Dominio público

Opinión a fondo

La ruina del campo

18 Nov 2009
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GUSTAVO DUCH

11-18.jpgHablemos de negocios. Uno, usted es propietario de cinco hectáreas de naranjos en la huerta valenciana y la temporada se ha dado bien. Si vende al precio promedio del sector entonces la diferencia entre ingresos y gastos ha sido de aproximadamente 6.000 euros. 6.000 euros de pérdidas. Dos, usted ha producido durante este año 750 corderos y los ha podido vender todos. Entonces su cuenta de resultados indicará en números rojos, 11.000 euros. Y tres –para no aburrirles con más datos–, pensemos en una explotación de olivares en secano para producir el reconocido aceite de oliva mediterráneo. Si dispone de 20 hectáreas al precio promedio de la campaña ha perdido 200 euros por hectárea, unos 4.000 euros. Estas cifras, que afectan a todos los sectores (agricultura de huerta, de cereales, de frutales, etc. y ganadería de todas las cabañas), indican la gravedad por la que pasa el sector rural en España. Y, con toda seguridad, es desde esta grave crisis colectiva que los tres sindicatos mayoritarios del campo se han puesto de acuerdo para coordinar conjuntamente sus movilizaciones, en concreto convocando a un paro agrario el 20 y 21 de noviembre, que finalizará con una manifestación el mismo día 21 en Madrid.

Con esas cuentas que les he presentado no es de extrañar que, en los últimos cinco años contabilizados, se hayan perdido del orden de 124.000 empleos. A nadie le gusta trabajar para perder dinero. Por qué la mayoría de las pequeñas fincas agrarias son deficitarias tiene, desde mi punto de vista, dos explicaciones. Por un lado la matemática: ventas menos costes igual a beneficio. Y en los últimos años, de forma continuada, la tendencia ha sido un aumento en el precio de los insumos (muchos de ellos están ligados al petróleo, por ejemplo, los fertilizantes o el uso de maquinaria) hasta un aumento total del 35% en ese mismo periodo. Mientras que el precio al que las campesinas y campesinos venden sus productos ha sufrido, en un sólo año, descensos que pueden ir desde el 60% de la sandía o el 50% de las patatas hasta un descenso más moderado del 10% del pollo o la lechuga. Pero el saldo siempre es negativo.

La segunda explicación tiene que ver con elementos más estructurales y el modo en que estamos definiendo con decisiones políticas (o con no decisiones) el modelo de producción de alimentos que queremos para nuestro país. Y aquí hay que ser rotundos. Todo apunta hacia una agricultura sin campesinos, en manos de la gran agroindustria y ahora –como una punta de lanza– las grandes cadenas de distribución. Sin la regularización de los mercados y disminuyendo las ayudas a la agricultura familiar –estas son las pautas europeas–, sólo sobreviven los más grandes, los más fuertes. En este caso las grandes cadenas de distribución que ya se han apoderado del 80% de todas las compras que se realizan, provocando el cierre de los pequeños comercios a un ritmo de 11 establecimientos diarios. Con tan absoluto control, los supermercadísimos se permiten el lujo de presionar a la agroindustria –si hace falta saliendo a las estanterías con marcas blancas– para obtener precios más bajos, que esta traslada hacia los productores y productoras con los resultados que ya hemos visto.

Y nos falta un dato para entender todo el panorama. Los precios a los que cualquiera de nosotras o nosotros pagamos los alimentos. Efectivamente los últimos meses, con la crisis general encima, el precio de los alimentos ha bajado (un menos 2,4%, el último IPC alimentario), pero esta rebaja llega toda por el estrangulamiento de los precios a los productores. Son ellos los que la asumen, no las grandes cadenas ni la agroindustria. Y así queda claro donde están los beneficiados del modelo. Los cálculos que presenta la organización agraria COAG son claros. Del campo a la mesa, un producto agrario ha multiplicado su precio en seis veces, y del campo a la mesa un producto cárnico lo ha multiplicado más de tres veces.

