Dominio público

Opinión a fondo

¿Crisis de la izquierda?

05 Dic 2007
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JORDI SERRANO I BLANQUER

05-12-07.jpgEs un lugar común decir que la izquierda está en crisis. No lo creo así. Pienso que la derecha se encarga de decir que la izquierda está en crisis y una parte de ésta se lo cree. En cambio, sí creo que la izquierda en muchos casos está desorientada. En el tema de la inmigración, parece como si gente de buena fe de izquierdas hubiera adoptado en los últimos años un doble lenguaje. Un discurso para los que estamos a este lado del estrecho y otro, para los que vienen de fuera. Me atrevo a proponer que el punto de vista sobre el que juzgar situaciones que parecen nuevas sea el de las inmigrantes feministas. En concreto, recomiendo fervorosamente la lectura del libro de Ayaan Irsi Ali, Mi vida, mi libertad (Círculo de Lectores, Barcelona, 2007.)

En los periódicos, leemos muchas informaciones sobre la pobreza en África, de la práctica de la ablación del clítoris, de los matrimonios forzosos, de la desaparición de las mujeres del espacio público, de los homicidios por cuestiones de honor y un largo etcétera. En este libro, encontramos explicaciones en primera persona que emocionan, que explican, que impactan. Nos centraremos en dos elementos del libro; en primer lugar, en el choque de Ayaan a su llegada a Holanda y el choque intelectual con el laborismo holandés.

En la primera cuestión, es interesante ver cómo muchas veces damos por descontadas demasiadas cosas buenas de nuestra sociedad. Es necesario que venga alguien de fuera, de muy lejos, para ser conscientes de lo que tenemos –imperfecto, sí, pero lo tenemos y ha costado la lucha de muchos años y de muchísimas personas alcanzarlo–. Somos pocos los que tenemos estos derechos, este nivel de vida en el mundo. Evidentemente, es necesario luchar para mejorar las cosas, pero es conveniente estar alerta, no sea que retrocedamos por culpa de darlas por hechas. El segundo elemento, el choque ideológico de Ayaan con el laborismo, con la izquierda holandesa. Una izquierda, por otro lado, similar a la nuestra y con un denominador común: el buenismo y el autismo.

Ayaan nos relata con mucha finura y detalle el proceso religioso, cultural, político y social que lleva a la marginación, y al sufrimiento brutal de las mujeres. La inicial negativa del Parlamento a querer saber el número de mujeres muertas por crímenes de honor es un buen ejemplo y no el único. Si hiciésemos un debate en España, la respuesta de la izquierda sería exactamente la misma que la de la izquierda holandesa de hace diez años: no querer saber, no preguntar. Uno de los argumentos utilizados para no querer saber los datos es que no se puede construir un cuestionario con elementos étnicos o religiosos. Es decir, sabemos cuántas mujeres han muerto violentamente; pero para ser políticamente correctos, no podemos indagar por qué. Y al no poder hacerlo, el problema desaparece. Podríamos hacernos preguntas similares aquí. ¿Cuántas chicas desaparecen de las escuelas españolas en la pubertad? ¿Cuántas vuelven de vacaciones habiendo sufrido una ablación de clítoris? ¿A cuántas niñas criadas aquí las casan a la fuerza a cambio de dinero, allí? Nunca creí que tendría que escribir un artículo reivindicando el derecho de las mujeres a emparejarse por amor con quien ellas decidan. ¡Y aún me llamarán radical por decirlo!

Ayaan no engaña a nadie, ella afirma que es una política monotemática y que busca apoyos. Al final, el partido liberal, de derechas, le ofrece ser diputada y lo acaba siendo. Pero una vez inicia el debate, el Parlamento plantea que uno de los elementos más significativos de la postración de las niñas musulmanas en Holanda son las escuelas musulmanas. Y para acabar con esta situación, plantea que hay que retirarles las subvenciones públicas y/o cerrarlas. Pero, claro, primero habría que cargarse de credibilidad y aplicar el mismo criterio a las escuelas católicas. (¿Os suena de algo el debate?). Y aquí el partido liberal holandés decide retirarle la nacionalidad aduciendo que había mentido en la declaración de refugiada. Claro, ¡la habían agredido, la querían casar a la fuerza y quiso librarse de ello! Hace un documental con el cineasta Theo van Gogh y éste es brutalmente asesinado, y Ayaan, amenazada de muerte.

