Dominio público

Opinión a fondo

Hacia un pacto en educación

17 Nov 2009
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JAUME GRAELLS

11-17.jpgQué temas podría abordar un pacto de Estado por la educación, habida cuenta del actual reparto de competencias entre el Estado y las autonomías? Y, sobre todo, ¿puede ser realmente beneficioso para la educación de nuestro país; algo más que un gesto bienintencionado?

A mi entender, el pacto de Estado por la educación es imprescindible: me gustaría decir inevitable. Sin embargo, ni se me ocurre pensarlo en términos de una nueva reforma de los planes de estudio; otra más a sumar a la esterilidad de la serie de leyes que han hastiado al profesorado. Quien gobierna debe dejar de vivir en la ilusión de que toda reforma empieza y acaba promulgando una ley o un decreto: así es muy fácil –o eso parece– y por eso se han dado tantos decretos y tantas leyes en nuestro país. Pero es un error creer que la educación puede ser modificada desde los boletines oficiales. No deberíamos dejarnos seducir de nuevo por ese espejismo.

El verdadero reto consiste, pues, en facilitar que el cambio se dé en la práctica diaria de la docencia. Desde esta óptica, ¿qué temas deben ponerse sobre la mesa?

En primer lugar, debe reforzarse la titularidad pública de los centros que dependen directamente de la Administración y eso pasa por orientarse decididamente hacia la profesionalización de sus direcciones. Hoy más que nunca, ante la complejidad y diversidad de retos que deben abordar escuelas e institutos, debemos apostar por su autonomía organizativa y pedagógica; algo que no se puede conseguir sin equipos directivos profesionales, con autoridad e instrumentos suficientes para poder lleva a cabo su función de modo eficaz. Sin equipos directivos sólidos, que representen la titularidad pública del servicio –es decir, el interés de la comunidad educativa en su conjunto y no sólo de un sector–, se desdibujan en el horizonte los objetivos de calidad que todos compartimos.

Los directivos escolares deben jugar un papel importante en la evaluación de los docentes y este es un factor imprescindible para establecer sobre bases sólidas la carrera profesional del profesorado, que debería estar en función de su compromiso e implicación en el proyecto educativo de centro y en el trabajo en las aulas.

Pero quien evalúa con efectos laborales, quien asume funciones de jefatura de personal, no puede ser un colega más, elegido por el claustro de profesores. Debe ser seleccionado y renovado en su función con criterios de profesionalidad. Eso no quiere decir, claro es, menoscabar la necesaria participación de la comunidad educativa en el buen gobierno de las instituciones escolares. Pero no deben confundirse las cosas. La participación no debe llevar al desgobierno. Porque en el desgobierno –donde no existe una atribución clara de responsabilidades, donde el “todo lo hacemos entre todos” acaba siendo el “nadie hace nada”– la participación acaba perdiendo sentido. Urge un cambio legal que establezca nuevos mecanismos de acceso y renovación de las direcciones y que permita, de ese modo, revitalizar su función.

En segundo lugar, las políticas de profesorado son otra zona oscura: ninguna de las reformas educativas emprendidas ha abordado en serio esta cuestión y así cualquier proyecto de cambio acaba en papel mojado. Es evidente que debe empezarse por la formación inicial. Tengo esperanza en que la reciente reforma de los planes de estudio universitarios, con su sistema de grados y el máster de profesorado de Secundaria, permita mejoras en este particular. Sin embargo, hay más cosas que remover. A la vez, es imprescindible modificar la legislación estatal que regula los mecanismos de acceso a la función pública docente. Es preciso que sea posible seleccionar a los mejores profesionales, a aquellos que tengan un buen nivel académico y sean, a la vez, competentes en el manejo de los recursos educativos, en el trato con los alumnos y en la gestión del aula.