Pero no quiero hablar más de “números y negocios”, porque si definitivamente este es el abordaje que le damos a la actividad agraria –la actividad que desde el usufructo de la naturaleza es capaz de entregarnos los alimentos que necesitamos para la vida– difícilmente le daremos el trato que amerita. Que el campo se arruine no es sólo una preocupación para los agricultores, lo es para el resto de la ciudadanía, y por eso el paro organizado por los sindicatos cuenta con el apoyo de otros sectores aglutinados bajo el paraguas de la Plataforma Rural. Las labores agrarias son el motor principal del medio rural y con ellas debilitadas, como una cascada, desaparecen muchos puestos de trabajo y otras actividades paralelas como la transformación de alimentos, los cuidados del monte y los paisajes, la preservación de culturas y tradiciones, etc. No podemos permitirnos dejar la alimentación en manos de tres o cuatro conglomerados empresariales que producen alimentos como si produjeran cualquier bien industrial. Su modelo pasa por deslocalizar la producción a terceros países, donde las normativas sanitarias y medioambientales son más permisivas, y donde van para aprovecharse de mano de obra que estrujan olvidando sus derechos, laborales y humanos. ¿Qué lógica es esta de tener a los países que pasan hambre produciendo alimentos para los países ricos que podemos pagarla? Ninguna. Bastantes años y muchas injusticias arrastra este modelo como para no exigir –toda la ciudadanía– dignidad en nuestro medio rural, y dignidad para el trabajo de alimentar al mundo, aquí y allá.

Hoy la industria alimentaria alardea de producir a precios bajos, pero –apunten–, si esta estrategia competitiva les lleva al control total, y todo apunta hacia eso, jugarán con los precios y con los consumidores. Disculpen, acabé hablando otra vez de precios y economías.

Gustavo Duch es ex director de Veterinarios sin Fronteras y colaborador de la Universidad Rural Paulo Freire

Ilustración de Javier Jaén

13 comentarios

RSS (comentarios)  Trackback

  • Comentario por pedro perez

    18/11/2009 @ 08:47

    suscribo absolutamente éste articulo. Yo tambien añadiría algunos puntos más, como por ejemplo, el uso de transgénicos que han empobrecido absolutamente la calidad del producto. No creo que sea el único que note la diferencia abismal entre, por ejemplo, un tomate de huerta, y un tomate que puedes encontrar en un centro comercial. Así podemos extrapolarlo a todas las frutas y hortalizas.

    También otro dato que se deja en el tintero, y es la problemática de la disminución futura de los recursos fósiles a nivel mundial, que repercutirá en un aumento en el precio del carburante. Aunque parezca obvio decirlo, la actual política alimentaria de la unión europea es totalmente antagónica a la estrategía a utilizar ante la grave crisis que nos acecha. En vez de utilizar una politica basada en cupos europeos, deberíamos evolucionar hacia politicas de autoabastecimiento. Reordenar nuestro campo para avastecer nuestra demanda interna. No tiene sentido hacer uso del libre mercado importando naranjas de Marruecos, por ejemplo, si eso provoca que nosotros no podamos competir con sus precios (mano de obra) y por tanto, desaparezca nuestro cultivo de naranjas.

    También me gustaría hacer mención a que tenemos que evolucionar hacia una agricultura sostenible. Actualmente dedicamos miles de millones al PER, donde miles de agricultores directamente prefieron no labrar sus campos, ya que les sale más rentable cobrar los subsidios directamente. Es decir, tenemos un campo subvencionado que es incapaz de autosostenerse. Creo que también se debería hablar de éste tema.

  • Comentario por pedro perez

    18/11/2009 @ 10:30

    Se me olvidó también comentar que se debería crear una directiva nacional en la que se habilitaran puestos movibles en ciudades y pueblos, en los que agricultores pequeños y medianos o corporativas, puedan vender sus productos directamente al consumidor sin necesidad de intermediarios. De ésta manera también se le premia al consumidor, ya que tiene accesible frutas y verduras frescas diarias.