Es difícil que en una sola vida haya tanta desgracia. Al final, se va a vivir a EEUU y trabaja en una fundación conservadora. ¡A mí me hacen la mitad que a ella y me hago monje de los benedictinos del valle de los caídos! En fin, un libro impresionante e imprescindible para entender una parte del mundo actual y para empezar a discutir los retos que nos amenazan.

La izquierda española ¿seguirá el mismo camino o aprenderemos de los errores de los países que nos llevan años de ventaja? Ante tamaña desorientación, ¿no sería más fácil ponernos del lado de las mujeres valientes que luchan por la libertad? Creo que existe demasiado paternalismo ante situaciones que hemos vivido aquí no hace tantos años. Las mujeres no podían trabajar sin el consentimiento escrito del marido, ni abrir una cuenta corriente, tenían que llegar vírgenes al matrimonio (si no, se armaba una marimorena) y, claro, no había violencia de género, sino crímenes pasionales. ¡Y cómo nos cabreaban los turistas que decían que en la España de Franco la gente era muy feliz bañándose en verano en el mar, comiendo paella y bebiendo sangría!

Es verdad que la izquierda tiene problemas de ubicación ideológica –Solbes nos ofrece un ejemplo palmario de empanada mental– pero no exageremos. Las cosas son más sencillas. Había esclavos que no querían ser manumitidos y gente gritando viva las caenas, pero seguro que no pueden ser
nuestro modelo de vida.

Jordi Serrano Blanquer es director de la Fundació Ferrer i Guàrdia

Ilustración de Enric Jardí 

6 comentarios

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  • Comentario por Eduardo

    05/12/2007 @ 10:15

    Me parece que la crisis de la izquierda es algo mucho más compleja que el hecho de que no esté sabiendo enfrentarse al problema del choque cultural entre las distintas sociedades.

  • Comentario por Ariel Jerez

    05/12/2007 @ 10:47

    ¿Crisis de la izquierda? Se me escapa cómo un periódico como Público puede admitir un título tan engañoso para una cuestión tan delicada y mal abordada por Jordi Serrano. Creo que la contribución para la renovación de la agenda informativa que ustedes están haciendo es central para reconstrucción de las izquierdas en España (en profunda crisis más allá de los resultados electorales). Sobre todo porque están ayudando a revisar los pactos transicionales que mantuvieron la pesada hegemonía de la derecha tras tres generaciones en dictadura, que nos guste o no, modeló los rasgos del pacto neoliberal que nos haría transitar de la premodernidad a la postmodernidad (E.Subirats) sin haber articulado las bases culturales mínimas de modernidad demócrata-republicana. Conviene no olvidar que en nuestra democracia otorgada, el gen demócrata ciudadanista sigue condenado al ostracismo por la dinámica de la reproducción social. La iglesia y su central secta opusiana siguen gravitando poderosamente no sólo sobre la constelación valórico-moral de las escuelas (en la mayoría de las públicas seguimos sin alternativa formativa a la hora de religión, sin mapas clarificados para explicar históricamente la construcción de ciudadanía, y con los belenes y cabalgatas a cuesta cada fin de año…). Sino también por el control de los programas y los manuales manejados en asignaturas troncales clave y las librerías de campus en las facultades de pedagogía, periodismo, psicología y trabajo social, amén de su oposición a la investigación ciéntífica-médica.

