Dominio público

Opinión a fondo

La democracia prudente

06 Nov 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Tags: 

 JUAN CARLOS MONEDERO

El fallecimiento, a los 91 años, del general Sabino Fernández-Campo, ha logrado que la prudencia, ejemplificada en su trato agradable, sea una vez más presentada como la virtud principal de la democracia. Prudencia entendida como amabilidad, pero también como información limitada, como desmovilización de la queja, prudencia para cambiar lo mínimo con el fin de que las cosas no muden en exceso.

A nadie beneficia el descrédito de los políticos, se repite. La tarea del juez Garzón procesando a políticos ladrones no sería sino uno más de sus atentados contra la prudencia. Como si detrás de los políticos actuales sólo cupiera el precipicio. Gürtel y Santa Coloma serían señales de una sociedad enferma, no de una clase política herida de posfranquismo. Deben tratarse, pues, con suma prudencia. La prudencia sólo sopla en una dirección. Una autoamnistía permanente brindada a sí mismos por aquellos que tienen prudentes puntos de vista sobre la inconveniencia de dar excesiva participación a pueblos interesados en otros menesteres.

Sabino Fernández-Campos era, nos recuerdan, pura prudencia. Cuando murió la secretaria de Dolores Ibárruri, Irene Falcón –combatiente por la República, perseguida, presa, torturada, exiliada– los medios callaron. Esa misma semana moría la madre del rey Juan Carlos. Toda la prensa alabó su esencial papel durante la Transición (habría logrado que el rey hablara con su padre, al que no le hacía mucha gracia perder su empleo en favor del hijo). Formas de construir la historia. Los que lucharon por la democracia se han estado marchando uno a uno en estricto silencio. Para despedirse a paso de vencedores, aún hoy, es necesario haber pertenecido al otro bando.

Una valoración se ha repetido del general que un día se levantó contra el Gobierno republicano: “Discreción, lealtad y prudencia”. Fue un militar que durante toda su vida –incluso en democracia– defendió la conveniencia del golpe que sumió a España en una guerra civil y desembocó en una dictadura militar durante cuatro décadas (a la que sirvió puntualmente en el Ministerio del Ejército). Sus grandes hitos democráticos consistieron en frenar información sobre la disonancia cognitiva entre la práctica y la teoría católica, apostólica, romana y matrimonial de la Casa del Rey; en tapar indiscreciones sexuales, sentimentales o económicas de ese entorno; en gestionar las lucrativas amistades del rey –Alberto Cortina, Alberto Alcocer, Javier de la Rosa, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Mario Conde– y en construir las necesarias y prudentes distancias cuando esas mismas amistades se convertían en peligrosas.

Le debemos, dicen, la frase que detuvo el golpe del 23-F. Alfonso Armada, ex preceptor del rey y secretario general de la Casa del Rey, ni estaba ni se le esperaba la noche del 23-F en la Zarzuela. ¿Es que tenía sentido lo contrario? ¿Por qué quería reunirse con el rey? Y en definitiva ¿tiene tanto poder una frase? Ante las dudas, ¿no sería más saludable para la democracia española que Fernández-Campos hubiera contado todo lo que sabía? Prudencia.
Las democracias se construyen sobre palabras, no sobre silencios. Por eso la memoria es un oficio de palabras y, como el lenguaje, es colectiva. Los olvidos se alzan sobre el silencio de los cementerios y sobre la violencia de la exclusión. La democracia, incluso, es un grito. De ahí el Discurso fúnebre de Pericles, el de Bolívar en Angostura, Lincoln en Gettysburg, Azaña y su Piedad y perdón, Gandhi y su no violencia, la resonante voz anticolonialista de Guevara en la ONU o de Mandela ante sus jueces-carceleros. Quien hurta información a los pueblos quizá sea prudente, pero está por demostrar que sea demócrata.

La democracia española, desde la Transición, viene guardando silencio y obligando a impostar la voz para lograr un espacio público. Han hecho falta 30 años para entender que el medio de comunicación por excelencia de la Transición era, sobre todo, un negocio. Hemos guardado silencio respecto de los 150.000 patriotas asesinados por Franco y que están enterrados en campos y cunetas; guardado silencio sobre el éxito del 23-F, que disciplinó a la España indómita, sentó las bases para la mayor gloria de la monarquía y aseguró el buen comportamiento del PSOE; silencio sobre la falta de soberanía de nuestro país y silencio sobre los escasos mimbres democráticos del conjunto de los partidos heredados de 40 años de dictadura. La monarquía nacional católica española ha construido su hegemonía con silencios. Infante significa “el que no fona”. Los infantes siempre necesitan a un adulto. Quien no tiene voz, necesita tutela. Pueblos sin voz condenados al silencio y permanentemente vigilados. Un sentido común sostenido con silencios. Prudencia democrática.

Una carta enviada por un jubilado a un diario resumía toda esta sátira. Mientras daba su paseo diario escuchando la radio, oía al rector de la Universidad Nacional Autónoma de México dar las gracias por el Premio Príncipe de Asturias recibido. En su agradecimiento citó al exilio republicano, sin el cual la UNAM nunca hubiera tenido el mismo desarrollo: “Aquellos extraordinarios hombres y mujeres del exilio español que nos enriquecieron hace 70 años”. En ese momento, cuando el abuelo caminante esperaba el atronador aplauso de la gente que ocupaba todas las localidades del salón Covadonga del Hotel Reconquista de Oviedo, sólo sintió en sus oídos el estruendo de un estremecedor silencio. Nadie en aquella sala consideró conveniente regalar un simple aplauso a ese roto y reconstruido exilio antifranquista, republicano y demócrata.
Seguro que fue también una cuestión de prudencia.

