El entierro de la Justicia Universal
Tags: justicia políticaJAVIER CHINCHÓN ÁLVAREZ
Las pestíferas aguas de la corrupción que venimos padeciendo estos días han engullido otros asuntos que requerirían también de toda nuestra atención. Entre ellos, a mi entender, merece singular reflexión lo que se ha etiquetado como “la reforma de la jurisdicción universal”; y no sólo por lo que esta implica, sino por el modo en que se ha llevado a cabo.
Su inicio es tan conocido como paradigmático. Formalmente todo comenzó cuando, al calor del debate sobre el estado de la nación, se aprobó una resolución presentada en origen por el PP, en la que se abogaba por una nueva redacción del artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). A nadie pareció preocuparle que durante aquel debate no se discutiera ni palabra sobre jurisdicción universal, como tampoco nadie pareció sonrojarse cuando, apenas un día después, se incluyó la modificación pactada en un texto que, bien pudiera decirse, presenta tanta relación con la jurisdicción universal como la velocidad con el tocino: el Proyecto de Ley de Reforma de la Legislación Procesal para la Implantación de la Oficina Judicial. A partir de aquí, fuimos de mal a peor.
El 25 de junio el asunto llegó al Congreso. La mayoría de las intervenciones de nuestros representantes aquella jornada denotaban que, bien no sabían exactamente de qué estaban hablando, bien utilizaban argumentos que ni ellos mismos podrían creer en su totalidad; aunque, ciertamente, al menos un portavoz reconoció no comprender algunos aspectos regulados en el Proyecto de Ley, lo que no obstó para que su grupo votase a favor de, en fin, aquello que reconocían no terminar de entender. Con todo, por parte del PP se explicitó algo que, antes y después, se ha intentado negar u ocultar. Que con esta reforma se trataba, y cito, de “solventar la problemática que afectaba a nuestras relaciones internacionales, generando a veces conflictos diplomáticos”. Las voces de aquellos diputados que se opusieron al fin de la jurisdicción universal, tal y como ha sido caracterizada por el Tribunal Constitucional, fueran desatendidas, cuando no tachadas de alarmistas.
Mientras esto ocurría, algunos corríamos como pollo sin cabeza redactando manifiestos, convocando actos, reuniones, enviando cartas, correos, solicitando entrevistas a altas autoridades del Estado, etc. Resultado: ninguno. Llegamos a octubre, y la reforma, al Senado. Se solicitó permiso para una concentración; denegado. Así, asistimos a la votación convencidos de que ellos se lo estaban guisando y ellos se lo iban a comer. Algún optimista recordaba que en sede parlamentaria se dijo que se habían “detectado algunas imperfecciones que deberán ser corregidas en el trámite del Senado”; pero lo cierto es que, otra vez, la realidad fue aun peor de lo esperado.
Las modificaciones introducidas se concretaron en una confusa alteración en torno a los “crímenes de guerra”, mientras que el debate sobre el texto completo terminó enfangado por invocaciones a, aclaro que cito, “poner coto a determinados juececitos de la Audiencia Nacional que se dedicaban a hacer lo que no debían”; o que perseguir a genocidas que no se encuentren en España de nada sirve a nuestro Estado, sólo a algunos jueces para “cobrar cientos de miles de euros por dar unas charlitas en alguna universidad”. Palabras, todas ellas, del senador popular Conde Bajén, que al menos a mí me causan tanto estupor como rechazo. Por su parte, el representante del PSOE mantuvo una posición más neutra, pero haciendo uso de planteamientos que recordaban a lo que algunos esgrimían cuando se intentó enjuiciar a criminales como Pinochet: que España no debe ir metiéndose en los asuntos de los demás, ni ha de decirles “lo que tienen que hacer”; como si tratar de acabar con la impunidad de los más horribles crímenes internacionales fuera algo similar a meternos donde no nos llaman. Dicho de otro modo, en esencia sus argumentos se resumían en que debe establecerse un sistema que permita perseguir sólo aquellos casos que “tengan relación con España”, con sus intereses; de lo que cabe colegir, sin gran esfuerzo, que entre ellos no debe encontrarse la persecución de crímenes que atentan contra el interés común de la comunidad internacional.
El diálogo de sordos se prolongó un tiempo, que en nada modificó la descalificación general, por acción u omisión, de lo que expusieron los senadores que defendieron la importancia de mantener nuestro compromiso con la jurisdicción universal, en sentido estricto. Tras ello, asistimos a la nada edificante imagen de la votación, en la que un miembro de cada uno de los grandes grupos iba señalando cómo habían de votar sus compañeros de bancada en cada enmienda. Así quedó aprobada la reforma; y de aquí, al 15 de octubre, día en el que el entierro de la jurisdicción universal en España se ha culminado finalmente, de la mano de nuestros diputados.
Se han dedicado muchos esfuerzos a pedir un debate sosegado y a tratar de exponer racionalmente que el nuevo texto del artículo 23.4 de la LOPJ no sólo supone renunciar de hecho a la esencia de la jurisdicción universal, sino que su redacción (ya) actual es tan deficiente que nos llevará a escenarios en los que, bien este precepto quedará sin contenido real, bien nos encontraremos ante un caos del que sólo se beneficiarán los más detestables criminales. Por ello, llegados a este punto, entiendo mejor transformar lo anterior en algo que creo llegará mejor a aquellos de nuestros representantes que han votado a favor de esta reforma infame. En lo que a mí respecta, y tanto por el fondo pero sobre todo por la forma en que la misma se ha desarrollado, respetuosamente les comparto que han perdido mi confianza para las próximas elecciones.