    En el marco de la globalización neoliberal, la agenda exterior reclama mayor atención intercultural y contextualizaciones más pedagógicas para el horizonte de reformas profundas que tienen que impulsar las izquierdas en el marco de otro mundo posible.
    En este sentido, el reduccionismo eurocentrista exhibido en este artículo resulta pasmoso: el laicicismo que las izquierdas no han logrado esgrimir dignamente en la disputa cultural local, se termina aliándose con la batalla monotemática en el campo del género, claramente articulada en el marco de choque de civilizaciones pregonados por los neoconservadores.
    Los “retos que nos amenazan” ¿cuáles serían? ¿El fundamentalismo malo, malísimo?. El difuso planteamiento pareciera ser “que nos dejemos de remilgos” y nos apuntemos a las justificaciones tipo Herman Tersch ,que aceptemos las soluciones quirúrgicas del cirujano de hierro - el poder corporativo que toma decisiones en el Pentágono, que empiezan a tener eco en una Europa sin proyecto alternativo para liderar el mundo-.

    Las izquierdas estamos abocadas a buscar soluciones dialogadas, a poner presupuesto en construir puentes interculturales que promuevan intersubjetividad colectivas, a buscar comprensión y confianza para hacer avanzar posturas hoy irreconciliables dispuestas a ir a la guerra. Las guerras preventivas ya las inventó el fascismo en el siglo pasado. No se puede olvidar que las situaciones altamente conflictivas en los países del sur están ancladas en otras muchas otras asimetrías de poder, además de las de género, que habría que analizar detenidamente para poder actuar sobre ellas de manera razonable.
    Conviene recordar que buena parte de las principales fuerzas políticas en el mundo árabe eran en la década del 70 laicas, nacionalistas y socialistas. Por suerte, la columna de Rafael Reig del mismo día, nos recordaba como el renovado atraso religioso algo tendrá que ver con el (neo)colonialismo y los manipulaciones políticas espurios de las identidades y conflictos étnico-religiosas de los gobiernos del norte.
    A las izquierdas nos queda pedir para las mujeres maltratadas del mundo: 1) todo el apoyo de las políticas sociales cuando están aquí, 2) el estatus de refugiadas políticas para las que lo soliciten, 3) el apoyo a organizaciones laicas de allá (a ser posible que trabajen dentro de los entramados comunitarios locales, y que se limiten a abrir una oficina en el centro de la ciudad y a repartir cheques entre los prooccidentales) y 4) otro orden mundial más justo y humano.

  • Comentario por Pasabaporaqui

    05/12/2007 @ 12:54

    He leído en el período este artículo y no he podido más que quedarme boquiabierto. Poner como ejemplo a una persona como Irsi Ali para tratar de generar este debate me parece, como poco, escasamente ético. Esta señora, hija de un empresario somalí, mintió para lograr su adopción en un país europeo, militó en el partido socialdemócrata holandés (que si es como el de aquí poco se puede decir que tenga de izquierdas) y, tras un fugaz paso por el partido liberal, férreo detractor de las políticas de acogida e integración a los inmigrantes como lo es aquí el Partido Popular, ha decidido finalizar su corta pero fructífera carrera en un tink tak conservador usamericano ¡Todo un ejemplo de coherencia donde debe fijarse la izquierda para salir de su crisis sin duda alguna!.
    Y para justificar tanta desfachatez moral el autor nos dice que es normal que así se actúe ante ”lo que le han hecho”. Muy señor mío, si hay personas intolerantes, racistas y despreciativas de lo extraño, si hay políticas y gobiernos que no respetan a los demás, a los oprimidos, a los desclasados, que abogan por la preeminencia de las razas y los sexos, que ven al inmigrante como mercancía y no como ser humano son las que se circunscriben al ideario derechista. Justificar lo que una persona ha sufrido por las políticas neoliberales globales hacia el Tercer Mundo como motivo para militar en dichas filas me parece de un absurdo bestial (del estilo de los homosexuales que militan en el PP, por poner un ejemplo) y la actitud de la persona que así actúa nos dice muy mucho de como es y los intereses que la mueven.