Todo lo dicho quedaría a medio camino sin concebir también desde un nuevo ángulo la forma en que actualmente se proveen los puestos de trabajo, es decir, sin modificar las reglas de juego por las que un docente obtiene plaza en un centro. Actualmente no rige en esto más criterio que el escrupuloso respeto de las prelaciones que ordenan al profesorado según un único patrón de medida, en el que lo decisivo es el rutinario paso del tiempo. Y así, con el constante ir y venir de profesores que se deriva de ello, resulta casi imposible la consolidación de proyectos de trabajo. Las direcciones no participan en absoluto en la selección del profesorado que llega a los centros. Y, lo que es peor, es frecuente el caso de profesores que, en contra de su voluntad y del criterio de la dirección, pierden su puesto por las reglas burocráticas de la provisión. ¿Es imaginable tal circunstancia en cualquier otro sector productivo sin que se planteara una reforma de inmediato? Los cambios que deberían transformar este estado de cosas sólo pueden darse con una reforma de los concursos de provisión, que son regulados por norma estatal.

No puedo ahora entrar en otra cuestión clave, como es la de los conciertos educativos y la necesidad de avanzar en un mayor equilibrio en los procesos de escolarización, que requeriría ser tratada en extenso. De todos modos, las razones apuntadas justifican sobradamente la posibilidad de un pacto de Estado por la educación respetuoso con las competencias de las comunidades autónomas. Ese pacto, si su contenido se orienta del modo que he expuesto, me parece estratégicamente imprescindible para dar un vuelco en la situación de nuestras escuelas e institutos.

Jaume Graells es director General de Educación Básica y Bachillerato del Departament d’Eduació de la Generalitat de Catalunya

Ilustración de Patrick Thomas

10 comentarios

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  • Comentario por Antonio Oria de Rueda

    17/11/2009 @ 08:56

    Definitivamente, se nota que el senyo Graells hace ya mucho tiempo que no pisa las aulas y lleva, sin embargo, mucho tiempo encerrado en su despacho. veamos. la realidad es que hemos llegado, en general, a equipos directivos que sean sumisos transmisores de la voluntad del inspector. esa es la realidad. donde hay alguien que vaya a ser sumiso al Inspector, se le nombra director, en general, como criterio elemental. y, en cuanto al inspector, pues se elige al que vaya a ejecutar más eficazmente los recortes de personal. aquellos inspectores de antaño preocupados por la calidad de la enseñanza, que imponían su autoridad en los centros, pero también en los despachos de los políticos recortadores, pues han pasado al terreno de la ficción histórica.
    en cuanto a la selección del profesorado, me da risa pensar que alguien tiene fe en el máster. de verdad. el máster es como el cap, solo que más largo y más caro. sigue el señor graells pidiendo que los mejores expedientes se hagan con las plazas, pues qué quiere que le diga: dejar a los mejores expedientes entrar en las aulas de la eso, en su situación actual, es como pedir que los carneros se encarguen de los lobeznos.

    soy un firme partidario -siempre lo he sido, desde el grupo milani, desde la revista educar(nos) que sacamos con grandes dificultades cada tres meses- de transformar la selección del profesorado, pero no para escoger a los mejores expedientes, sino a la gente que tenga más clara su vocación profesional docente. en cualquier empresa, para cualquier puesto, lo primero que se evalúa en los candidatos es si les interesa o no les interesa el trabajo, la tarea.

    también soy un firme partidario de la evaluación del profesorado, pero por los profesionales independientes que mejor valía hayan mostrado, y no desde la perspectiva de la administración, sino desde las hornadas de alumnos tiernos, que son los que, en realidad, saben de qué va la educación. pedir que evalúen a los profesores aquellos que huyen de las aulas no es un buen remedio. a cambio, propongo que sean grupos de buenos profesores, evaluados por los alumnos como buenos profesores. además, hay que evaluar a los profesores para ayudarles a hacerlo mejor, no para explicar lo mal que lo hacen.

    elegir a los mejores, y evaluar para mejorar, esas son las claves, creo yo, como el señor graells, pero diferente.