Juan Carlos Monedero es  profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.

18 comentarios

RSS (comentarios)  Trackback

  • Comentario por reflexivo

    06/11/2009 @ 19:08

    Tal como dices, es JC, felicidades por el artículo.

  • Comentario por Martín

    06/11/2009 @ 20:19

    Excelente artículo. Esa es la opinión que pocas veces leemos en esta corte llena de cortesanos acérrimos.

  • Comentario por Dia

    06/11/2009 @ 22:37

    Bravo..ya está bien de heroizar a los conformistas y vilificar a los luchadores. Nuestras generaciones entrarán en la historia por haber dilapidado las conquistas de sus antepasados. Qué vergüenza.

  • Comentario por Miguel

    06/11/2009 @ 23:06

    Muchísimas gracias, señor Monedero por este excelente y lúcido artículo de nuestra realidad histórica reciente,presente y ,desgraciadamente, vigente aún en nuestro país.Gracias.

  • Comentario por Eulo

    07/11/2009 @ 00:00

    Gracias, es lo único que se puede decir ante tanta sinceridad, frente a tanta hipocrecia que hay en el dia de hoy.

  • Comentario por vayacante

    07/11/2009 @ 00:02

    Monedero eres un imprudente, un lúcido imprudente.

  • Comentario por Eusebio

    07/11/2009 @ 00:15

    Muchas gracias y felicidades por este estupendo artículo, señor Monedero.

  • Comentario por Omar Muñoz

    07/11/2009 @ 01:32

    Desde maracaibo , Venezuela, del carajo los cantos a la prudencia que solo sirven para encubrir a despotas, apatridas, complices, facistas y un largo y ”prudente” etcetera.
    Buena esa, Juan Carlos.
    saludos
    Omar muñoz

  • Comentario por Bufón de Cantina

    07/11/2009 @ 03:01

    Monedero, Vd. conoce muy poco a ese abuelo de la radio y le aseguro que le da 100 vueltas sin moverse. No sólo es Vd. un imprudente, es posible que sea lúcido, pero un lúcido ignorante.

  • Comentario por Juan

    07/11/2009 @ 11:21

    ¿Palabras para construir la democracia? Monedero critica el negocio del medio de ”comunicación por excelencia de la Transición” y ustedes no tardan en borrar de este foro cualquier atisbo de crítica a los ”negocios” de Pedro J, por muy documentados que estén en el libro que le presenta ”al desnudo”.

  • Comentario por Nani

    07/11/2009 @ 12:13

    Magnífico artículo.

  • Comentario por RaquelSF

    07/11/2009 @ 13:41

    Muchas gracias por este magnífico artículo que presta sus buenas palabras a lo que muchos pensamos, y al decir ”buenas palabras” no me refiero a palabras prudentes sino a buena literatura.

  • Comentario por Fath

    07/11/2009 @ 15:49

    Gracias por el artículo y por tus clases que nos impartes en UCM, el silencio nos matará, pero nos hemos dado cuenta que hay personas que hablan por nos y nos salvan la vida.

  • Comentario por Poretski

    07/11/2009 @ 21:59

    ¡Excelente artículo Monedero! Da gusto poder leer lo que muchos pensamos y no podmos expresar en los medios masivos de comunicación. La transición española fue una farsa, un camelo, ”cambiar todo para que nada cambie”. Y, lo peor, es que más de treinta años después tenemos que soportar que nos vendan como patriotas ejemplares a personajes infames como Fernández-Campos; que el rey siga campando a sus anchas; que decenas de parásitos relacionados con la monarquía vivan a costa nuestra; que en España tengamos más desaparecidos que las dictaduras argentina y chilena juntas; que no se haya hecho, en definitiva, JUSTICIA. ¿Y esto es democracia prudente? Yo diría que ni siquiera alcanza a ser democracia.

  • Comentario por hollín

    08/11/2009 @ 12:59

    Muchas gracias por tu artículo. Muy acertado el comentario de ”Pueblos sin voz condenados al silencio…”. Cada vez crece más en mí el sentimiento de que soy una exiliada en mi propio país. No sabía muy bien el por qué de este pensamiento pero con tus argumentos voy atando cabos. Hay un grupo de ciudadanos que somos como invisibles: no encuentro ninguna formación política que pueda representarme y además los medios de comunicación de masas callan o directamente mienten. Sólo existimos para currar y pagar las hipotecas, no interesamos al sistema para nada más y se nos impide que podamos hacer oír nuestra opinión.
    GRACIAS!

  • Comentario por Jose Trujillo

    10/11/2009 @ 15:47

    Felicidades por el articulo. Fui un niño de la democracia española. Ya entrado en la treintena y por diversos motivos me he cuestionado esa imagen idílica de la transición y la democracia que nos inculcaron en el colegio de la Educación General Básica(E.G.B.)Gracias a articulos como este podemos ir descubriendo la otra cara de la verdad.

  • Comentario por Rober

    15/11/2009 @ 02:44

    Muchas Gracias por tu artículo y por tus clases de la facultad!!

    Son clases amenas e interesantes!

  • Comentario por Miguel José Pérez

    20/12/2009 @ 00:52

    Sólo cabe descubrirse ante el autor de este, más que excelente, excelentísimo artículo. Un artículo -el único que yo conozco- que da en todas las cabezas de los clavos qu ”tejen” -¿hasta cuando?- nuestra infeliz democracia. Gracias, amigo Profesor.

Puede escribir un comentario:

Los campos marcados con [*] son obligatorios.

756B1

Debe leer y teclear los 5 caracteres entre 0..9 y A..F, y enviar la respuesta.