  • Comentario por bko

    05/12/2007 @ 13:11

    ¿Desde cuándo la admisión de inmigrantes es monopolio de la izquierda? Qué fácil es asociar racismo a la derecha y dejar en el camino unos cuantos ejemplos que refutan ese axioma. Y no hace falta salir de casa para obtenerlos: tenemos una banda terrorista cuyo ideal es una patria con su ideología y su pureza racial (¿conocen a algún etarra sin orígenes o sentimientos vasquistas?). Pasabaporaquí, es un error muy común achacar todo un problema a un determinado espectro político (o apropiarse de una virtud). Es como si yo dijera que la españolidad bien entendida es propiedad del PP. Un contrasentido, además de una falacia.
    La izquierda, aquí en España, está en crisis. No sabe hacia dónde ir. ¿España federal? ¿Jacobina? ¿Simplemente republicana? ¿Toleramos la Monarquía? ¿Aceptamos las independencias de los pueblos catalán, vasco y gallego? ¿Formamos un Estado fuerte? ¿Centrifugamos? ¿Somos nacionalistas? ¿No lo somos? Por favor, seamos al menos objetivos con nosotros mismos.
    Yo pensaba que el pensamiento individual está alejado de los estereotipos ideológicos. Pero según usted, Pasabaporaquí, todos somos blancos o negros.

  • Comentario por alejandro

    11/12/2007 @ 02:22

    Hola. Mi primera extrañeza es sobre a quien se refiere el articulista cuando habla de la izquierda. ¿El PSOE es de izquierdas, e IU? El segundo motivo de extrañeza me proviene de que defina la crisis de la izquierda, mejor dicho, la no crisis de la izquierda sino en la desorientación de la idem en el tema de la inmigración, que,según el autor, buenas gentes de izquierdas usan como un doble lenguaje.
    Admitamos pulpo como animal de compañía. Admitamos que el PSOE,IU, y similares son de izquierdas: ¿Se podría definir como desorientación el apoyo, participación directa en guerras de invasión,masacre y expolio de otros pueblos del mundo? ¿Quizá la desorientación proviene de aceptar, defender un régimen como el del estado español cuyo jefe del estado, además de hereditario e inviolable, basa su legitimidad en ” la legitimidad del régimen nacido el 18 de julio de 1936?No, lo más probable es que su desorientación provenga de asumir y mandar los bombardeos sobre la población civil de Serbia, en defensa de la autodeterminación de Kosovo-el individuo Javier Solana era el secretario general de la OTAN que mandó esos bombardeos-?No, quizá tampoco.Más probablemente la desorientación de la izquierda es no sólo justificar, sino ejercer la ”democrática” tarea política de ilegalizar, encarcelar, despojar de sus derechos a ciudadanos por la ”justísima” y más que ”democrática” razón de su propia convicción. Desde luego tengo que reconocer que desde tiempos inmemoriales ha sido una característica de la izquierda el defender, apoyar y participar en niveles de corrupción más que significativos, también,sino recuerdo mal,el defender los intereses de las multinacionales como defensa de los intereses patrios ¿o no?.
    Ah, ya está, la desorientación de la izquierda es la de los que ejecutaron, planificaron, apoyaron las acciones del GAL, cerraron periódicos, y criminalizaron y lo siguen haciendo a los ciudadanos que se rebelan, se resisten ante la tiranía, corrupta y terrorista política y actuación de los gobiernos y palmeros institucionales de la izquierda.
    ¿A esa izquierda se refiere?

  • Comentario por marcos

    06/07/2008 @ 11:25

    La crisis de la izquierda es más bien el funeral, largo y oscilante que se lleva arrastrando más de una década en Europa. Creo que para quienes nos reclamamos de izquierdas, es más saludable dar por muerta y enterrada una corriente de corrientes surgida hace más de una centena de años. Quienes aspiremos a otras formas de entender la sociedad, debemos de ir creando bases saludables y no contaminadas desligadas en bastantes cuestiones del pasado de eso que aun llamamos izquierda

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