  • Comentario por Enrique Pampyn

    17/11/2009 @ 12:27

    Hay palabras mágicas que , cuando se emplean, parecen resolver cualquier problema. Así ocurre en lo que nos regala el señor Graells con la ”profesionalización” de la dirección escolar. Y, en muchas ocasiones, cuando se emplea esta palabra se nos propone, en el fondo, el modelo de la empresa privada orientada hacia el cliente, señalando, con ello, la defunción de utopías educativas y apostando por los modelos empresariales en la formación. Y este es el caso, en esta ocasión. Es una lástima que nada menos que el señor director general de educación básica y bachillerato de la Generalitat de Catalunya, Jaume Graells, sea precisamente el que nos lo propone.

    En el contexto de la propuesta de Gabilondo de un pacto en educación, el señor Graells nos regala los oídos con afirmaciones sobre la ”profesionalización” de la dirección. Pero ¿qué entiende por ”profesionalización” el señor Graells?

    Parece, para este señor, que la autonomía pedagógica y organizativa de un centro escolar pasa por una dirección ”profesional” que, cómo no, implica el abandono de la comunidad educativa en la elección del equipo directivo. Y todo ello, según él, porque los retos de los centro escolares son hoy complejos y diversos. Claro, por eso necesitamos expertos en complejidad. Por eso necesitamos que la autonomía consista en que unos pocos toman decisiones, el equipo directivo, y no la comunidad educativa. Curiosa autonomía, señor Graells. Quizá sea esa su concepción de cualquier autonomía o independencia, la de que unos pocos, a ser posible profesionales (imagino que también cabe aplicar esto mismo a la política y podamos hablar de políticos ”profesionales”), sean los que tomen decisiones y los demás, que son menos expertos, las acaten, comprometiéndose con proyectos educativos que no han creado o generado.

    Dicho de otra manera, una buena parte de los males de la educación pasa, según Graells, por un cambio en la dirección. Una dirección ”profesional”, según el susodicho, garantizaría la posibilidad de afrontar la complejidad de los retos educativos, la autonomía pedagógica y organizativa de los centros (la autonomía del equipo directivo, obviamente, que es quien manda), una selección óptima (”profesional”, se sobreentiende) del profesorado, una evaluación del mismo…

    Pero hay que ser ”poíticamente correcto” y el señor Graells lo es. Así nos habla de que todo ello no debe menoscabar la participación de la comunidad educativa. Aunque lo dice con la boca pequeña, porque rápidamente nos advierte de que esta participación no ”debe llevar al desgobierno” y el desgobierno no es otra cosa que el resultado de ”todo lo hacemos entre todos” que, según este señor, implica la inexistenica de atribución de responsabilidades. Cualquier participación que no se dé en el marco de una dirección ”profesional” que no dependa de la comunidad educativa y que ésta sólo participe como cliente, no es una participación responsable, sino un desgobierno.

    Lo que nos tenemos que preguntar es con qué modelo o idea de la organización escolar encaja todo esto. No se me ocurre otra cosa que el modelo de la empresa privada, donde las direcciones son ‘’supuestamente” profesionales o, al menos, donde están los mejores porque, según una misteriosa ”ley del mercado”, son éstos los que llegan por selección natural, donde los usuarios son ”clientes” que pueden participar sólo como tales, donde los profesores no son otra cosa que más ”clientes”, aunque deben comprometerse con un proyecto educativo en el que sólo pueden participar como cliente (sólo participa como cliente porque su carrera profesional es evaluada por su ”compromiso e implicación en el proyecto educativo de centro y en el trabajo en las aulas”)… Y este modelo no tiene nada que ver con la participación, con la visión de la educación como comunidad, con la complejidad del hecho educativo (le regalo una de las muchas defiiniciones de complejidad, en este caso aplicado a las organizaciones: ”La organización es un conglomerado de variables que continuamente están cambiando y de las cuales formamos parte. Existen Gente, redes de datos, instalaciones, proveedores, insumos en proceso de transformación, etc. y todas ellas se encuentran en constante interacción, cambio y movimiento. Los resultados de las acciones de algunas variables sirven para alimentar procesos y conductas de otras variables en una serie de ciclos y lazos de retroalimentación invisibles para el ojo humano pero con vida propia. La Organización es compleja porque es imposible monitorear y controlar el total de las variables que la forman” [http://www.eumed.net/cursecon/libreria/2004/aca/0201.htm]), con la educación, en definitiva.

