avalar las tesis.

    Y es que este muchacho, para muchas personas que lo conocen y se han acercado a su órbita, cadece bastante de credibilidad; ya no solo porque su padre sea un constructor de Calafell y subvencione los caprichos y ”aventuras anicapitalistas” de su promigénito… sino porque el mesianismo trasnochado de un muchacho que se ha nombrado a sí mismo como ”revolucionario profesional” ( en principio con el dinero de sus padres), y que se ha fabricado a sí mismo como personaje mediático ( con ”libro” incluído contando su aventura antes casi de empezarla); a lo que se suman contradiciones, aspectos oscuros y una dosis de protagonismo e infantilismo más que patente… pues, hace que al muchacho en cuestión no se le pueda tomar muy en serio:

    Esto en Catalunya, y en el área Barcelonesa en concreto, no se le escapa a casi nadie que se mueva en el ambientillo de los movimientos sociales; aunque es de enteder que, en un primer momento, y en el resto del Estado y para quien no conozca el percal, o solo lo conozca por la prensa, o peor aún por ”Internet” (que es el dominio de este chico), el personaje nos inspire ternura y exclamaciones que lleven a pensar que estamos ante un nuevo ”héroe social”.

    Lo mejor, siempre, antes de nombrar a los héroes del foro, es informarse bien; y más cuando estamos en una sociedad en la que, al parecer, cualquiera que se lo proponga puede pasar por cualquier cosa.

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