    Así se realiza en Italia. En las calles existen puestos en los que puedes comprar productos frescos directamente al agricultor. Como se ha hecho de toda la vida.

    Supongo que ésto pondría en pie de guerra a multinacionales, tanto de grandes superficies, intermediarios como agroindustria.

  • Comentario por Toño Alonso-Gijón

    18/11/2009 @ 10:32

    Absolutamente de acuerdo y mucho mas en que con la desaparición (o deterioro) de la agricultura y la ganadería perdemos todos, TODOS.

  • Comentario por edu

    18/11/2009 @ 12:05

    Hola. Buenos dias.

    Pedro; ¿de verdad el PER (plan de empleo rural) es un subsidio, a cambio de no trabajar la tierra?. Yo no estoy muy seguro, y un mediano productor de cereal, ademas hoy en dia, el joven que esta en la agricultura o la ganaderia, esta claro que no es para hacerse de oro, yo pienso y he visto que se trata de gente que lo ha mamado desde crios, lo hacen porque les gusta, porque quieren vivir en su pueblo, por lo tanto se quedan a trabajar la tierra, a depositar un grano en la tierra y cuidarlo para poder a los meses recolectar esos frutos, el que se queda yo pienso que es por algo de romanticismo, no a cobrar por no trabajar esa tierra.

    Encuanto a los mercadillos locales, estaria muy bien que se hicieran, pero como vende un productor de cereal su producto directamente al consumidor, la mayoria lo llevan a cooperativas y de estas se lo llevan los molinos de grandes empresas. Y ademas me parece un poco complicado que un productor de hortalizas pueda acudir al mercado a vender directamente su producto todos los dias, sin desatender su explotacion, ya que este tipo de explotaciones requieren una gran cantidad de trabajo.

    Bueno ese es mi punto de vista desde lo que he podido observar en el Valle del Ebro. Este fin de semana, y siempre, todos con el campo.

    Un saludo a todos.

  • Comentario por Jose Maria

    18/11/2009 @ 13:36

    Es absolutamente cierto lo que menciona el articulo y a su vez bochornoso. Parte sino toda la culpa de lo que sucede es el abuso que estan ejerciendo las Grandes Superficies sobre los productores de los alimentos, a los que pagan unos precios que estan por debajo del coste para después ellos venderlos en los Hiper a los precios que les parece oportuno. Debería haber una legislación sobre estos temas y meter mano a los intermediarios (Hiper y Distribuidores) que sin hacer practicamente nada se llevan todo el beneficio perjudicando al resto. Las marcas blancas y los Hiper tienen muchisima culpa por ello yo no las compro.

  • Comentario por pedro perez

    18/11/2009 @ 14:29

    para Edu,

    en referente a puestos movibles situados en las calles, así se realiza en Roma o Suiza, por darte dos ejemplos. son puestos que se abastecen de agricultores de la región, por lo que la logistica no es compleja.

    en referente al per (plan de empleo rural), yo no dudo que existan agricultores honrados. Es más, estoy seguro de que la mayoría lo son. Yo me refería a que la industria de la agricultura debería reorganizarse a nivel nacional, de tal manera que no fuera dependiente de los subsidios. Es insostenible que los ciudadanos estemos subvencionando una industria agricola, al igual que ocurre con otras, como la energética.

  • Comentario por pamb

    18/11/2009 @ 16:26

    pero que os creeis que es el per, un sueldo millonario como los de los directivos de los bancos , hace unos años eran 409 euros al mes y no es para dejar de trabajar la tierra es para los jornaleros del campo que solo tienen trabajo en ciertas temporadas, y los que cobran el per en muchos pueblos hacen arreglos de caminos y trabajos comunitarios a cambio, que cuando algunos fachas hablan del per parece que los jornaleros cobraran lo que cobra aznar por apoyar la guerra de irak

  • Comentario por Di volti

    18/11/2009 @ 16:41

    Bueno, todo esto está muy bien pero hay que destacar al medio ambiente como solución: la ley de aguas debe cambiar, ninguna empresa agrícola con dotaciones de más de, pongamos, 10.000 m3, así se crearia mucho trabajo y se recuperaría la calidad y cualidad de los acuíferos.