    En realidad, lo que nos está vendiendo es que el eje de una organización escolar eficaz es una dirección (”profesional”, palabra mágica) con plenos poderes para hacer y deshacer. Y esto, en los tiempos que corren, sólo puede atribuirse a un modelo de carácter empresarial; en otros tiempos podríamos pensado en un centro organizado de forma autoritaria, del estilo del franquismo, uno de cuyos fines es el control del pensamiento.

    Estoy francamente harto de que estas palabras que llamo ”mágicas” y que, como tales, no parece necesario explicar. Y este es el caso de ”profesional” cuando nos referimos a la dirección. Pero, señor Graells, a estas alturas es necesario explicarlo, porque los demás no somos tontos, de verdad.

    De ”profesionalidad” sólo se puede hablar desde los estándares que definen una ”profesión” y, dentro de ese marco, de determinados criterios o principios que señalan, dentro de la misma, lo que son ”buenas prácticas”. ¿Qué profesión es ésta? ¿Existe una profesión de Director de centro escolar? ¿O se refiere a la dirección de instituciones o empresas? ¿existe sólo un modelo de dirección o existen en teoría de las organizaciones, en general, y de las escolares, en particular muy diversos modelos de dirección? ¿No se establecen los criterios o principios de ”buenas prácticas” en función de la teoría organizativa que se esté utilizando? ¿O una ”buena dirección” es aquella que consigue buenos resultados educativos? ¿Qué son los ”buenos resultados” educativos, los que determina el mercado, el que los ”clientes” estén satisfechos, los resultados académicos…?

    ¡Qué bárbaro, señor Graells! Acaba de reinventar la pólvora. Nos ha regalado un modelo de corte neoliberal como la panacea educativa, algo que ya venimos sufriendo, y lo ha hecho a pesar de que, como usted dice, los retos son complejos. Ante la complejidad, no se puede responder desde la simpleza. Y parece mentira que tenga usted altas responsabilidades en la educación. Imagino que el modelo de Dirección General que estará desarrollando en el Departament d”Educació de la Generalitat de Catalunya será parecido al que nos propone. Lo siento por quienes estén acompañándole en ‘’su” proyecto educativo de tipo profesional y lo siento por los ciudadanos catalanes que sólo podrán reaccionar como clientes para señalar que usted no les gusta, políticamente hablando, claro está.

  • Comentario por Nkeer

    17/11/2009 @ 13:55

    Y este que lo es, lo es por un gobierno de izquierdas. Que si fuera de derechas, sería el acabose.

  • Comentario por Gordi-46

    17/11/2009 @ 14:23

    ¿Qué quiere decir ”profesionalizar” a los directores? ¿Que pongan el culo en la silla del despacho y no se muevan ni para coger impulso? Hay algunos que llevan años sin pisar un aula, pero luego van aconsejando a los maestros lo que tienen que hacer y, muchas veces, sus consejos son de juzgado de guardia. No estoy de acuerdo. La profesión del director de un Centro público es la de profesor o, en su caso, maestro. La dirección es un mero accidente a menos que se instaure la carrera de Director de Centros Educativos.

  • Comentario por D. F. H. (profesor en un IES de Barcelona)

    17/11/2009 @ 18:28

    Disculpe el lector que escriba mi texto primero en catalán, pero, dado que este señor es quien es, me dirijo a él en nuestra propia lengua como profesor en un instituto de Barcelona. Debajo aparece la traducción al castellano.