Javier Chinchón Álvarez es profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid
Ilustración de Juan Ossorio








Comentario por lodicecincinato
17/10/2009 @ 08:59
Podríamos decir que la democracia es como una silla que tiene cuatro patas. Las patas son el Poder ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder de los medios de comunicación. Cuando la silla se queda con sólo una pata es obvio lo que sucede.
Es un hecho que la independencia de los poderes políticos es fundamental para proteger las libertades del ciudadano. Sin embargo desde el inicio de la democracia destruir la independencia de los poderes, sobre todo el poder judicial, ha sido constante; resultando que la democracia no deje de tambalearse.
www.lodicecincinato.blogspot.com
Comentario por Liard
17/10/2009 @ 11:51
Magnífico artículo y qué sinvergüenzas!
Comentario por Hasta las orejas
17/10/2009 @ 12:02
Sabía de lo que estaban haciendo con la justicia universal, pero no me la habían explicado de esta manera tan clara. Gracias! Estoy de acuerto con la conclusión de este profesor ademas, y que tampoco cuenten con mi voto ya todo esta panda de gente que no sé que intereses representan pero desde luego no los mios
Comentario por Xema
17/10/2009 @ 12:28
Estupendo articulo y yo tambien estoy de acuerdo
Comentario por Laura
17/10/2009 @ 12:31
La democracia en la que dicen que vivimos al final no nos deja más opción que expresarnos mediante el voto. La participación ciudadana previa suele darles lo mismo, mientras al final les votes a unos u otros. Con lo que, si así lo quieren, lo que nos queda es no solo no votarles, sino aclararles porque no lo hacemos… Como ha hecho este señor, vamos. Bravo!
Comentario por Augusto
17/10/2009 @ 12:38
Excelente artículo. Sólo hay que agregar que mientras la jurisdicción universal se aplicó a países del tercer mundo (Chile, Argentina, Guatemala), ningún partido político protestó. Los problemas vinieron cuando se acusó a ciudadanos de Israel, Estados Unidos o China. (Simón Pérez acaba de agradecer a nuestro presidente que ya no podamos juzgar a los genocidas de Gaza)
Comentario por Ramonche
17/10/2009 @ 16:07
Qué vergüenza de país… y que desastre de socialistas tenemos… Al PP, el asunto le va al pelo, claro, le encanta; con lo que el único coste real va a ser para el PSOE, pues sé que algunos o muchos de sus votantes le van a mandar a paseo con todas estas cosas que anda haciendo… Mi duda es por qué apoyan o aprueban estas cosas? Es que se están quitando la careta o es que andan tan perdidos que ya no saben ni que votan…???
Comentario por Laura
17/10/2009 @ 16:21
Augusto, esto ya lo explicó este mismo autor en otro artículo suyo aquí mismo que se llamaba algo así como Golpe a la Justicia Universal (busca en la función de autores)
Comentario por Juan
17/10/2009 @ 16:58
Creo que al articulo, para estar completo, le falta recordar los grupos parlamentarios que votaron en contra de la reforma: IU-ICV, ERC, NAF-BAI y BNG.
Comentario por Laura
17/10/2009 @ 17:06
Y Coalición Canaria?
Comentario por DanielAviles
17/10/2009 @ 17:50
No preguntemos por quién doblan las campanas: están doblando por todos/as nosotros/as, por quienes amamos la justicia y la paz y deploramos la impunidad e inmunidad de los mayores criminales.
Comentario por S. Dominguez
17/10/2009 @ 22:22
La justicia universal, curiosamente defendida unilateralmente por las antiguas naciones coloniales occidentales(Bélgica, España, etc.,para que funcione como tal, necesita Tribunales Internacionales que eviten caer en el buenismo eurocéntrico que nosotros tomamos por ”natural” y que contemplen las leyes a partir de las diferencias culturales de los países. Por otra parte, que una institución de siniestro origen (el T.O.P. franquista) como la Audiencia Nacional se convierta en Tribunal de Justicia Universal, parece sarcástico si consideramos que vivimos en un país con un sistema judicial, que está juzgando si un juez prevarica al abrir una instrucción sobre los asesinados-desaparecidos durante un golpe de estado militar,y que fue el único régimen fascista (con el de Salazar) que pervivió en Europa hasta hace 30 años. Y que sepamos ningún miembro del poder judicial mostró su arrepentimiento nunca por haber actuado en un régimen dictatorial (del tipo que juzgaría la Justicia Universal) ni se autodisolvieron como hicieran las Cortes Franquistas: si la transición ha sido insuficiente en muchas instituciones, dudo mucho que podamos hablar de transición en el campo judicial.
En cierto sentido, la humanidad sentiría un profundo alivio, si supiese de qué tipo de justicia estamos hablando.
Comentario por Samuel
18/10/2009 @ 21:14
Su artículo a mí no me ha gustado. Parece que es maquinación del Partido Popular. No se menciona el compromiso del Gobierno español (psocialista) con el Israel de las guerras desproporcionadas de castigos a terroristas (sic) de evitar que la jurisdicción penal internacional les afeara a los responsables de esas guerras sanguinarias para diferentes poblaciones civiles. La confianza que el autor ha perdido ahora hace tiempo que la perdimos muchos ciudadanos en ppopulares y psocialistas.
Comentario por Manzanas llevo
22/10/2009 @ 17:32
Es que quien arrancó este motor fue el PP, sí. Luego el PSOE se sumó al carro, incomprensiblemente para mí. En este sentido estoy de acuerdo con Ramonche. Lo que dices se cuenta en el otro artículo qu decía Laura.
Paz