  • Comentario por Julia

    18/11/2009 @ 18:23

    Totalmente de acuerdo con el artículo.Estamos en manos de muy pocos ,cada vez se cierra más el círculo con las multinacionales,de seguir a este ritmo,comeremos los productos que las grandes empresas vayan creando,despues vendran las correspondientes enfermedades,somos lo que comemos,y ahí entrará la industria farmaceútica,toda una cadena.
    La agricultura y ganadería,ha estado mal vista como trabajo,se ha cambiado éste medio de vida,por un despacho,un trabajo en cadena,digamos que las personas que emigraron se sentían más cómodos económicamente y mejor ”clase social”.
    Hoy,principios del siglo XXI ya empiezan los lamentos del abandono de las tierras,nadie se ha preocupado de ellas ni de quienes las trabajaban,las subvenciones, no son ni serán, ningún remedio para el campo.
    Es muy complicado,volver a trabajar el campo con criterio,que se pueda vivir dignamente,años atrás se sobrevivía,no existía el consumismo que hoy tenemos en España,y ya si hablamos de la energía que se consume imnesariamente y sus subvenciones,lleva el mismo camino.

  • Comentario por Poder y unión

    18/11/2009 @ 19:44

    Empezando por la crítica a la PAC, que parece que beneficia a grandes propietarios, creo que tanto PYMAs como consumidores tenemos mucho que hacer al respecto.
    Los PYMAs, asumiendo el sistema de mercado imperante, algo discutible y combatible, pero que hoy es lo dado, creo que deberían unirse para crear uno o varios (cuantos menos y más fuertes, mejor) grupos de presión frente a los distribuidores y la agroindustria. Además, creo que deberían hacerse menos dependientes de esa agroindustria, echarle valor e inteligencia, y volver a la agricultura ecológica, que creo que es el único futuro que nos queda, excepto la autodestrucción.
    Los consumidores, creo que también debemos de espabilar y ser más inteligentes, mas conscientes y más críticos a la hora de consumir. Además, creo que también debemos tomar conciencia de nuestro poder a la hora de comprar o no. Aquí también es muy importante la asociación, siendo la labor de las asociaciones de consumidores muy importante.

  • Comentario por xavier de montepí

    19/11/2009 @ 04:35

    Estais bien encaminados ,pero mientras no se regule por ley el beneficio de los grandes y medianos comerciantes poniéndoles unos máximos y mínimos en sus márgenes no habrá soluición para el campo , estamos abocados al latifundismo atroz y a que los comercios se crien sus productos e incluso los compren en el exterior baratos , les ponen sus etiquetas y los venden como nacionales , solo falta voluntad de los partidos de izquierdas , no propongo comunismo , es un capitalismo menos canalla ,pagando al productor precios dignos siempre respetando los niveles de calidad ,se desnivelaría un poco la balanza a favor del agricultor y los intermediarios y vendedores todavía les daría para seguir viviendo en la opulencia ,pero al menos los agricultores podríamos volver a la labor , querer es poder ,que no nos pase como en la madre Rusia , el diecisiete se acerca .

  • Comentario por Paula

    19/11/2009 @ 16:41

    Estoy de acuerdo con el comentario de que:Los consumidores debemos de espabilar y ser más inteligentes, mas conscientes y más críticos a la hora de consumir. Además, creo que también debemos tomar conciencia de nuestro poder a la hora de comprar o no. Debemos mirar por el buen producto y no conformarnos con la marca blanca y ya está.

  • Comentario por Marta

    25/11/2009 @ 16:59

    Pienso que el comentario de Paula da en la diana. Debemos ser los consumidores los que pongamos frenos a la escalada de las marcas blancas. Parándonos un poco a pensar antes de comprar dichas marcas.

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