    El senyor Jaume Graells, les idees del qual en el món de l”ensenyament a Catalunya són de domini públic, ha escrit un dels articles més reaccionaris que conec sobre el model d”escola que s”està dissenyant des del tripartit. El que ve a proposar és un model en el que el director pugui decidir a caprici quin perfil de professor li va bé. És a dir, quines idees polítiques ha de professar, quanta submissió ha de tenir, on ha de deixar el seu criticisme en entrar al centre, etc. ¿Aquesta és l”escola que vol aquest bon senyor, que demostra una ignorància supina del que passa? ¿Tanta por tenen al professorat? Tan poc respecte li mereixem? Està vist que, a Catalunya, anem directes, en quarta i sense fre, cap a l”Antic Règim i noves formes de feudalisme. Per què aquesta fixació en el professorat, que el situen com a causa de tots els mals de l”ensenyament? És que desconeixen el món modern? Si ell és professor, tornarà a les aules a treballar a peu de pissarra amb el model que ell mateix defensa sense argumentació rigorosa en aquest bodrio de text? De veritat que per a ell, els centres d”ensenyament són un sector més del teixit productiu? L”únic que estan aconseguint és posar nerviosa a la gent. És inadmissible que ara ens vinguin amb que la figura del director es convertirà en el policia del profesor a l”escola. Molt bé. Si així ho volen, ja veurem en què es convertiran els centres públics d”ensenyament. Sembla que odien el professorat. Potser és que, en el fons, és això el que els passa, que ens tenen veritable odi.

    El señor Jaume Graells, cuyas ideas en el mundo de la enseñanza en Cataluña son de dominio público, ha escrito uno de los artículos más reaccionarios que conozco sobre el modelo de escuela que se está diseñando desde el tripartito. Lo que viene a proponer es un modelo en el que el director pueda decidir a capricho qué perfil de profesor la va bien. Es decir, qué ideas políticas ha de profesar, cuánta sumisión ha de tener, dónde ha de dejar su criticismo al entrar al centro, etc. ¿Ésa es la escuela que quiere este buen señor, que demuestra una ignorancia supina de lo que pasa? ¿Tanto miedo tienen al profesorado? ¿Tan poco respeto le merecemos? Está visto que, en Cataluña, vamos directos, en cuarta y sin freno, hacia el Antiguo Régimen y nuevas formas de feudalismo. ¿Por qué esa fijación en el profesorado, que lo sitúan como causa de todos los males de la enseñanza? ¿Es que desconocen el mundo moderno? Si él es profesor, ¿volverá a las aulas a trabajar a pie de pizarra con el modelo que él mismo defiende sin argumentación rigurosa en este bodrio de texto? ¿De verdad que para él, los centros de enseñanza son un sector más del tejido productivo? Lo único que están consiguiendo es poner nerviosa a la gente. Es inadmisible que ahora nos vengan con que la figura del director se convertirá en el policía del profesor en el colegio. Muy bien. Si así lo quieren, ya veremos en que se convertirán los centros públicos de enseñanza. Parece que odiaran al profesorado. Quizá es que, en el fondo, es eso lo que les pasa, que nos tienen verdadero odio.

  • Comentario por Jesús Ángel Sánchez Moreno

    17/11/2009 @ 18:57

    Soy profesor y durante un tiempo, espero que corto, estoy ejerciendo las funciones de director. ¿Es imposible ser profesor y director de un centro? Imposible no, difícil sí; pero no creo que convertir a los equipos directivos en técnicos-burócratas-muy profesionales al servicio de ¿quién? no es la solución a un problema que no requiere pactos sino que de una vez por todas se abra un debate claro, directo, sin mediaciones ni clientelismos, sin pensar que la educación es un argumento para captar votos. Empiezo a estar harto de quienes tienen siempre una respuesta sencilla para un problema complejo. Es posible que el autor del texto sea un especialista, un técnico, pero temo que el problema en el que él está pensando no es el mismo que yo vivo (sin atrincherarme en un despacho)

  • Comentario por Baño de realidad

    18/11/2009 @ 19:39

    ¿Y no habría que hacer un examen a los que acceden a estos cargo? ¿Desde cuando en la función pública un Jefe elige a sus funcionarios?
    Vamos que lo que quieren es privatizar el empleo público. Y la experiencia de la gestión personalizada de las direcciones ya sabemos al destrozo que llevó en la eudación estadounidensse y británica.
    Contento estará Reagan, como florecen las plantas que el sembró.

  • Comentario por Sergio

    22/11/2009 @ 20:48

    Sr. Graells:
    El hecho de que usted tenga las responsabilidades que tiene en la educación de nuestro país demuestra que un liderazgo fuerte y la elección a dedo de personal no siempre da los resultados que usted defiende en su artículo. En su caso el paso de secretario general de la UGT a director general de educación básica y bachillerato pone encima de la mesa el cómo una persona puede pasar de hacer ver que le importa la educación pública de un país a defender sin complejos su completo hundimiento. ¿Cómo se promociona en su mundo? Haciéndose eco constante de la voz de su amo. Asintiendo y sonriendo a un discurso neoliberal sobre la educación y afirmando que una dirección parecida a la de una empresa privada es una propuesta que decididamente mejorará la educación de nuestro país. El problema: no producimos salpicaderos de coche ni zapatos. Trabajamos con personas que necesitan de partida un compromiso de su familia, de su profesorado y de sus administraciones públicas. Es en este último caso donde usted tiene responsabilidad directa. Y la realidad es que la importancia que ustedes dan a la educación de nuestro país pasa por tener muchas aulas masificadas, muchos niños estudiando en barracas, y por la falta generalizada de recursos para atender a muchas singularidades y penurias que usted parece que no ha conocido en la vida.. La realidad es que ningún gobierno, de derechas o de supuestas izquierdas (me río yo de su izquierdismo)han situado la inversión en educación por encima del 3% del PIB. Los países considerados punteros en materia de educación superan el 6%. Y por cierto, el número 1 tiene un sistema del 99% de escuelas públicas. Es decir, no pagan las escuelas de unos pocos con el dinero de todos. ¿Se entera? Empiece por ahí y a ver qué pasa. Luego, si la cosa no mejora, nos trae sus ”revolucionarias” ideas para mejorar la educación.

  • Comentario por Una ciudadana

    04/12/2009 @ 10:32

    Permítanme decir a algunos de los que ya han opinado que ésta no es una visión (los programas de calidad ISO hablan de misión, visión…¿un poco jesuítico,no?)exclusiva del tripartito catalán porque en Andalucía ya se está experimentando esa dirección en 200 centros.

    Asómbrense quienes aún tengan capacidad de asombro porque, a modo de anécdota, ya he ”conocido” de la profesionalidad de esta dirección: Con una baja por razones serias de salud he sido requerida por la dirección para indicar cúanto va a durar dicha baja ¡a la semana de su comienzo!; se me ha invitado a solicitar del médico una prolongación de la misma; se me ha indicado que no puedo ubicar las pruebas de evaluación en la fecha que estime el departamento, en función de las circunstancias sobrevenidas (una madre ha protestado porque su hija no tiene notas y la dirección exige ponerlas sin datos relevantes).

    Cuando se ”comprueba” que no hay incorporación inmediata se solicita un sustituto para 8 días que restan de clase y la Jefatura de Estudios me comunica que probablemente el sustituto haga las pruebas al final de la evaluación, con lo cual corregiré si me incorporo tras el periodo vacacional.

    Los alumnos llevan dos semanas y media sin clase, cuando el sustituto comience su docencia habrán transcurrido más de 20 días.

    ¡Ah, el contrato de sustitución es hasta el 27 de diciembre! ¿No habrá dinero o es que ya conocen la fecha de mi recuperación? ¿No es periodo vacacional?¿Quién sabe cuándo cambiarán las condiciones de mi salud si es cuestión de un tratamiento largo?

    Vean. Esta es la dirección profesional.

    Por supuesto ningún interés por la salud de la persona que lleva trabajando con esos directivos de hoy , codo con codo, 22 años, por un centro que montamos unos cuantos y que si tiene algo de prestigio se lo debe a TODOS los que hemos formado al alumnado día a día, con criterios divergentes a veces y coincidentes las más, pero en libertad de acción y expresión. ¡Cuánto cambiamos cuando accedemos a una parcelita de poder!. ”Sillón de mis entretelas, mi despachito oficial, me quieren echar afuera, a un Director General…”

    Después de 34 años de docencia vocacional y profesional tengo un poso de amargura, una tristeza inenarrable que me impele a dejar las aulas,; aquellas por las cuales han pasado una importante cantidad de alumnas y alumnos que se han formado sin direcciones profesionales sin programas de calidad ISO ( calidad en la documentación, no en la docencia); sin papanatismos informáticos - más allá de su utilidad como herramienta no como fin en sí misma-; con respeto y esfuerzo de todos, padres, alumnos y profesores por el proceso de aprendizaje.

    De modo que, queridos lectores y compañeros de profesión, esto es algo más que la postura de un gobierno autonómico, es una postura estatal de un partido que está empeñado en destruir un modelo que, en parte, funciona, en lugar de mejorar aquellos aspectos que lo precisen. Y desean el cambio aun cuando sepan que donde se ha practicado el modelo al que aspiran no ha funcionado nada bien. Pero esto no importa,todo menos reconocer que se han equivocado. ”Sostenella y no enmendalla”.

    Partido de izquierdas que abre las puertas de una formación de élite fuera de sus aulas públicas.

    El problema es que en el otro partido con posibilidades de gobierno de Estado se está frotando las manos porque le ponen en bandeja lo que tanto han alentado. ¿Leyeron la LOCE?, no tiene desperdicio. Movían poquitas teclas mientras potenciaban las que les interesaban para la formación de élite. ¿Qué cambiarían si ganasen las elecciones? Se lo han puesto francamente fácil.

    Es mi ”visión” de las cosas. Perdón, se me pegó la terminología.
    Saludos

  • Comentario por JOSE A.

    23/12/2009 @ 21:25

    ESTIMADO SEÑOR USTED DEBE EMPEZAR LA CASA POR LOS CIMIENTOS Y NO POR EL TEJADO.

    HAY QUE PREGUNTAR A LOS QUE ESTAMOS DIA A DIA DANDO UNA ENSEÑANZA DE CALIDAD SIN MEDIOS, VIENDO COMO LA ADMINISTRACIÓN DEJA A UNOS NIÑOS SIN PROFESOR DE INGLÉS PUES AL ESTAR SUSTITUYENDO UNA BAJA MATERNAL, LA PROFESORA TITULAR SE DA DE BAJA POR ENFERMEDAD Y LA ADMINISTRACIÓN SABIA, CESA AL PROFESOR SUSTITUTO ARGUMENTANDO QUE ÉSTE NO PUEDE CUBRIR UNA BAJA POR ENFERMEDAD, MANDÁNDOLO A OTRO SITIO, Y DEJA A LOS NIÑOS DOS SEMANAS SIN PROFESOR, Y A VER SI LLEGA DESPUÉS DE LAS VACACIONES DE NAVIDAD… BUENO QUE ME DESVIO, NOSOTROS SOMOS LOS QUE SACAMOS DIA A DIA LAS CASTAÑAS DEL FUEGO Y SABEMOS COMO HACERLO. DEJAROS LOS POLITICOS DE BURROCRACIAS Y DEMAS DEMAGOGIAS.

    UN SALUDO DESDE ANDALUCIA.

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